27/01/2020
Espartano, un pequeño gran barco, la botadura 133 en Contessi

El astillero marplatense botó para Cabo Vírgenes un tangonero de proa invertida de 20 metros, reafirmando el buen momento que atraviesa la industria naval atada al langostino, pero en la que asoman interrogantes a partir de la caída de precios internacionales y las políticas hacia el sector pesquero.

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Por Roberto Garrone Fotos Diego Izquierdo

A primera vista el perfil del Espartano genera intriga y curiosidad. La proa invertida anticipa que no se trata de un barco parecido a los anteriores que ha botado el astillero Contessi en los últimos años. Sacando el Acrux, también de doble cubierta como este que mandó a construir Cabo Vírgenes, los demás fueron un prototipo de costero tradicional para la pesca de langostino desde el puerto de Rawson.

«Así como lo ves tiene menor resistencia al agua», me contaba uno de los obreros navales que participó en su construcción, quien lo miraba apoyado en la anguilera minutos antes de que tomara contacto con el agua. «Es un barcazo», resumía orgulloso de su tarea.

Domingo Contessi, presidente del Astillero, lo diría más adelante durante su discurso. «Un pequeño gran barco» para una empresa que ha hecho de la innovación y el buen cuidado de la materia prima uno de sus pilares fundamentales. Su anterior buque, construido y botado en estas mismas gradas del puerto marplatense, El Luca Santino, también tuvo algunas características especiales como la fábrica de hielo líquido para conservar mejor las capturas.

En el caso del Espartano la captura ingresa por una rampa de popa a un copo de acero inoxidable y de allí cintas transportadoras la conducen a una planta cubierta donde será lavada y/o sulfitada automáticamente en forma previa a bajar a la bodega refrigerada para ser encajonada con hielo.

“Hoy estamos botando un nuevo prototipo, culminando el buque más grande y sofisticado de la historia de nuestra firma. Hemos iniciado otro buque de altura (el Niño Jesús de Praga para la familia Cicciotti) y hace unos pocos días firmamos el contrato de construcción de otro costero para el puerto de Rawson”, anticipó Contessi, en tanto subrayó las inversiones realizadas en las nuevas instalaciones edilicias para encarar el programa de renovación de flota. Un programa cuyo horizonte comenzó a llenarse de nubes negras a partir del contexto desfavorable que atraviesa la pesquería de langostino.

«Es una obviedad decir que la drástica caída de los precios internacionales de los productos ictícolas que hubo en el último año, sumada al reciente aumento de las retenciones, generó un fuerte impacto en los modelos pesqueros menos rentables, como son los basados en el procesamiento en tierra», dijo el presidente del Astillero, bajo un sol abrasador y ante las escasas autoridades presentes en el palco (estaban recibiendo a la Fragata Libertad).

«Pero circunscribir los motivos de la crisis de un sector a la reciente modificación de esas dos variables sería una simplificación que nos puede conducir a soluciones insuficientes. Sucede que el empleo en tierra y la elaboración de productos con mayor valor agregado siempre estuvo presente en los discursos, pero nunca existió una estrategia ni medidas concretas para incentivar que la pesca se convierta en una industria alimenticia que emplee mano de obra para el agregado de valor y no solo para el agregado de costos», remarcó el empresario naval.

Contessi trazó una reseña de lo que ha ocurrido con el empleo en tierra en Mar del Plata cuando dijo que «hemos visto esfumarse miles de puestos de trabajo en las plantas en tierra locales, sin que hubiera herramientas adecuadas, no digo para evitarlo, pero al menos para reconducir o morigerar esa sangría. Hoy vemos con angustia que ese proceso se puede acelerar y profundizar en los próximos meses».

Para el empresario naval una manera de revertir la situación sería a partir de medidas más profundas además de las correcciones arancelarias. «Habrá que hacer acuerdos sectoriales, nuevos convenios laborales, gestiones internacionales e incentivos concretos al agregado de valor y la producción nacional. Solo así la pesca argentina dejará de ser una industria exportadora de commodities», consideró.

El industrial también se mostró preocupado por el freno a la renovación de la flota. De los 20 proyectos anunciados el año pasado, que incluían varios fresqueros de altura, previo a la actualización de los derechos de exportación, son pocos los que sobreviven.

«Estamos preocupados porque las expectativas que teníamos en la renovación que tanto necesita la flota pesquera de Mar del Plata, será muy difícil de concretar con este escenario. Posiblemente prosiga la renovación de algunos buques orientados al langostino, en tanto la especie goce de buena salud y mejoren los precios internacionales. Pero para otros sectores renovar sus buques dejará de ser una prioridad porque toda su energía estará puesta en subsistir», puntualizó Contessi.

El Espartano fue construido bajo los estándares de calidad del Registro Italiano Naval en Argentina. Gustavo Villén, el representante del Registro en el país, le entregó al capitán del buque las placas de certificación. «Este buque tiene la misma calidad de construcción que los que se construyen en Europa, destacó el enviado.