13/02/2020
Funcionarios obedientes sin manejo político

En la Subsecretaría de Pesca se observa el mismo fenómeno que en el resto de Ministerio, ni el Ministro ni el Subsecretario han podido elegir su gabinete y son nombrados en puestos clave personajes políticos que desconocen la industria pesquera. Desde Presidencia ordenan silencio y ellos obedecen.

Revista Puerto - Carlos Liberman - Oscar Padin - Luis Basterra - 02
Por Karina Fernández Fotos Diego Izquierdo

A dos meses de haber asumido funciones Carlos Liberman como subsecretario de Pesca de la Nación, recién comienzan a efectivizarse las designaciones en la estructura de la Subsecretaría. Al igual que el ministro Luis Basterra, los funcionarios de segunda línea mantienen un silencio absoluto ante la prensa y muy reducidos encuentros con los actores del sector. Está prohibido hablar de retenciones y con el verticalismo tan típico del peronismo, todos bajan la cabeza y obedecen. Lo mismo parecen haber hecho a la hora de conformar los gabinetes; de la misma forma que Basterra no eligió su equipo tampoco parece poder hacerlo Liberman.

Esta semana fue designado por resolución publicada en el Boletín Oficial uno de los dos representantes que tendrá el Poder Ejecutivo en Consejo Federal Pesquero. Se trata de Antonio Macchioli, un hombre de 40 años licenciado en Ciencias Políticas en la UBA en 2010. El nuevo funcionario es un perfecto desconocido para el sector pesquero: según datos de la AFIP, hasta 2019 su actividad laboral se circunscribió a comercialización minorista de fiambres y embutidos.

La relación con el sector y conocimiento en de sus particularidades evidentemente no son condiciones para formar parte del Consejo Federal Pesquero, pero al parecer tampoco son requisito para ocupar el cargo de Director Nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera. En ese puesto fue designado ayer el santacruceño Luca Kevin Pratti, quien hasta el año pasado se desempeñara como Subsecretario de Planificación y Gestión de Seguridad Ciudadana, dependiente de la Secretaría de Seguridad provincial.

Macchioli jugará un rol importante en la definición de políticas pesqueras sin tener conocimiento en la materia. Estamos hablando de, por ejemplo, generar un plan de manejo para el langostino. Pratti, con experiencia en accidentes viales y disturbios callejeros, deberá garantizar el control y la fiscalización de las capturas y descargas en todo el país y decidir sobre la viabilidad de reformulaciones o justificaciones de inactividad.

Carlos Liberman no ha podido elegir con libertad a sus colaboradores en la estructura de la Subsecretaría de Pesca; ni siquiera pudo designar al director del INIDEP. Oscar Padin es el hombre del ministro Luis Basterra y ostenta más peso que el propio subsecretario en la estructura ministerial, al punto de que se debe consultar al biólogo sobre la posibilidad de que el Subsecretario de entrevistas o no.

Lo que pasa en Pesca refleja lo que pasa en el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, donde Basterra tampoco habría tenido libertad para formar su propio equipo. Matías Longoni, periodista especializado en materia agropecuaria, señaló al respecto en el Canal Agrositio: “Basterra se enteró a último momento de que sería ministro, y no tenía equipo porque no había pensado en esto, el ministro era Delgado y de golpe se encontró con medio gabinete armado a los apurones con un collage de vertientes peronistas”.

Tras preguntarse qué maneja Basterra, Longoni indica que su jefa de gabinete, Adriana Guillén, fue puesta por Cristina Kirchner y el SENASA se entregó a los santacruceños. Señala a la vez que medio gabinete fue puesto a dedo por el exministro Julián Domínguez y otra parte importante por Emilio Pérsico, del  Movimiento Evita. Precisamente por decisión de este último Antonio Macchioli habría llegado a ocupar un lugar en el CFP.

La industria pesquera atraviesa por una situación complicada. En Mar del Plata se debe resolver la constante pérdida de empleos y la Patagonia, que hasta el año pasado gozaba de buena salud en materia laboral, hoy ve peligrar su estabilidad por el impacto del coronavirus sobre la producción de Rawson y por la presión arancelaria, tema del que los funcionarios se niegan a hablar.

En el plano de la investigación biológica deberá resolverse la falta de observadores a bordo que deteriora la calidad de la información y la realización del cronograma de campañas sin el presupuesto adecuado. En ese contexto deberá definirse este año un plan de manejo para el langostino y la merluza.

En la provincia de Buenos Aires la situación no es mejor. Carla Seain, la secretaria de Agricultura, Ganadería y Pesca, no ha tenido relación con el sector pesquero y su conocimiento sobre la actividad resulta limitado. A pesar de ello será quien represente a la provincia con el principal puerto del país en el Consejo Federal Pesquero. Todavía no ha designado los funcionarios del área y la página web de la Dirección de Pesca, como como toda una metáfora, aparece  vacía de contenido.

La improvisación y la falta de conocimiento en materia pesquera parecen ser los rasgos distintivos de la actual gestión de gobierno. Por supuesto no es la primera vez que ocurre; el ámbito pesquero está acostumbrado a lidiar con estas situaciones pero no por ello deja de ser penoso. El sector no ha logrado, a pesar de más de 60 años de historia de la pesca industrial, generar equipos técnicos ni respeto por parte de las autoridades nacionales.