14/02/2020
Incertidumbre por 45 trabajadores precarizados en Mar del Plata

Son fileteros, peones y envasadoras que trabajan para el “Chuli” Gómez en la cooperativa La Milagrosa, en Mar del Plata, donde procesa pescado para mercado interno. Piden la registración laboral y ya intervino Trabajo de la Nación.

Revista Puerto - Planta La Milagrosa - 02
Por Roberto Garrone Fotos Diego Izquierdo

El “Chuli” Gómez es uno de los más activos aportantes de pescado fresco al mercado interno a través de la empresa Chulemar SRL. Los 45 obreros del pescado que trabajan hace más de 20 años en San Salvador 3315, bajo la pantalla de la cooperativa La Milagrosa, le pidieron la registración laboral en la última audiencia celebrada el miércoles en la delegación local del Ministerio de Trabajo de Nación.

En la audiencia el abogado de la cooperativa anticipó que la única oferta era la apertura de un retiro voluntario. Horas después el “Chuli” no había pagado el vale y el malhumor de los obreros seguía en aumento.

La crisis se desató el lunes, cuando del grupo de fileteros, diez no fueron a trabajar. Cuando sí volvieron al día siguiente se notificaron de que habían sido suspendidos por 24 horas. Como venían arrastrando bronca porque les habían descontado el bono que recibieron por las fiestas de fin de año, una comitiva se llegó hasta el gremio para pedir por la registración.

Desde el martes las puertas del establecimiento están cerradas y a través de su abogado, “Chuli” avisó que no abrirá más la persiana hasta que se depure el plantel y continúen los que verdaderamente quieren trabajar y no faltar de manera periódica. “Había un compromiso con un cliente importante y el lunes casi no vino ninguno a cortar”, les dijeron a los representantes del gremio como argumento de la suspensión.

“Si los registramos quedamos fuera del negocio”, sumó el abogado en la audiencia. Si precarizando obreros la industria del reproceso fresco en tierra ya no es rentable, cuál es el futuro para las empresas que mantienen bajo relación de dependencia, ya sea el convenio PyME y ni hablar el 161/75, a cientos de trabajadores.

Mientras ni siquiera se distingue qué plantas fasoneras cumplen requisitos mínimos del sistema cooperativo, como un ambiente laboral sano, cobertura médica y social, y una garantía mínima de cajones, la situación en las calles del puerto se torna cada vez más tensa.

El “Chuli” Gómez no solo tiene la planta de San Salvador sino que también regentea otras dos, cuyos nombres no son precisos. Entre ambas suma otros 50 operarios que por ahora y a diferencia de La Milagrosa, siguen trabajando.

Mañana viernes habrá otra audiencia en el Ministerio aunque las cartas parecen estar jugadas. Pasará lo mismo que en Ostramar, donde de 60 envasadoras apenas quedan 13, y lo que ya ocurrió en Arte Pesca, donde casi 100 obreros quedaron en la calle, sin que se advierta ninguna reacción oficial para frenar un goteo de despidos que ya se parece más bien a un chorro.