19/03/2020
Coronavirus: “Sería un drama que se dé una catarata de cierres y despidos”

Importantes empresarios pesqueros hablan sobre el impacto que está teniendo el COVID-19 en la actividad diaria, el efecto en los mercados y la necesidad de que el gobierno aplique medidas que ayuden a evitar el cierre de empresas y la pérdida de empleos. China da un mínimo respiro.

Revista Puerto - Trabajadores de Solimeno Mare

Trabajadores de Solimeno Mare.

Por Karina Fernández Fotos de archivo

La crisis del coronavirus está generando constantes movimientos en la industria pesquera; se buscan protocolos para el embarque de tripulantes y para trabajadores de tierra, en Mar del Plata la flota está parada y peligra el abastecimiento de las plantas. Algunos empresarios han optado por cerrar hasta nuevo aviso, otros se mantienen en actividad con diferentes protocolos. Los mercados de Europa y Estados Unidos está pasando por su peor momento con el cierre de hoteles y restaurantes, los principales destinatarios del langostino argentino. Desde China ha llegado la primera buena noticia en lo que a ventas se refiere, ya que comenzaron a reactivar pedidos suspendidos desde diciembre de 2019. Dependiendo del mercado al que sus productos van dirigidos, la situación de unos y otros empresarios es más o menos preocupante pero hay algo en lo que todos coinciden: si no se toman medidas económicas y financieras desde el gobierno para afrontar esta crisis, el resultado para las empresas será castastrófico.

Pablo Otegui, gerente del Grupo Veraz, no arriesga una definición respecto del impacto económico que tendrá esta crisis. Considera que todavía queda un largo camino por recorrer lleno de incertidumbres: “No sabemos cómo va a terminar repercutiendo en las empresas, ni cómo van a quedar los mercados. En Estados Unidos el precio del vannamei está muy bajo pero además la circulación es cada vez menor. Ni siquiera hay demanda de merluza, que sería un producto de consumo más masivo”.

El Grupo que representa está entre aquellos que han decidido bajar las persianas temporariamente. “Ante el pedido de los delegados decidimos cerrarlas en Rawson, Deseado y Mar del Plata, hasta nuevo aviso. En Rawson fue sencillo porque ya se había terminado la temporada y trabajaron muy bien. En Deseado trabajan con producto congelado así que podemos detener la producción por ahora”, indica Otegui.

En cuanto a Mar del Plata, señala que hasta el día de ayer estuvieron trabajando pero que tomaron la decisión de hacer regresar a los barcos de la empresa que habían zarpado porque no podían procesar en planta sin tener antes un protocolo establecido: “No podemos tener cien personas trabajando sin reglas claras y medidas adecuadas, por eso hemos cortado por ahora”.

Considera que la retención de tareas de los tripulantes de Mar del Plata cortará la cadena y que será necesario, una vez solucionado ese tema, tener listo un protocolo para las plantas. Informa que vía telecomunicación ya están trabajando con las cámaras: “Debemos darle una solución, mantener al personal con garantizado no se puede sostener indefinidamente y todavía no hay ninguna medida del gobierno que ayude financieramente”, sostiene.

Las medidas de seguridad sanitarias son prioritarias, los empresarios que participan en esta nota tienen plantas que no presentan inconvenientes pero el problema los excede, ya que los cuidados habituales no son suficientes. Algunas empresas, en base a la triste experiencia de lo vivido en España, han extremado los recaudos.

Mauro Zamboni, asesor legal de Argenova –subsidiaria de la multinacional Pescancova– señala que, al tener la casa matriz en España y en función de lo que allí se vive, el tema se ha tomado con gran seriedad: “El presidente de la empresa, Marcos Osuna, ha tomado una actitud proactiva, ya estamos todos en teletrabajo. Desde hace dos semanas estamos trabajando con dos o tres reuniones diarias para establecer protocolos y organizarnos. En las plantas se están tomando todas las medidas de seguridad, lo que se establece para el sector público lo aplicamos en el sector privado y lo que es optativo lo hacemos obligatorio”.

“En la tripulación, la gente que llegó de España, con conductor incluido, se encuentran en estricta cuarentena con vigilancia; llevamos los protocolos de forma rigurosa, no se pueden compartir vasos, no se estrecha la mano, se mantiene distancia, todo. El presidente de la empresa realiza un seguimiento diario y no se escatimó ningún recurso por ese tema”, informó Zamboni.

Al no existir un protocolo, cada uno intenta hacer lo mejor. Hace unos días publicamos una nota sobre las condiciones de excelencia en las que se trabaja en la planta de Solimeno Mare pero ni siquiera eso alcanza ante los cuidados que requiere la pandemia COVID -19.

Antonio Solimeno cuenta que por el momento la planta está trabajando y que han establecido algunas medidas para preservar a los empleados: “Ya desde la semana pasada treinte personas no fueron a trabajar porque son mayores de sesenta años o tienen algún problema de salud. Hemos extremado las medidas de higiene, no permitimos que se junten en el comedor y aumentamos la distancia de trabajo, en nuestra planta no tenemos problemas”.

Con la mirada puesta en la situación social que podría desencadenar esta crisis, Solimeno se muestra preocupado por el amarre de barcos propuesto por los gremios marítimos. “Si los barcos  no pueden salir, a fin de mes se va a sentir en las plantas la falta de materia prima”, señala.

“El problema es serio, hay un problema económico y un problema con los trabajadores porque si tenemos que cerrar será un desastre. Desde el gobierno han hecho anuncios pero hasta ahora no hay nada escrito. Nosotros tenemos 300 personas trabajando en tierra, no podemos dejarlas en la calle, tendremos que pagar un garantizado pero por cuánto tiempo podremos sostenerlo…” reflexiona Solimeno.

Aclara el empresario que todavía no se ha cortado la cadena de pagos pero que los mercados ya han mostrado cuán complicado es el panorama. “Hoy estamos viviendo en una película de suspenso. Las empresas van a sentir el impacto del coronavirus, lo van a sentir en su economía, es un momento muy complicado que nos obliga a ser muy cautos”, concluye Solimeno.

Cada uno de los empresarios consultados toma medidas diferentes, buscando garantizar la seguridad. En el caso de Newsan Food, todavía no han decidido si el barco que acaba de descargar en Deseado bajo el protocolo establecido por la prefectura en ese puerto volverá a zarpar, a pesar de no tener riesgo porque los tripulantes llevan embarcados más de veinte días. “Nosotros llevamos un médico a bordo y hacemos controles a los tripulantes,  pero aún así  todavía no hemos decidido si volvemos a salir”, nos informa Miguel Glikman, CEO de la compañía.

En cuanto al comportamiento de los mercados, señala el empresario que en España a pesar de que se busca mantener el abastecimiento de pescados en los mercados, la medida no alcanza al gambón argentino por lo que no es un producto de primera necesidad. Sin embargo, en medio de este panorama desolador, acerca una buena noticia respecto del nuevo despertar del mercado chino.

“La buena noticia para nosotros y para muchos en Argentina, ha llegado de China. Nuestros clientes han solicitado que reanudemos todos los pedidos pospuestos desde diciembre de 2019. Esta es toda una señal, aunque el daño que ya se ha provocado es tremendo”, indica Glikman.

Coincidiendo con sus colegas, el CEO de Newsan Food  advierte que será necesario que el Estado atienda la problemática del sector: “Aquí habrá una recesión seria, desde el gobierno por el momento no se ha tomado ninguna medida pero serán necesarias, lo único que va a ayudar es una baja de impuestos. En estas circunstancias creo que es preferible que el Estado recaude menos pero que la gente no pierda el empleo y supongo que harán algo en ese sentido. Sería un drama que se dé una catarata de cierres y despidos”.

Se espera que hoy las cámaras del sector den a conocer un comunicado de prensa en el que plantearán la crítica situación en la pesca, intentando a partir de la unión de voces llegar a los oídos de los funcionarios nacionales. Esperan que se abra una instancia de diálogo para trabajar de forma conjunta y evitar que la pandemia arrastre a las empresas y sus empleados, tal como lo han planteado en esta nota.