19/03/2020
Hay protocolo pero sobran las dudas

El sector armatorial y los gremios marítimos acordaron un protocolo sanitario para prevenir posibles casos de coronavirus en la flota pesquera que opera en Mar del Plata. Ahora falta que la rubriquen los ministerios de Trabajo y Salud pero no hay fecha. Sospechan que la flota quedaría amarrada hasta el 31 de marzo.

Revista Puerto - Puerto de Mar del Plata - 02
Por Roberto Garrone Fotos de archivo

Mientras aumenta la cantidad de buques retenidos en los muelles del puerto marplatense por la decisión de los gremios marítimos ante la falta de un protocolo sanitario que prevenga posibles casos de COVID-19 a bordo, ayer armadores y sindicatos lograron unificar uno. Ahora falta viajar a Buenos Aires para suscribirlo a instancias de la Subsecretaría de Pesca, el Ministerio de Trabajo y el de Salud.

Esa rúbrica no tiene fecha aún, lo que marca el grado de preocupación de las autoridades por evitar no solo el desabastecimiento de pescado fresco en los días previos a Semana Santa sino la continuidad laboral de miles de trabajadores del pescado que en Mar del Plata dependen principalmente de la captura de la flota fresquera de altura.

“En el marco de la emergencia sanitaria dispuesto por el Decreto 260/20 las partes acordaron un protocolo que será elevado a las autoridades que correspondan”, señala el documento firmado por representantes del SOMU, SIMAPE, Centro de Patrones y SICONARA en representación de marineros y oficiales. Si piden que lo rubrique Salud, Trabajo y hasta Prefectura, no se sabe por qué no lo dejan aclarado por escrito.

En representación de las cámaras armadoras lo suscribieron Diego García Luchetti, Mariano González, Daniel Coluccio, Darío Sócrate y Sebastián Agliano por las distintas entidades patronales. El presidente de la Cámara de Armadores firmó por CaIPA ya que Fernando Rivera tiene más de sesenta años y está dentro de la población en riesgo.

“El personal será convocado a tomar embarque de manera habitual por parte de la empresa, salvo los trabajadores mayores de sesenta años que opten por no prestar servicio y las demás personas incluidas en la resolución 207 del Ministerio de Trabajo”, señala el documento al que tuvo acceso REVISTA PUERTO.  En este grupo están incluidos quienes presenten enfermedades que aumentan los riesgos de enfermarse, quienes deberán cumplir la cuarentena hasta el 31 de marzo.

Sobre la manera de control de la tripulación, el protocolo marca que antes de subir a bordo habrá un “control a cada tripulante con personal idóneo, que la misma no presenta síntomas de COVID-19”. Este relevamiento será volcado en una planilla donde se dejará constancia del estado de salud general. El control estará a cargo de la empresa armadora y/o de la autoridad competente.

A bordo de cada buque habrá existencia de elementos preventivos como alcohol en gel, guantes, barbijos, lavandina y pañuelos descartables. Las empresas armadoras deberán acreditar que el buque fue desinfectado y sanitizado antes de la próxima zarpada.

La empresa armadora deberá “disponer, en caso que el buque lo permita, de un espacio para aislar a algún tripulante que presente síntomas sospechosos, con elementos suficientes”.

El protocolo rubricado por la patronal y los sindicatos remarca la existencia de una “logística y equipamiento sanitario adecuado en las instalaciones portuarias durante las 24 horas para el personal médico de sanidad de frontera”. Esto requiere la participación del Consorcio Portuario para disponer del operativo, llegado el caso. Merlini no ha participado de ninguna de estas reuniones y solo espera que llegue su reemplazo.

Además requieren la “designación, por parte de la autoridad portuaria, de un lugar específico de amarre ante una emergencia de un buque que embarque un tripulante con síntomas sospechosos en el puerto de Mar del Plata”.

Por otro lado, mientras se mantenga la situación de pandemia no se aplicará limitación alguna que pueda originarse en el tiempo máximo de espera de los tripulantes para el despacho del buque mientras se aplique este protocolo, por lo que la tripulación deberá permanecer a disposición hasta que zarpe el buque.

Por último, en caso de que se presente en navegación algún tripulante con síntomas sospechosos, esta situación deberá ser comunicada por el capitán de la embarcación a la Prefectura, la que previa comunicación con su equipo médico deberá disponer las medidas que pueda corresponder.

Más allá de este acuerdo que no tiene fecha de rúbrica, entre armadores la sensación es que la flota quedará retenida en muelle hasta el 31 de marzo. La sospecha se respalda en algunos audios de dirigentes de gremios que rubrican el protocolo, enviados a los propios armadores, avisando que nada se moverá hasta la fecha límite de la cuarentena fijada en el Decreto presidencial.

En el muelle están los ansiosos por salir, como el Don Natalio, de la firma 14 de Julio y el Florida Blanca, de Oscar Sayago, con otros que han decido parar más allá del protocolo. En ese grupo se destacan los barcos de Pesquera Veraz como el Argentino, Atrevido y Victoria II. En Vicarp SA, también decidieron parar la pelota con el Marianela, Gaucho Grande y el María Gloria.

El Marianela entró el martes a puerto con merluza. “Vendí a 38 pesos más IVA, el precio no subió, está igual que la semana pasada”, informó su armador.

La posposición de zarpadas incluye no solo a los buques con asiento operativo en Mar del Plata sino también a los poteros que llegaron para descargar la tercera marea, tal el caso del Aurora y el Sureste 502, cuya tripulación permaneció casi un mes en zona de pesca.

Si la tripulación no se desembarcaba y permanecía a bordo, no tenía ningún riesgo para volver a pescar, más allá de que los estibadores de Pequeña Marina que lo descargaron no tenían barbijo y había entre la cuadrilla mayores de sesenta años. Después de un pedido de los propios trabajadores la situación se corrigió y los mayores se fueron a sus casas.

“Vos creés que si tuviesen intenciones de liberar a toda la flota, desde el Gobierno no bajarían a nadie de Salud y Trabajo para ponerle el gancho a ese protocolo. Peor, todos tienen que ir a firmarlo a Buenos Aires, es un disparate”, razonaba ayer a la tarde un armador independiente.

“Si cortan la cadena corren el riesgo de que no arranque más. Esto sigue así y no labura nadie; están jugando con fuego”, reconoció un industrial que pidió se reserve su identidad.

Este jueves se cumplen 72 horas de zarpadas demoradas en Mar del Plata, los gremios parecen preocupados por la salud de los tripulantes pero no por su continuidad laboral. La solución no asoma en el horizonte y ni siquiera genera una intervención directa de las autoridades de la Subsecretaría para intentar resolverlo.