25/03/2020
Marineros relevos piden un subsidio para enfrentar la falta de trabajo

Son un porcentaje importante de la flota pesquera que opera en Mar del Plata. Piden que SIMAPE y SOMU se pongan al frente del reclamo. Historias que resumen una situación desesperante.

Revista Puerto - SOMU - SIMAPE - Relevos - 02
Por Roberto Garrone

La parálisis que enfrenta la flota pesquera en el principal puerto pesquero del país, que ya suma nueve días y se encamina a mantenerse quieta, al menos hasta el 31 de marzo, generó el reclamo de marineros que son relevos y que, como ocurre con plantas fasoneras de tierra donde impera la tercerización, si no pescan, no cobran ni tienen un salario garantizado a fin de mes.

Con el SIMAPE y el SOMU cerrados en estos días de cuarentena, un grupo de referentes de los relevos comenzó a organizarse y a reclamar por la llegada de subsidios o vales de comida que ayuden a atravesar este momento de inactividad. Creen que se extenderá aún cuando la flota recupere operatividad ya que los primeros que se embarcarán serán los efectivos.

Los propios relevos creen que son más de 400 los que tienen relación más o menos frecuente con los buques pesqueros de Mar del Plata, pero nadie tiene una cifra concreta. Lo que queda claro al observar el comportamiento del grupo de whatsapp que se creó en las últimas horas para solicitar que los gremios reclamen la llegada de ayuda para este grupo de trabajadores, es que no solo son de Mar del Plata. Los hay de Bahía Blanca, Rosario, Entre Ríos, Chaco y fundamentalmente de Corrientes.

Cristian Salas fue el promotor del grupo. Tiene 45 años y se embarca desde los 18. Estuvo efectivo en muchos barcos pero dice que “de grande” prefirió salir de relevo. “Para no estar atado a una especie objetivo. A veces ibas a merluza y el negocio estaba en el langostino o en la corvina si podías salir de primer pescador; o podés hacer la temporada de calamar”, explica a REVISTA PUERTO.

Su último viaje fue en un potero de Maronti, hace unos días, pero sabe que la situación de muchos compañeros es peor que la suya. Marcelo prefiere no dar el apellido para evitar

posibles represalias. Tiene 27 años y navega desde 2006. “Hace siete meses que no consigo viaje. Y si no sos amigo de alguno del gremio, le cebás mate o le chupás las medias, te cansás de patear el muelle y no sale nada”, dice el marinero, padre de cinco chicos.

Matías hace nueve años que navega. Hizo los últimos viajes en un merlucero desde Comodoro Rivadavia, al que llegó por un conocido. “Nos fue mal, el barco se rompía muy seguido y me volví para acá. La situación está mala y hay compañeros que hace mucho no consiguen viaje”, cuenta el marinero que fue desvinculado a fin del año pasado. “Cuando reclamás lo que corresponde pasa eso”, acota; y prefiere no decir ni el barco ni la empresa armadora.

La medida de los gremios de demorar las zarpadas de la flota desde hace más de una semana acentuó la crisis de estos marineros. “Los gremios deberían aportar una solución ya que determinaron que los barcos no salieran”, dice Matías para quien desde el SOMU y el SIMAPE, “tendrían que buscar la respuesta: un subsidio, u órdenes de compra para la gente que no es efectiva y no cobra nada. Está bien que busquen protocolos pero también tienen que pensar en los cientos de relevos que si no embarcamos no cobramos”.

El grupo de whatsapp parece una catarsis colectiva donde todos opinan sobre las medidas que hay que tomar. “Podrían conformar una lista rotativa para que todos podamos ir haciendo algún viaje”, dice uno. “Que la ayuda salga de la caja de los gremios porque esto viene para largo”, aporta otro. “Nos van a ayudar alguna vez o siempre tengo que bancarlos yo a ustedes (por los gremios)”, reclama otro a través de un mensaje de audio.

En pocos minutos se juntan decenas de mensajes. Unos se suman, otros se bajan. Se comparten recaudos por el coronavirus, un instructivo de ANSES, se proponen manifestaciones aún en tiempos de cuarentena y se vuelve a reclamar por ayuda.

Mientras trata de conseguir viaje, Marcelo maneja un remise rural en horario nocturno. Con la cuarentena de aislamiento obligatorio la iniciativa cuentapropista llegó a su fin y tiene urgencias a las que hacerle frente. “La desesperación crece día a día”, confiesa.

“Somos demasiados y viene gente del sur también. Cuando uno va para allá te quedás tirado afuera del muelle; primero embarcan ellos y después el resto. Acá para el sindicato somos un número y le da igual quién embarque. No tengo nada contra la gente de afuera pero debería haber prioridad para nosotros que vivimos acá”, piensa Marcelo.

Cristian critica la actitud de algunos efectivos que no se bajan, aún cuando pasaron cuatro meses seguidos sumando mareas. «A los tres meses ya juntaron un mes de francos y algunos piden a la empresa que se los paguen y siguen en el agua. Esa falta de solidaridad molesta también», confiesa.

En paralelo con la falta de oportunidades para los relevos, el problema se agudizó desde que algunas empresas redujeron personal efectivo y pasaron a ser nuevos trabajadores de recambio. Los trabajadores ponen el ejemplo de Baldino, quien redujo la dotación efectiva del Altalena cuando se rompió el motor y del Kantxope, que ahora se llama “Andrés Jorge”.

“De dos tripulaciones formó una sola. Los demás fueron empujados a arreglos con la promesa de tomarlos como relevos”, dicen en el muelle. “Los que quedaban en el Altalena los pasó al San Andrés Apóstol pero cuando pasó a otra firma –Cicolella-, volvió a reducir y solo quedaron cinco efectivos”, reporta un trabajador al tanto de los movimientos. “Con el Marcala pasó lo mismo, casi no tiene efectivos”, apuntó.

En el SOMU explicaron las dificultades para canalizar un subsidio generalizado para todos los relevos, teniendo en cuenta que muchos han registrado ingresos en los últimos meses y otros todavía tienen pendientes de cobro cifras importantes.

Por otro lado descartaron que puedan recibir la ayuda oficial destinada a trabajadores informales y monotributistas de las categorías A y B, una población de más de tres millones de personas, sin otros ingresos, que serán asistidos con una suma de 10 mil pesos en el mes de abril por parte del Ministerio de Trabajo.

“Todos cuando salimos a navegar lo hacemos bajo relación de dependencia, no somos monotributistas, y los que hacen relevos en las lanchas, cobran en negro, no hay manera de justificar los ingresos. Esa ayuda no es para nosotros”, reafirma Adrián, en el grupo de whatsapp.

“Hace cinco meses que no laburo, con más razón tenemos que hacer este movimiento unidos para reclamar por una ayuda; para eso vamos a ir a Desarrollo Social, al sindicato, donde haga falta; tenemos que movilizar porque la situación es caótica”, subraya Mauricio, uno de los más de 200 participantes del grupo “Subsidio marino”.

“Hay que brindar alguna respuesta urgente porque la situación de muchos compañeros es desesperante”, dice Juan Pablo Fernández, marinero que cubre relevos y otro de los promotores de hacer visible la situación de una porción importante de los tripulantes.

“La última vez que consiguieron una ayuda fue mayor para los efectivos que para los relevos, cuando todos sabemos que el relevo la pasa mucho peor porque hace un viaje cada tanto”, reveló.

En las próximas semanas, así como se piensa en activar algún tipo de auxilio para los obreros del pescado, quizás sea necesario también atender la situación particular que atraviesan los relevos en la flota pesquera local.