20/03/2020
No hubo acuerdo con el protocolo y la flota seguirá parada

Los gremios pidieron revisar el artículo 1 del protocolo unificado el miércoles y aclarar que quienes no querían embarcar quedaban a la orden y los mayores de 60, sanos, pudieran embarcar. Las cámaras no aceptaron. Todo a instancias de Liberman, el ministerio de Trabajo, Salud y Prefectura.

Revista Puerto - SiMaPe - Pablo Trueba

Pablo Trueba, dirigente del SiMaPe.

Por Roberto Garrone Fotos de archivo

Fracasó la rúbrica del protocolo sanitario para prevenir contagios de COVID-19 en la flota pesquera que habían unificado los gremios marítimos y cámaras armadoras de Mar del Plata y la actividad en el principal puerto pesquero del país se resiente con el correr de las horas.

Por gestiones del propio Carlos Liberman, se dispuso la apertura del Ministerio de Trabajo para que las partes se reúnan junto con representantes de la cartera laboral, miembros de Prefectura y una representante del Ministerio de Salud.

El primer artículo del protocolo generó una rápida grieta entre los presentes más allá de que se imaginaba que el documento ya estaba discutido y aceptado por ambas partes. “El personal será convocado a tomar embarque de manera habitual por parte de la empresa, salvo los trabajadores mayores de 60 años que opten por no prestar servicio y las demás personas incluidas en la resolución 207 del Ministerio de Trabajo”, señala el documento que el miércoles fue firmado por ambos sectores.

“Hay dos cosas que pedimos modificar”, reconoció Daniel Flores, secretario General del SICONARA. “El personal menor de 60 años que no quería subir, quedara a la orden. Y flexibilizar lo de los mayores de 60 años porque hay muchos de esa franja etaria en la flota pesquera y quieren embarcar”, amplió el dirigente.

“No podemos armar un barco para que al momento de la salida me digan que no quieren salir, tengo gastos de víveres, hielo, cajones…”, razonaban los armadores.

La Resolución 207 de la emergencia sanitaria sostiene en su primer artículo la suspensión del deber de asistencia al lugar de trabajo por el plazo de 14 días con goce íntegro de sus remuneraciones, a todos los trabajadores mayores de 60 años o con antecedentes de enfermedades de riesgo. “Con eso están cubiertos”, dicen los armadores.

Desde el sector armatorial rechazaron los planteos de los gremios de revisar algo ya acordado y la negociación se trabó. “Pensamos que se seguiría discutiendo con nuevos interlocutores. Lo hablamos con nuestros abogados y nos sugirieron no avalarlo. Entendemos que la resolución suspende el deber de asistencia, es decir, si querés te embarcás y si no querés, no”, aseguró Flores.

Mientras el protocolo sigue en veremos, los casos positivos aumentando y el gobierno nacional endureciendo las restricciones para achatar la curva de contagios, la actividad pesquera se encamina a una parálisis general en el puerto de Mar del Plata, al menos hasta el 31 de marzo. Tal como venían anticipando algunos dirigentes marítimos en mensajes de audio.

“Si no quieren subir, pueden renunciar como los faculta la ley de la navegación antes de la zarpada del buque. Así como hicieron el planteo a nadie le puede interesar salir a navegar”, razonó Fernando Rivera, presidente de CaIPA.

En ese sentido, el dirigente patronal rechazó que la alternativa que propusieron los gremios pueda prosperar. “Uno arma el barco y puede encontrarse que no tiene tripulantes que quieren salir a navegar. Quién va a querer salir si puede tirarse el lance de cobrar como si trabajara cuando no lo hace”, expuso Rivera.

En tanto en los muelles la actividad siguió siendo normal, si entendemos por normalidad que estibadores trabajen en la descarga de fresqueros y poteros (llegaron algunos de Fénix completando la tercera marea), que otros barcos sigan retenidos como desde el lunes a la mañana y que el Erin Bruce intente romper el cerco y salir a pescar.

En ese sentido, dirigentes del SOMU denunciaron que un tripulante que pretendía subir al congelador de la empresa Wanchese presentaba fiebre. Intervino Prefectura y fue trasladado al Hospital Privado de Comunidad, donde se constató que no presentaba síntomas adicionales ni había estado en contacto con personas llegadas de países en riesgo. Luego de la revisión fue trasladado a Corrientes.