20/05/2020
Exdiplomático argentino señala a Uruguay como colaborador de la pesca ilegal y del gobierno británico

Tras su salida de la Cancillería, Roberto García Moritán manifestó, mediante un escrito, que el país oriental debería dejar de ser punto neurálgico de la Pesca INDNR en el Atlántico Sur y base de operaciones de barcos que operan con licencias del gobierno de ocupación de las Islas Malvinas. Alerta sobre recientes acuerdos de los vecinos con China.

Revista Puerto - Embajador Roberto García Moritán
Por Karina Fernández

El expresidente de la Comisión Técnica Mixta involucra directamente a Uruguay en la asistencia a barcos que operan en el Atlántico Sur sobre los que recaen denuncias de pesca ilegal y violación de los derechos humanos. También señaló que durante 2019 el puerto de Montevideo recibió a barcos que operan con licencias del gobierno de ocupación de Malvinas. La nota fue publicada por el diario Clarín, que también por primera vez habla de estas situaciones conocidas, al menos, desde hace siete años. Roberto García Moritán alerta a la vez sobre la posibilidad de que flotas chinas pudieran entrar a pescar en aguas del Tratado del Frente Marítimo Argentino-Uruguayo a partir de la construcción de un puerto chino en Montevideo. También que lograrían un conocimiento acabado de las especies pesqueras de esta área, a partir de un reciente acuerdo firmado entre universidades de China y Uruguay.

Los primeros datos de la colaboración de Uruguay con los barcos que operan en Malvinas datan de 2013, cuando desde el SOMU, el entonces secretario general Omar Suárez denunció ante el Canciller Héctor Timerman la colaboración del país vecino con el gobierno de ocupación ilegal de las islas y el diario uruguayo El País celebró en una nota la relación comercial (ver Barcos con bandera de Malvinas operaron en Uruguay).

Sobre el rol estratégico que este país cumple para el abastecimiento, reparaciones y hasta exportaciones a través de sus agencias marítimas, es conocido desde el año 2015 cuando salieron a la luz las primeras investigaciones realizadas por Milko Schvartzman tras ocupar durante quince años el cargo de Coordinador de Campaña Internacional de Océanos para Greenpeace (ver Denuncian complicidad de Uruguay y Malvinas en la pesca ilegal).

A pesar de que la comunidad pesquera y las autoridades nacionales estaban al corriente de esta situación, el conflicto con Uruguay nunca había ocupado espacio en los grandes medios nacionales, ni figuras de la política argentina habían señalado directamente a ese país como un colaborador de la Pesca INDNR.

“La complicidad uruguaya en la pesca ilegal china en el Mar Argentino”, tituló Clarín por primera vez desde que se tiene conocimiento de la vinculación de los barcos que operan en la Milla 201, estén o no denunciados por Pesca Ilegal (NDNR) y de aquellos que operan desde las Islas Malvinas con licencia del gobierno de ocupación británico. La nota publicada el 14 de mayo lleva la firma de Roberto García Moritán, el diplomático de carrera que hasta enero ocupó la presidencia de la Comisión Técnica Mixta Argentino Uruguaya.

En ese artículo, el exembajador plenipotenciario trae a la memoria las investigaciones realizadas por Océanos Sanos sobre la asistencia que brinda Uruguay a través del puerto de Montevideo a los barcos de la Pesca Ilegal No Declarada No Reglamentada. A barcos que han sido denunciados por capturas ilegales y violación a los derechos humanos, recordando el desembarco de un muerto por mes en esa estación portuaria proveniente de la flota que opera en el Atlántico Sur en el año 2018 (ver Muertos, droga, pesca ilegal y barcos mellizos en el puerto de Montevideo).

“Este comportamiento polémico resulta paradójico al haber ratificado el acuerdo INDNR sobre pesca ilegal de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)”, escribe García Moritán y hace referencia a las declaraciones realizadas por el director del DINARA, Andrés Domingo, equiparando a la pesca ilegal con una infracción de tránsito (ver Para Uruguay la pesca ilegal es solo una infracción y las Malvinas son territorio británico).

García Moritán, un año más tarde, le contesta al funcionario uruguayo diciéndole que se trata de “una anomalía jurídica que, por sus efectos y la normativa internacional, merecería reconsideración”. También irónicamente señala que “el proceder desilusionante debe estar relacionado con el escaso movimiento del puerto de Montevideo”.

En relación a la asistencia brindada a barcos que operan licencias del gobierno de ocupación británico, indica que a pesar de que Uruguay accedió mediante un acuerdo del Mercosur a no permitir el acceso a sus puertos de buques con bandera de Malvinas, en 2019 “se registraron varias incursiones con pabellón ilegitimo isleño incluyendo buques españoles que operan en las aguas circundantes al archipiélago”.

Luego se refiere a la construcción “de un puerto chino” en Montevideo, que fue noticia en marzo de 2019 cuando el Ejecutivo uruguayo presentó ante el parlamento el proyecto. Califica la situación como peligrosa porque ayudaría a aumentar la rentabilidad de la flota que opera en el Atlántico Sur, algo que ya era sabido pero introduce un dato que debiera preocupar seriamente a las autoridades argentinas (ver China está cerca de tener su puerto uruguayo).

“China podría incluso aspirar a tener presencia en el espacio de pesca argentino uruguayo, en el marco de los artículos 74 y 75 del Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo. En el pasado barcos coreanos recibieron licencias expedidas por autoridad uruguaya”, dispara el expresidente de la Comisión Técnica Mixta.

Además advierte, no sin alarma, sobre la reciente firma de un acuerdo entre universidades de China y Uruguay que analizar de forma conjunta el estado de las especies pesqueras, lo que a su entender permitiría a la flota que opera en la Milla 201 tener un conocimiento más profundo de las características biológicas de las especies objetivo, aumentando su potencial de captura.

“El instrumento, firmado entre universidades, permitiría interpretar que se intenta bajar el tono diplomático a la investigación pesquera de China que optimizaría el rendimiento de la enorme flota que cubre el Atlántico Sur. Sería epicentro técnico que ampliaría de manera sustantiva el conocimiento ictícola que ya le otorga la red satelital que dispone”, indica García Moritán.

“Con el respeto que merece Uruguay en sus decisiones, debería dejar de ser punto neurálgico de una actividad que la FAO se esfuerza en que sea eliminada. Un sinceramiento bilateral pesquero podría ser un primer paso para combatir conjuntamente la sobreexplotación ilegal de especies migratorias del caladero argentino. Esperemos que el nuevo ciclo gubernamental en Uruguay sea estímulo diplomático en ese sentido”.

Así cierra su artículo el exdiplomático, que ha decidido sincerarse luego de ocupar durante cuatro años la presidencia de la Comisión Técnica Mixta Argentino-Uruguaya y volver a su vida de jubilado. Ahora resta saber qué harán la Cancillería argentina y la Secretaría de Malvinas y Atlántico Sur con la bomba que les ha dejado García Moritán.

Hasta ahora solo se conoce la postura de Javier Figueroa, embajador en Cuba y asesor de Daniel Filmus en esta materia, que en un sitio web considerado afín al kirchnerismo, publicó un artículo marcando la necesidad de incluir en las conversaciones bilaterales con Uruguay el tema del Área Adyacente, “atento el creciente rol del puerto de Montevideo como base de operaciones” y señalando a  la vez a China como un país amigo con el que debería mantenerse “un diálogo político que brindará estabilidad a largo plazo a la pesquería en el Área Adyacente”.