06/05/2020
Profundo dolor por el fallecimiento de Amador Suárez

“Huelva está de luto” titularon los periódicos de la ciudad natal del importante empresario pesquero y el diario La Marca se hizo eco la partida de quien fuera vicepresidente del Real Madrid. En Argentina, donde hace 25 años fundó Arbumasa, ayer se lamentó la pérdida de un modelo de empresario.

Revista Puerto - Amador Suarez Villa - 02

Lamentamos profundamente que no volveremos a ver a ese empresario y más que nada a ese señor.

Por Karina Fernández

Amador Suárez Villa fue el creador de un holding de empresas pesqueras con filiares en distintas partes del mundo que han generado riqueza y miles de puestos de trabajo. Su enorme capacidad lo llevó además a presidir durante los últimos trece años la Confederación de Empresas Pesqueras Españolas. Ayer por la mañana, luego de luchar en silencio durante cuarenta y un días contra el coronavirus, falleció en San Sebastián, donde vivía junto a su mujer. La noticia voló rápido hasta Huelva, su tierra natal, que se declaró en luto. También la noticia llegó a otros diarios del mundo, incluso a publicaciones deportivas como Marca. Es que se trataba de un armador pesquero muy particular, un caballero que supo relacionarse con altos niveles de la política, la realeza y hasta el mundo del fútbol, cuando ocupó por tres años la vicepresidencia de su amado Real Madrid.

El presidente de CAPECA, Eduardo Boiero, recordaba, afectado por la pérdida, que cuando lo conoció en el año 1997 lo adoptó y lo formó como dirigente empresario. “Yo era abogado, pero él me formó, siento una tristeza muy profunda, se ha perdido un modelo de empresario, un hombre que a los diecisiete años se hizo solo, siempre fue tan fuerte para tantas cosas que pensé que también podría con este virus”, dijo con resignación y evidente dolor.

En Huelva, Amador Suárez dio sus primeros pasos como armador pesquero, según cuenta el diario local, arrastrado por la pasión de su padre. En un principio mandaba los buques a pescar a las aguas del Golfo de Cádiz, Marruecos, Mauritania y Senegal; pero pronto su visión del negocio lo llevó a expandirse creando sociedades armadoras con las que llegaba a caladeros más lejanos en los años sesenta.

En la década siguiente se enfocó en la comercialización, creando lo que hoy se conoce como Grupo Amasua. Tenía su sede central en Huelva pero supo asentarse pronto en otros puntos de España como Madrid, Barcelona, Valencia, las Islas Canarias, Vigo, Sevilla e incluso fuera de su terruño, en Portugal y Escocia.

En la década del noventa, al igual que otras empresas españolas, llegó a la Argentina atraído por el langostino y se afianzó en la Patagonia cuando a los grandes empresarios pesqueros locales todavía les parecía que el sur estaba muy lejos. Allí se consolidó como una de las primeras empresas langostineras del país.

La transformación en la explotación del langostino que se generó en esos años, fue puntapié inicial para que la Patagonia se desarrollara como un importante centro pesquero, desde donde parte la mayor producción del principal recurso pesquero del país. Y para Amasua, en aquellos años, Arbumasa significó una bocanada de oxígeno que le permitió levantarse y seguir creciendo.

Suárez no estuvo solo en la consolidación de la pesquera en Argentina. Rubén Celaya fue su mano derecha y la persona que se puso al hombro la empresa. “Era un número uno sin dudas y este sector nuestro le debe muchísimo. En mí ha dejado una huella que nunca podrá borrarse. Fue mi mentor, mi amigo, mi hermano mayor”, nos dijo ayer Celaya, en horas muy duras para sus seres más queridos.

A pesar de que hace más de dos años que Arbumasa cambió de propietarios, ayer a través de un comunicado hicieron saber el “inmenso dolor” que les generaba el fallecimiento de Amador Suárez Villa, “quien fuera nuestro fundador, alma mater y guía por más de 25 años. Don Amador, descanse en paz”, expresaron tras hacer llegar su sentir a los familiares y a quienes seguían trabajaban a su lado en Amasua y KrustaGroup.

Hace veintidós años, cuando Revista Puerto sacaba a la calle sus primeros ejemplares y nos enterábamos de que la pesca era algo más que Mar del Plata, conocimos a Amador Suárez que entonces era el presidente de Arbumasa. Nosotros éramos jóvenes e incómodos pero no dudó en apoyarnos desde el primer día. Así construimos una relación en la que cada palabra que publicábamos era respetada, porque se fundaba en datos concretos, en denuncias reales. Jamás una nota que afectara sus intereses fue motivo de una llamada y mucho menos de algún condicionamiento, lo que en esos tiempos era determinante para nuestro crecimiento. Respeto y gran aprecio trajeron los años, es por eso que como tantos amigos que ha dejado en Argentina, lamentamos profundamente que no volveremos a ver a ese empresario y más que nada a ese señor.