16/06/2020
“La justicia siempre me da la razón”

A pesar de ello el Estado le da la espalda. Nélida Videla fue funcionaria de la Dirección de Pesca por 33 años y el haber defendido los intereses de la Nación en materia pesquera en lugar de premios le valió destrato y expulsión. Hoy, a 14 años de haberse jubilado, sigue luchando para cobrar lo que le corresponde.

Revista Puerto - Exdirectora de Pesca Nelida Videla - 02

Nelly Videla, 33 años defendiendo honestamente a un Estado desagradecido y corrupto.

Por Karina Fernández Fotos de archivo

El título y la bajada de esta nota parecen contradecirse y en realidad lo hacen pero no por error de redacción sino por imposición de la realidad. Nélida Videla Sánchez fue la imagen de la Dirección de Pesca de la Nación desde 1973 hasta 2006, cuando luego de realizar sendas denuncias resultó relegada a una oficina en el sótano y decidió irse a su casa. “Ese día traté de borrar la pesca del disco rígido de mi cabeza” dirá al recordar el momento en que dejó su oficina y las “fichas” en Paseo Colón 982. Las “fichitas de Nelly” tienen la historia de la pesca, el resumen de los expedientes de cada barco; cuando algún expediente desaparecía mágicamente, sus fichas permitían reconstruirlo.

Sus presentaciones minuciosamente elaboradas, por ejemplo, fueron determinantes para la declaración de nulidad del permiso del barco Santa Eugenia, desde 2003 cuando se dio el primer fallo hasta 2020 cuando la justicia lo ratificó en tercera y última instancia. Nelly resultó molesta para varios funcionarios, pero especialmente para el primer subsecretario de Pesca del kirchnerismo, Gerardo Nieto, que la persiguió y hasta le impidió jubilarse con la categoría que le hubiera correspondido. Hoy, desde un pequeño departamento de la Capital, sigue peleando en la justicia por la correcta liquidación de su jubilación; la Cámara ya le dio la razón pero la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca le sigue la pelea. Ese es el  premio que ha recibido por haber cuidado los intereses de la Nación.

REVISTA PUERTO: ¿Te dio satisfacción después de tantos años que la justicia volviera a darte la razón respecto de la nulidad del permiso del buque Santa Eugenia?

NÉLIDA VIDELA: Me dio satisfacción y me sorprendió porque había muchas cosas que no las sabía, me ocultaron que en el año 2003 la justicia había dicho que el permiso y las transferencias eran nulas. Se ve que Gerardo Nieto respondía los oficios acatando la decisión del juez pero en la práctica dejaba que los barcos de Moscuzza siguieran despachando a la pesca. Una vez se intentó perder el expediente y Nieto me mandó una nota diciéndome que reconstruyera el expediente en 48 horas, era de 600 páginas, pero yo había hecho seis copias. Entonces no me dejó contestar más los oficios judiciales porque quería que otorgara los permisos. Yo me opuse hasta que me sacaron.

RP: ¿La defensa que hizo del Estado en la justicia sobre el caso Santa Eugenia la llevó a ser relevada de su cargo de interventora?

NV: Sí. Y años más tarde la Cámara dijo que no había ningún motivo para que lo hicieran y que no deberían haberme sacado, pero me sacaron. Me sacaron por eso y por otras denuncias también, lo que los colmó fue el caso de los 36 buques que estaban pescando en zona de veda, se lo pasé a Nieto con todo probado y luego de un mes me respondió que debía dejar su curso atento el tiempo transcurrido, cuando se debiera haber suspendido la matrícula en el momento en que se lo mandé. Después de eso, Nieto ordenó que no me pasaran los reportes de los barcos y me mandaron a un sótano.

RP: Por defender los intereses del Estado Argentino fue castigada…

NV: Fui castigada y sigo siendo castigada, nunca logré que me pagaran lo que corresponde. Fue una lucha permanente. Mientras estuve trabajando como Interventora, por resolución del Ministerio de Economía se estableció que mi sueldo era el de Directora, no me pagaron por tres meses y encima me liquidaban con una categoría que no correspondía, los que estaban a mi cargo ganaban más que yo. Tardé en hacer el reclamo y cuando llegó Nieto, se le pidió que firmara un escrito donde se dejaba constancia de que yo había cumplido las funciones de interventora. Pero a pesar de que había interactuado conmigo mil veces desde su cargo de secretario de Pesca de Santa Cruz y consejero en el CFP, dijo que no me conocía y no podía confirmarlo. El informe que elaboraron en ese momento lo redactó Carlos Líberman, que era un jovencito que había llegado con Nieto al área de legales. Tiempo después la justicia me dio la razón a mí, siempre me da la razón, pero tampoco pasó nada.

Antes de despedirnos volvemos sobre el caso Santa Eugenia, sobre el fallo en el que se confirmó que había actuado con justicia y ajustándose a derecho. A pesar de haber intentado borrar la pesca de su disco rígido como dijo, es evidente que no lo ha logrado. También queda claro que con los años no ha perdido el ojo adiestrado para leer entre líneas las actas del CFP, y lanza sobre el final que “me resultó muy confuso lo que escribieron y me llamaron la atención dos cuestiones: una, que no dejaran en claro el resarcimiento al Estado Argentino por haber pescado a través de las reformulaciones de un permiso nulo, del que estaban en pleno conocimiento desde el año 2003. Pero lo que más me llama la atención es que el informe de la Dirección de Pesca lo elaborara María Eugenia Rodríguez, que tiene una consultora con el marido en la que atiende a empresarios pesqueros. Es difícil trabajar en la administración pública y más en un lugar tan corrupto como la pesca”.

Nélida Videla salió de la función pública con lo mismo que llegó y en estos catorce años que pasaron desde que se jubiló solo se ha empobrecido, perdiendo hasta el departamento que era de sus padres para poder seguir viviendo dignamente. Hasta intentaron embargarla por 5 millones de pesos por una supuesta falta de colaboración en el Informe de la UBA, hecho que fue desestimado por la justicia, luego de que ella presentara los remitos de cada uno de los documentos que le fueron requeridos y entregados.  “Era una cuestión moral defenderme porque igual a mí no tenían nada que sacarme, solo tenía un autito modelo 96 que había sacado con un plan de pago”, dice sin perder el sentido del humor, riendo como quien no puede acreditar lo que ha pasado.

La justicia siempre le da la razón a Nelly Videla pero eso no mejora su situación. Ella sigue esperando que se cumplan los fallos mientras quienes la persiguieron, le negaron sus derechos o fueron denunciados, han escalado en puestos hasta lo más alto del gobierno nacional, otros se han enriquecido y algunos las dos cosas. Quienes llevan menos de veinte años en la pesca se han perdido de conocer a una clase de funcionaria, orgullosa de defender los bienes del Estado Argentino, que lamentablemente ya no existe.