17/06/2020
No hay acuerdo entre los congeladores y el SOMU

En la tarde de ayer representantes del sector empresario y del gremio se reunieron a instancias del Ministerio de Trabajo para acordar la situación salarial de cara a la temporada de langostino. No hubo acuerdo, pasaron a un cuarto intermedio y la discusión promete prolongarse.

Revista Puerto - Langostino - Buques congeladores
Por Karina Fernández Fotos de archivo

Las cámaras de empresas congeladoras e independientes se reunieron en el Ministerio de Trabajo de la Nación con el SOMU para abordar las negociaciones paritarias 2020. El sector empresario presentó un pormenorizado análisis de los costos laborales y concretó la propuesta de llevarlos del 46% de la facturación al 33%. Desde el SOMU advirtieron que no están dispuestos a firmar una baja de esas características y se volverán a reunir en una fecha aún no definida. Por el momento no existen propuestas de ninguno de los dos lados que garanticen un acercamiento en el corto plazo.

Los empresarios presentaron ante el SOMU y las autoridades del Ministerio de Trabajo su estado de situación y el desglosamiento de la liquidación de sueldos de la marinería. El costo para el empresario varía entre el 42 y el 46% de la facturación; este porcentaje está compuesto por ART, cargas sociales y el salario, básicamente.

Desde el SOMU también presentaron sus números pero excluyeron de los costos las contribuciones patronales, la ART y todos los ítems que componen el costo laboral. Esto volvió inviable la discusión pero al menos pudieron comprobar que los valores presentados por las empresas son reales y quedaron en estudiar las presentaciones.

Este no sería un problema insalvable, la discusión se centra en otro punto. Las actuales circunstancias, con un precio del langostino deprimido y las dramáticas consecuencias de la pandemia en los mercados europeo, chino y estadounidense, han llevado al sector empresario a plantarse frente al SOMU para renegociar las condiciones contractuales.

El precio de referencia del langostino que tienen los marineros para calcular el valor de su producción es de 5.800 dólares la tonelada, un valor superior al que hoy alcanza el langostino L1 que cotiza en el mercado por debajo de los 5.000 dólares. Con estos valores de referencia, dice el gerente de CAPECA, Eduardo Boiero, que “cuando el langostino valía 12 dólares el costo del marinero en la facturación era del  30%, ahora representa el 70%”.

Lo que pretende el sector empresario congelador es bajar el costo laboral al 33%. “Nunca debe ser mayor a eso, en el último tiempo solo lo hemos podido sostener por la abundancia pero ya no se puede sostener”, señala Boiero. Explicó que esta no es una discusión que se entabla exclusivamente por la situación particular del Covid-19 sino que es necesario “rediseñar el negocio”.

El precio de referencia de 3.480 dólares que proponen fijar a partir de ahora, se sostendría hasta que el langostino vuelva por lo menos a un piso de 6.500 dólares, para poder mantener la pretendida relación entre costos de marinería y facturación.

El SOMU rechaza la propuesta, firme en no aceptar una baja de al menos diez puntos en el precio de referencia de aquí en más. La decisión es compleja y el costo político alto, sobre todo cuando no se ha planteado siquiera la posibilidad de arribar a un acuerdo transitorio y excepcional para esta temporada.

La situación para los gremialistas es complicada. No acordar puede llevarlos a perder la temporada de langostino y acordar en las actuales circunstancias podría ser visto como una traición a sus representados. Hoy los dirigentes se encuentran en la difícil tarea de encontrar un punto intermedio que les genere el menor costo político posible.

Ahora las partes han pasado a un cuarto intermedio pero nada parece indicar que se esté cerca de un acuerdo. El sindicato no acepta y los empresarios no tienen apuro en armar los barcos. Los costos actuales, el precio del langostino y las bajísimas ventas de un mercado prácticamente cerrado y en recesión, vuelven el negocio inviable por el momento.

Con este panorama, las discusiones podrían dilatarse más allá del inicio de la temporada de langostino, que en principio comenzaría a partir del 20 de junio. Los congeladores ya han anunciado que por ahora no se saldrá a pescar.