30/06/2020
Para el SOMU no hay conflicto, “es un lockout patronal”

Desde el sindicato se refirieron a la situación de la flota tangonera congeladora que sigue amarrada a muelle en el inicio de la temporada de langostino en aguas nacionales. “Quieren poner a los marineros contra el sindicato, pero nosotros no mentimos”, aseveró Juan Navarro, secretario de Pesca.

Revista Puerto - SOMU - Juan Navarro secretario de Pesca

Juan Navarro, secretario de Pesca del SOMU.

Por Roberto Garrone Fotos de archivo

Los días pasan y mientras la flota fresquera de altura prospecta nuevas zonas para poder ampliar el área de pesca en aguas nacionales y el langostino fresco sube unos peldaños en la escalera de valor y se comercializa por encima de 1,70 dólares por kilo, unos cien barcos tangoneros congeladores se mantienen amarrados a muelle ante la negativa del SOMU de aceptar una rebaja en el valor del dólar atado a la producción.

Desde el Sindicato Obrero Marítimos Unidos (SOMU) aclararon que no hay conflicto alguno con las cámaras empresarias que agrupan a ficha flota: CAPeCA y CAPIP en Patagonia y CEPA en Mar del Plata. Ninguna ha movido un solo barco a zona de pesca a la espera de que prospere su solicitud.

“No hay ningún acuerdo ni negociación que tengamos que hacer porque no hay conflicto. Hay un acuerdo firmado que las empresas deben cumplir. Las empresas están en su derecho de salir o no sacar sus barcos, están haciendo un lockout patronal”, subrayó Juan Navarro, secretario de Pesca del gremio.

Navarro tiene 52 años y los últimos veinte que pasó como marinero, embarcó en tangoneros congeladores. Durante la última etapa, antes de comenzar a militar la candidatura de Rubén Durdos, subió a tangoneros de Harengus y luego estuvo en la flota de San Isidro, casualmente, la empresa donde trabaja Damián Santos, presidente de CAPIP.

“Damián ya me hacía renegar desde mucho antes que ahora”, dice Navarro como humorada. Ya más serio, asegura que el dirigente empresarial “viene trabajando desde hace mucho contra los gremios. Ahora los ha unido a todos los demás pero a todos les decimos lo mismo: respeten lo que firmaron. La última vez que refrentamos el convenio colectivo fue en 2015. Y no nos subieron el 22% en dólares que quedaba pendiente de la rebaja. Y la abundancia ya se comenzaba a observar y pasaron las 100 mil toneladas”, remarcó.

La semana pasada salió el Marsur desde Buenos Aires y por estas horas se especula con la chance de que salga otro tangonero desde Mar del Plata. Se trata del Capitán Giacchino, del Grupo Caputo, el cual está siendo inspeccionado por Prefectura. Antes del fin de semana estaría en condiciones de salir.

“El Marsur salió a pesar de las presiones y amenazas que recibió el armador y Prefectura para no dejarlo zarpar”, cuestionó Navarro, quien acusó a la patronal de querer “romper la paz social”. En ese sentido refirió que una de las últimas reuniones virtuales con el Ministerio de Trabajo “fue un chantaje; aceptaban pagar el básico firmado por CAPA de 24 mil pesos si resignábamos el valor de la tonelada en dólares.

En la conducción del SOMU entienden el momento expectante que atraviesan los marineros en función de la situación de las empresas armadoras. “Sabemos de las necesidades de nuestros compañeros pero estamos tranquilos porque sabemos que no hay un conflicto interno.  No hay demandas puntuales porque solo pedimos que liquiden como corresponde. Hacemos asambleas en muchos lugares para explicar la situación, no les mentimos a los trabajadores. Ellos dicen que van a ganar más que el año pasado pero eso es mentira; es un intento encubierto de pesificar los ingresos y no lo vamos a permitir”.

Por último reiteró que la decisión de las empresas de no salir a pescar es un “boicot” de los armadores para “enfrentar a los marineros con los sindicatos”. Navarro lo explica de manera sencilla. “A ninguna patronal le gusta un sindicato fuerte, que lucha por hacer respetar los convenios y acá no se respetaba ni respeta”.

En ese sentido puntualizó que “las empresas deben pagar el pasaje desde su lugar de origen hasta el puerto donde embarca. Deben liquidar el final de la marea a las 72 horas. No lo hacen. Los compañeros se tienen que pagar los pasajes. Eso sigue haciendo San Isidro, por ejemplo. Y muchos liquidan cuando quieren, contra marea o no sin antes recibir la carta de renuncia”.