10/06/2020
Particularidades de la discusión salarial entre el SOMU y los congeladores langostineros

A solo diez días del posible inicio de la temporada de pesca en aguas nacionales, las partes parecen estar lejos de un acuerdo. Tras ocho meses sin navegar muchos marineros necesitarán de la flexibilidad y voluntad de entendimiento de empresarios y gremialistas para volver a trabajar.

  • Revista Puerto - Langostino 01 - Evolucion precio promedio de exportacion de langostino

    Evolución del precio promedio de exportación de langostino.

  • Revista Puerto - Langostino 02 - Salarios percibidos en pesos por cada categoria

    Salarios percibidos en pesos por cada categoría.

  • Revista Puerto - Langostino 03 - 3 Detalle de costo empresario por tonelada de langostino

    Detalle de costo empresario por tonelada de langostino.

  • Revista Puerto - Langostino 04 - Resumen de estructura de costos tangonero congelador

    Resumen de la estructura de costos de un buque tangonero congelador.

  • Revista Puerto - Langostino 05 - Costo anualizado de marineria y maestranza en una campania de tangonero congelador

    Costo anualizado de marinería y maestranza en una campaña de un buque tangonero congelador.

  • Revista Puerto - Langostino 06 - Sintesis

    Síntesis.

Por Karina Fernández

Las discusiones por la paritaria de los marineros ya han comenzado, aunque no formalmente. Las empresas buscan que se acepte una baja del precio de referencia del langostino y desde el sector gremial lo rechazan rotundamente. Sin entendimiento no hay embarque y luego de ocho meses sin salir a pescar, arribar a un acuerdo excepcional que no genere precedentes, atendiendo las particularidades de una situación de crisis, parece ser la única vía posible.

Ya se han realizado tres reuniones entre empresarios y el SOMU para tratar el tema paritarias y también hubo una en el Ministerio de Trabajo, pero el Ministro consideró que las partes debían acercar posiciones a instancias de la Subsecretaría de Pesca. En los últimos días las empresas han solicitado una reunión con el ministro Luis Basterra pero por el momento el Subsecretario de Pesca no lo ha convocado.

Las posturas están enfrentadas. La patronal presentó su estructura de costos y un estado de situación por el cual consideran que debe ajustarse el valor de referencia del langostino a uno que esté algo por debajo de lo que hoy paga el mercado. Entre los puntos críticos, además de los derivados de la pandemia, se enumeran: la caída sostenida de los precios del langostino en los últimos tres años; aumento de costos y grandes capturas en una pesca olímpica que atentan contra el control relativo del precio y que además contribuye a su depreciación.

Desde el SOMU están plantados en no aceptar ningún tipo de rebajas, incluso cuando las variables del tipo de cambio, que han jugado a favor de un salario dolarizado, compensarían en gran parte esa disminución. En contrapartida ofrecen acompañar al sector en sus reclamos de baja de retenciones, subsidio del combustible, reembolsos o compensación de cargas patronales.

Las empresas, si bien coinciden en que esas medidas reducirían lo suficiente los costos como para no tener que tocar el valor de referencia del langostino, no las consideran una variable que pueda modificarse, ante la inviabilidad de que el Gobierno Nacional acepte, en las actuales circunstancias, subsidiar o reducir los niveles de recaudación.

Mientras los oficiales ya han acordado una baja del orden del 20%, en la marinería las negociaciones están trabadas. “No vamos a permitir que el salario del marinero sea la variable de ajuste en esta pandemia”, repite en todo ámbito el secretario de Pesca del SOMU, Juan Navarro. Pero no trabajar en 2020 tampoco sería una posibilidad deseable; por lo tanto, llegar a un acuerdo, al menos transitorio, parece ser por el momento la única alternativa posible.

Según los datos presentados por todas las cámaras pesqueras, cada marinero representa para las empresas entre el 1,55% y el 1,63% del valor de venta del langostino. La tripulación de marinería y maestranza completa se lleva alrededor del 43% del valor de venta de la captura producida en una marea. Si se suma el 22% que se llevan los oficiales, se llega al 65% del valor de venta que desde 2006 acusan los empresarios.

Desde las empresas aseguran que, con los actuales valores de referencia del precio de langostino, que superan el valor real, no están en condiciones de afrontar los costos. Y realizando un ejercicio matemático, sobre una cifra dada, han intentado explicar que el ajuste real sobre el sueldo del marinero no sería del 40% sino del 13%.

Por ejemplo, “si el langostino se paga 100, con el ajuste del precio a valor real se realizaría una baja del 40% y se lo llevaría a 60. Pero si tenemos en cuenta que el tipo de cambio ha variado en un 45%, al marinero se le estaría pagando 87”, explican; y coinciden en indicar que, en la actual situación de crisis, sin ventas a consecuencia del Covid-19, los marineros podrían mantener los mismos ingresos en pesos que en 2019.

La diferencia que subsiste (ese 13%) dicen que se compensaría con un aumento del básico. Desde el gremio han planteado, en las reuniones mantenidas, un aumento de entre el 25 y el 30% para este año. En este punto no existiría tanta distancia entre lo pretendido y lo ofrecido.

Pero existen situaciones que complican la discusión, sobre todo cuando los marineros escuchan que se habla de cifras que ellos no perciben. Es que existe una importante diferencia entre lo que el empresario le entrega al empleado en mano y el costo total que representa para la empresa a la hora de liquidar sueldos, dado que a esa cifra debe sumarse ART, cuota sindical y aportes patronales. Por otra parte, existen también diferencias entre lo que el marinero percibe según el recibo de sueldo y lo que le queda efectivamente al aplicarse los descuentos previsionales y de ganancias.

Si tomáramos un sueldo de 6000 dólares (habiéndose ya aplicado el 0.78) la empresa deberá sumar 26% de aportes patronales, 8% de ART y 2% de cuota sindical. Es decir que termina desembolsando 8.160 dólares por marinero. Pero este no recibe esa cifra ni tampoco los 6000 dólares, a ese importe se le debe descontar un 20% por aportes previsionales y un 30% de ganancias, con lo que termina percibiendo al final de la cuenta 3000 dólares. El Estado es el gran socio en las ganancias de unos y otros.

Ante la imposibilidad de modificar estas variables, desde las empresas insisten en ajustar el valor de referencia que se utiliza en el cálculo del sueldo, llevándolo de 5.800 dólares actuales a 3.480 dólares, señalando que esto se compensaría con el aumento que tuvo el valor del dólar en el último año, cuando pasó de valer $ 40 a los $ 72 actuales. A esto se le sumaría un aumento del básico que podría estar en el orden del 15 al 20%. El básico representa el 20% del sueldo.

Desde el SOMU se han manifestado en contra de esta reducción y no están dispuestos a aceptarla. No conciben que la baja en el precio de referencia pueda compensarse con el aumento de valor del dólar y en asamblea el viernes pasado han decidido seguir firmes en la negativa. Pero muchos tripulantes llevan casi ocho meses sin navegar y llegar a un acuerdo, más temprano que tarde, se volverá una necesidad.

Uno de los reparos que presenta la propuesta de las empresas es que pretenden firmar un acuerdo de reducción en medio de una situación de crisis con la promesa de revertirla una vez que el precio del langostino recupere en el mercado internacional el valor de 6.500 dólares. Es claro que sería severamente vapuleado un dirigente gremial que firmara un acuerdo en estas condiciones de excepcionalidad por un tiempo indefinido. Como así también un empresario que firmara un acuerdo de ventas atado a los actuales valores del producto por más de un año.

Si la temporada de langostino en aguas nacionales se inicia tras la prospección que comienza el 15 de junio, a partir de ese momento los tiempos para llegar a un acuerdo serán urgentes, incluso a pesar de las bajas ventas, que desalientan el armado de buques. Una posibilidad que algunos entendidos consideran es la de firmar un acuerdo transitorio de carácter excepcional, atendiendo las particulares condiciones que impone la pandemia, equiparando los sueldos a los del año pasado sin generar con ello ningún precedente.

De la flexibilidad de ambas partes dependerá la vuelta al trabajo de los marineros de la flota langostinera congeladora en este 2020. La colaboración del gobierno ni siquiera se considera como una variable que se pueda tener en cuenta, dado que todo aquello a lo que accediera la pesca probablemente deba considerarse para otros sectores productivos.