06/07/2020
Cuánto ganan y cuánto pierden los marineros por el conflicto

El SOMU decretó un paro para toda la flota pesquera del país y arrastra a un conflicto a miles de trabajadores que están en plena actividad. Lo que está en discusión son salarios brutos de 500 mil pesos mensuales. La conducción nacional se niega a que cobren lo mismo que el año pasado.

Revista Puerto - Parte de la conduccion del SOMU

La convocatoria al paro agitada por la conducción del SOMU no habría tenido el nivel de consenso esperado.

Por Nelson Saldivia

La semana arranca con una profundización del conflicto que mantiene el Sindicato de Trabajadores Marítimos Unidos (SOMU) con las cámaras empresarias y empresas independientes con barcos congeladores langostineros. Tras el fracaso de las negociaciones con el rechazo sindical, en la audiencia virtual del viernes, a cualquier modificación de los ítems dolarizados de producción, el conflicto ingresa en un callejón sin salida.

La organización que enrola a los marineros anunció que a partir de este lunes se inicia una huelga general en toda la flota pesquera del país y arrastran a miles de trabajadores que hoy están en plena actividad.

Un paro total como amaga el SOMU afectará a las flotas fresqueras y congeladora de merluza hubbsi, los barcos que pescan vieira, los buques que van por el recurso merluza negra, los centolleros, los costeros que están pescando anchoíta, y los langostineros del fresco que están operando en aguas nacionales. Todas esas ramas de la pesca están en plena actividad y sin ningún tipo de conflicto laboral, pero el sindicato que conduce Raúl Durdos ordenó que paren.

Las consecuencias no serán solo para los tripulantes de la flota pesquera, sino que un paro general repercutirá inmediatamente en la inactividad de la estiba, menos trabajo para el SUPA; el transporte; y hasta las plantas de procesamiento en tierra quedarán desabastecidas con una medida de esta magnitud.

Fricciones y grietas

La convocatoria al paro total agitada por la conducción nacional del SOMU no habría tenido el nivel de consenso esperado, y ya son varias las expresiones en contra dentro de la pesca, y dentro, incluso, de los diferentes agrupamientos de marineros.

En la actividad de la marinería argentina no hay una sola voz, ni una posición única, ni todos comulgan con la postura del secretariado general. Algunos no la exteriorizan porque aseguran son amedrentados y víctimas de aprietes. Dicho sea de paso, el SOMU ha mantenido un llamativo silencio oficial ante recientes escraches e intimidaciones a través de redes sociales. Los directivos del sindicato no han condenado dichas prácticas, lo cual hace inferir que las avalan.

Con todo, uno de los sectores que ya se les plantó fue el Frente Nacional de Agrupaciones Marítimas Azul 53, que alertó que la gestión Durdos amenaza con “tomar de rehenes” a todos los marineros de la pesca que ni siquiera están en conflicto, al tiempo que se pregunta quién les pagará las mareas perdidas a los tres mil marineros de los langostineros congeladores.

La semana pasada también hubo un pronunciamiento de marineros que trabajan para empresas independientes que instaron al sindicato a arreglar y “salir a pescar cuanto antes”.

Esto muestra con claridad meridiana que la postura que enarbolan desde el entorno de “Ruly” Durdos, no es lo que piensan y sostienen todos los marineros. Hay fricciones y grietas evidentes que ya no pueden ocultarse, a pesar del enojo y fastidio que les provoca a los acólitos de Durdos que se hagan públicas esas “otras voces”, y que se permita la expresión a quienes piensan diferente a ellos.

Violando protocolos

Por otro lado, marineros de Mar del Plata que arribaron al puerto de Madryn para la descarga de langostino de fresqueros denunciaron que fueron “visitados” por enviados del SOMU advirtiéndoles que deberán plegarse a la huelga general, pero esos trabajadores les anticiparon que no irán al paro porque no se trata de un conflicto de su sector, y porque no están enrolados en ese sindicato sino en uno provincial como el SIMAPE.

Lo llamativo es que, según afirman marineros de esos fresqueros, debieron bajar de los barcos para mantener esas reuniones informales arriba del muelle, cuestión que está totalmente prohibida en virtud de los protocolos sanitarios establecidos por Chubut.

Los tripulantes de los fresqueros no pueden descender de los mismos mientras se realiza la operatoria de descarga de materia prima, por lo que estas prácticas estarían incluso poniendo en riesgo la situación sanitaria de esas tripulaciones, y desnuda otra vez las fallas en los controles portuarios.

Qué está en juego

Tres mil marineros de la flota congeladora tangonera ya perdieron dos mareas, y teniendo en cuenta que las negociaciones se retoman en diez días, ya serán tres las mareas que no ingresarán a sus bolsillos.

Para entender qué es lo que está en juego, es necesario contextualizar los valores salariales que están en danza. Fuera de toda discusión está la plena legitimidad de los derechos laborales reclamados, como tampoco nadie pone en duda que se trata de una actividad esencial de alto riesgo.

Dicho esto, vale señalar que tomando valores de la temporada 2019, en un barco congelador promedio, un marinero ganó $ 400.000 en bruto en una marea de veinte días. Como a cualquier otro trabajador argentino sobre ese bruto se le practican las retenciones de ley, el 35 por ciento de Ganancias, los aportes y contribuciones a la Obra Social, previsionales y la cuota sindical.

En plena temporada, los congeladores tangoneros pagaron a marineros salarios brutos de $ 500.000 mensuales en 2019, según se desprende de los recibos de sueldos que se han exhibido en las diferentes audiencias llevadas a cabo en el Ministerio de Trabajo de la Nación. Este es el único sector de la pesca argentina que tiene la producción atada a un porcentaje del valor del dólar. Cien barcos siguen amarrados sin salir a pescar, ya que el sector aduce que la coyuntura económica y el contexto internacional hace inviable la operatoria de faena. La propuesta de revisar esos porcentajes, pero dejando aún atada la producción al aumento de la divisa, ha sido reiteradamente rechazada por el SOMU, indicando que “no hay nada que negociar sobre el CCT”.

Así las cosas, la discusión en debate es por salarios que largamente superan al promedio de los asalariados del país, incluso aquellos trabajadores que en esta emergencia sanitaria están luchando cuerpo a cuerpo contra la pandemia, como el caso del personal de la salud, no ganan ni un tercio de esos valores. Y los marineros más que nadie lo saben; sus bolsillos ya lo perciben, con tres mareas perdidas, y es motivo por el que se multiplican los contactos de tripulantes que se comunican con las empresas para las que reportan y expresan su voluntad de lograr un acuerdo que no signifique ganar menos que el año pasado y salir a pescar.

Efecto dominó

Hay marineros que con lógica sostienen que “una temporada perdida” será mucho más perjudicial que ganar lo mismo que en 2019, pero además, con el paro general decretado anoche, la conducción nacional del SOMU pone en riesgo los salarios de otros marineros que están trabajando sin conflicto: dejará sin actividad a la estiba del SUPA y se paralizarían las plantas en tierra ante un desabastecimiento de materia prima. Todos esos trabajadores afectados por el paro cobrarán menos, excepto la dirigencia sindical que lanzó la huelga.