23/07/2020
Dueño de la planta foco de COVID-19 habla de coimas y reclama apoyo del Estado

Enrique Ulloa, propietario del establecimiento clausurado en Mar del Plata, se comunicó con sus trabajadores mediante un mensaje de audio en el que habla sobre el futuro del lugar, reconoce que paga coimas para que lo dejen trabajar y se queja del Estado que nunca le dio una mano.

Revista Puerto - Mar del Plata - Planta Alejandro Korn

La planta en cuestión, una de tantas que funcionan a base de coimas en Mar del Plata.

Por Roberto Garrone

Enrique Ulloa es el propietario de la planta clausurada por la Municipalidad de Mar del Plata la semana pasada, luego que se detectaran diez casos de Covid-19 entre sus trabajadores y contactos estrechos. El establecimiento no contaba con la habilitación municipal para funcionar.

En un audio que el propietario envió a sus trabajadores a través del grupo de whatsapp en que mantenía contacto y avisaba de las novedades laborales, Ulloa reconoce que pagaba coimas para que el establecimiento que tenía en un garaje de la planta baja y donde trabajaban veinte obreros, pudiera seguir funcionando sin problemas.

El mensaje dura 3 minutos y 25 segundos. Al principio cuenta que le hicieron el hisopado y que le dijeron cosas diferentes a las que les dijeron a su señora y sus hijos, también contagiados con Covid‑19. Ulloa se lo hizo días después del 13 de julio, cuando la planta fue clausurada, y le avisa al grupo el día 18 que había dado positivo.

“Hay que seguir esperando a que pasen los catorce días y podemos volver a la vida normal. Vamos a ver qué pasa con la planta. Esperemos que nos dejen seguir laburando. Si no tendremos que salir a golpear puertas para que nos den una solución”, dice Ulloa en la primera parte del mensaje, en que se queja del escrache que le hicieron desde la Municipalidad.

Ulloa no hace ninguna autocrítica por la situación en la planta, por la falta de protocolos, por la situación de los trabajadores necesitando compartir espacios comunes y transformar el vestuario en comedor, conviviendo con perros y basura, tal como lo reconoció Noelia Vivas, una de las trabajadoras contagiadas.

Ulloa piensa en el futuro. “Vamos a esperar que pase estos catorce días y vemos los pasos a seguir. Llamó un municipal a preguntar si teníamos el portón abierto, que los habían llamado del SAME… nada que ver. Están hablando cualquier pelotudez”, se indigna el propietario.

El audio fue compartido el miércoles 15, 48 horas después de la clausura y cuando desde la Municipalidad evaluaban denunciarlo por propagación del virus dadas las malas condiciones que encontraron en el establecimiento y por los dichos de los propios trabajadores que aseguran que fue el propio Ulloa quien los contagió después de uno de sus frecuentes viajes a AMBA donde cobraba el pescado que enviaba.

Ulloa sigue preocupado por el tiempo que vendrá. “Yo lo que quiero saber es si después que pase todo esto, porque este es el que me cobra la coima para que me dejen laburar, es si vamos a poder seguir trabajando o tengo que presentar algún papel o algo, porque es una empresa de familia que genera trabajo para todo el mundo”, cuenta el propietario de la planta.

La confesión de Ulloa deja en evidencia lo que todos suponíamos. Que existen acuerdos espurios con algunos eslabones de la cadena de control para que establecimientos como “Alejandro Korn”, una planta que precarizaba trabajadores desde hace casi una década, pudiera seguir funcionando.

El Covid-19 no solo dejó en evidencia un sector productivo en condiciones absolutamente marginales sustentado en trabajo precario y la falta de conciencia de algunos cuentapropistas, sino también el nexo fraudulento de los organismos de control y la cadena de complicidades para que todo siga fluyendo sin obstáculos.

“Y acá no tenemos gente hacinada como salieron a decir –desmintió Ulloa en el final del mensaje–. Como he dicho siempre, acá no obligamos a nadie a que venga. Todo el que viene sabe cómo es la cosa. De a poco estoy tratando de acomodar la planta, llevar mejoras, pero como está la situación con esta porquería (sic) que se nos vino encima hace tres meses, es imposible”, aseguró.

El final fue un reproche hacia el Estado que según él “no ayuda en nada”. Desde la visión de Ulloa, lo que hicieron hasta ahora fue “hacer quilombo y nos quedamos sin trabajo”.

REVISTA PUERTO tuvo acceso al audio y a capturas de pantalla del grupo de whatsapp “Trabajo” que mantenía a todos los obreros del pescado vinculados con “Alejandro Korn” donde aparece el mensaje enviado por “Enrique”. Este medio intentó comunicarse con el propietario pero nunca respondió el teléfono y tampoco los mensajes.

Hay muchos “Enriques” en la industria del reproceso de pescado fresco en Mar del Plata. Cientos de obreros desamparados que todos los días salen a jugarse la salud y su vida por sostener a sus familias. Es posible que el Covid-19 encuentre una vacuna que le ponga freno y la vida del mundo recupere la normalidad perdida.

Quién estará en condiciones de inventar la vacuna que termine con la precarización laboral, el fraude, las coimas y la marginalidad en la pesca de Mar del Plata.