27/07/2020
Emocionante botadura del primer tangonero congelador del Astillero Contessi

La noche del jueves 23 de julio, en Mar del Plata, en una situación atípica, se llevó a cabo la botadura número 134 con la entrega del buque pesquero congelador Federico C a la firma propietaria y armadora, Pesquera Veraz. El barco más importante de la historia del astillero tuvo una ceremonia íntima.

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Por Roberto Garrone Matías Capizzano

La pandemia trastocó todos los planes. Por primera vez en sus setenta años de trayectoria, no hubo autoridades, invitados especiales ni público agolpado sobre la baranda lateral del varadero. Tampoco corte de cintas, discursos ni medios de prensa. Justo para el Federico C, el barco más importante en la historia del astillero.

Porque es el barco tributo al alma mater de la familia, Don Federico Contessi, que no se perdió la ceremonia íntima desde una camioneta estacionada a unos metros. Porque es la demostración de que la industria naval argentina puede hacer mucho más que barcos costeros para Rawson, que si se generan las posibilidades, hay capacidad técnica y humana para responder al desafío.

Hasta hubo que esperar un guiño de la naturaleza para poder consumar una maniobra que por todo lo antedicho quedará guardada en el corazón de toda la familia Contessi, de Pesquera Veraz y de todos los trabajadores que participaron del proyecto.

El miércoles 23 de julio estaba marcado con una cruz enorme en el almanaque del taller. Ese día habría una marea extraordinaria y generaría las condiciones indispensables para que el tangonero de 39,95 metros pudiera descender del varadero y tomar contacto con el agua del espejo interior del puerto.

Las 20:40 era el momento justo de la pleamar, pero hubo una serie de complicaciones que elevaron el tono de las plegarias y guiños al cielo. El día anterior hubo temporal y sospechaban que podría haberse alterado la tabla de mareas. El viento era del noroeste y se necesitaba que fuera del sur para que el agua subiera más.

A las 20:05 monseñor Armando Ledesma comenzó la ceremonia de bendición de la nueva embarcación. Lo flanqueaban las madrinas, nietas de Federico, Verónica Angeleri y Justina Goñi, cursando su séptimo mes de embarazo. Por suerte, Ramiro no nació en esos instantes en que se combinaban casi en dosis idénticas la emoción con la incertidumbre.

No fue necesario esperar hasta la hora prevista. Diez minutos antes, la botella de champagne se estrelló contra la proa invertida y soltó cabos rumbo al agua. Las imágenes de la ceremonia que registran ese instante muestran a las dos madrinas y Leandro Goñi, también nieto de Federico, ingeniero naval y autor del diseño, abrazados y saltando felices tras el objetivo cumplido. A cualquiera que lo vea le resultará difícil no emocionarse.

“Todos estábamos midiendo el calado”, dice Domingo Contessi, tres días después de consumada la maniobra y con una mochila mucho más liviana sobre sus hombros. “Nos sobró”, agrega el presidente del Directorio. Por las dudas, en los días previos, un grupo de buzos extrajo barro en la zona próxima para optimizar la profundidad.

El tangonero  es un buque pesquero congelador de altura, especialmente estudiado para operar en el caladero argentino. “Responde al prototipo Nº 39AC/GV que fue íntegramente proyectado y diseñado por el departamento técnico del Astillero”, especificó la empresa en un comunicado.

Se trata de una embarcación de líneas modernas, con equipamiento de última generación, concebida para realizar pesca de arrastre con tangones, que puede congelar 18 toneladas de marisco por día y alojar a 32 tripulantes en su cómoda habitabilidad. El buque se incorporará a la flota de la armadora Pesquera Veraz, de la cual el astillero constructor es accionista.

Como dijimos, no hubo discursos pero Domingo Contessi, presidente del astillero, quiso expresar solo dos palabras, “muchas gracias”, a todo el personal del astillero que trabajó de manera tan responsable y eficiente en este proyecto. Y los gritos de euforia surgieron espontáneamente cuando el barco tocó las aguas del puerto por primera vez. La emoción se tradujo luego en lágrimas, por la satisfacción de ver al buque en el mar.

“Esperamos que este buque marque un punto de inflexión en la historia del astillero. Sabemos que existe una importante demanda potencial de esta clase de buques congeladores y estamos demostrando que se pueden hacer en Argentina, con iguales o mejores prestaciones que los importados y a un menor costo”, subrayó Leandro Goñi, director de la empresa y quien recordará de manera especial la botadura del Federico C el día en que cumplía 33 años.

“Hemos aprendido mucho con este proyecto y lo más importante es que sabemos que el próximo buque de esta serie será mejor y que podremos construirlo más rápido”, remarcó.

El contexto en que se produjo la botadura no es el mismo que cuando arrancó el proyecto, más de dos años atrás. Desde el astillero reconocieron que la pandemia causó demoras en el final de la construcción.

Pero en este tiempo Contessi nunca se rindió sino que redobló la apuesta. No solo botó al Federico C sino que además botaron otros siete buques, ampliaron las instalaciones edilicias, aumentaron el personal y tienen otras dos obras en estado avanzado de construcción.

“Apostamos con todo a la renovación de la flota, al país y a la producción, tal como siempre lo hemos hecho”, comentó emocionado Domingo Contessi, mientras agradecía a todo el personal del astillero.

Federico Angeleri, director Comercial de Grupo Veraz, también tuvo palabras de elogio para todo el equipo del astillero y de la empresa armadora. “Este buque nos permitirá dar un salto de calidad y eficiencia en el segmento del congelado abordo”, confesó.

En ese sentido, consideró que “hasta ahora nos hemos destacado en la elaboración de langostino procesado en tierra, donde también seguimos invirtiendo, pero con esta moderna herramienta podremos además ser eficientes en otro segmento del mercado del langostino. Es un orgullo haber podido construir este buque en la Argentina y que lleve el nombre de mi abuelo”.

La construcción del Federico C demandó más de 75.000 horas hombre. Y faltan algunas más ya que todavía no se terminó el alistamiento final de sistemas eléctricos y frigoríficos, que se realizará con el buque a flote, así como la puesta en marcha de equipos importados para lo cual deben concurrir técnicos de las distintas firmas proveedoras.