15/07/2020
La irracional secuela del conflicto

El paro del SOMU y los piquetes bloqueando camiones con materia prima hacia las plantas terminaron con cientos de toneladas de alimentos en estado de putrefacción. En una Argentina con creciente pobreza es inadmisible el bochornoso espectáculo al que asistió el país.

Revista Puerto - Langostino - SOMU - Los piquetes provocaron que el pescado se pudra - 02
Por Nelson Saldivia

Ningún justificativo es valedero, ni siquiera el legítimo reclamo de derechos laborales, para que se haya provocado el despropósito de adoptar una medida que implique la pérdida de cientos de toneladas de alimentos.

El espectáculo al que asistió el país, con los recientes episodios en la Patagonia, con la pérdida de 500 toneladas de langostino como resultado de un conflicto sindical no puede ser una anécdota. Es inadmisible que invocando la defensa de derechos se provoque la inutilización de productos alimenticios y se celebre como una victoria.

A las empresas no les hará mella en el global de sus finanzas la pérdida de estos cargamentos de langostino, si eso es lo que festejó la dirigencia sindical. Lo acontecido debe llamar a la reflexión, más en una Argentina con creciente pobreza, en la que nunca será plausible que se tiren a la basura toneladas de alimentos a los que se impidió llegar a las plantas de procesamiento con el objetivo de que se pudran en los camiones.

A sabiendas de lo que estaba ocurriendo en Puerto Madryn, desde el viernes, cuando se iniciaron los cortes de rutas con piquetes y bloqueos a los camiones que transportaban la mercadería, el Estado coadyuvó a que esto ocurriera porque el Ministerio de Trabajo de la Nación esperó a que terminara el fin de semana largo para dictar la conciliación obligatoria y pedirles a los sindicalistas que liberen las rutas y los transportes. A esa altura el pescado, en gran parte, ya se había podrido.

Tras liberarse los camiones, la descarga y revisión sanitaria de la mercadería derivó en que la mayor parte se deseche en tolvas para ser llevada al basural porque no reunía las condiciones para su procesamiento y posterior consumo humano. Esto ocurrió en plantas de Rawson y Puerto Madryn.