13/07/2020
Miles de empleos en riesgo por el paro del SOMU

Por los piquetes en las rutas patagónicas que arruinaron más de 500 toneladas de langostino, las empresas de Mar del Plata vuelven a su puerto y en Chubut por el momento no saldrán a pescar. Liberman se reunió con sindicalistas y empresarios por separado, no hubo avance y miles de trabajadores se ven afectados.

Revista Puerto - Juan Pablo Basavilbaso - Iberconsa

Juan Pablo Basavilbaso, de Iberconsa.

Por Karina Fernández Fotos de archivo

Las jornadas del fin de semana en la Patagonia fueron intensas y desagradables para muchos. Ante la falta de apoyo a la medida de fuerza del SOMU por parte de la flota fresquera, las acciones se extendieron a la ruta, formándose en los accesos a los puertos patagónicos piquetes que impedían el ingreso de camiones a las plantas. Por su parte el líder de Camioneros y de la ITF, Pablo Moyano, se manifestó a favor del paro y fustigó al Ministerio de Trabajo por permitir lo que a su entender es un lock out. Como consecuencia de los hechos acontecidos en Puerto Madryn, la cámara que nuclea a los tangoneros fresqueros de ALFA informó que abandona los puertos patagónicos hasta tanto se regularice la situación en Chubut. Y los empresarios de esa provincia, ante la pérdida de más de 500 toneladas de langostino como consecuencia de los piquetes en el acceso a las rutas, han decidido por el momento no sacar los barcos y evaluar si se da por terminada la temporada.

En ese contexto el subsecretario de Pesca, Carlos Liberman, se reunión con sindicalistas y empresarios por separado, misión a la que se había comprometido una semana atrás ante el Ministro de Trabajo y las partes. La postura de ambas sigue siendo la misma desde el principio, el SOMU no acepta negociar la baja del precio de referencia del langostino y las empresas sostienen que no pueden salir a pescar a pérdida.

Eduardo Boiero, presidente de CAPECA, aclaró que no están planteando ninguna derogación del convenio y que lo único que han planteado “es la inviabilidad del valor de referencia que ha quedado desactualizado” y asegura que eso mismo ha hecho el SOMU con otras especies como calamar o merluza negra para este año. “Se ve que ellos pueden plantear estos temas pero nosotros no”, dijo a Revista Puerto.

A la falta de entendimiento sobre la discusión paritaria, ahora debe sumarse la escalada de violencia. Luego de las amenazas recibidas y las pérdidas que se generaron este fin de semana por la medida de fuerza impuesta por el SOMU, las empresas ya no tienen interés en sentarse a negociar. No pedirán la conciliación obligatoria y han decidido además mantener los barcos fresqueros amarrados porque la justicia no garantiza la libre circulación por las rutas de los camiones con mercadería.

Respecto de los hechos vividos durante este fin de semana, el Presidente de CAPECA señaló: “Repudiamos la violencia. Y a estas medidas de fuerza que destruyen materia prima y alimentos. Apelamos al diálogo y respeto por las demás actividades, flotas, plantas, en definitiva por los demás trabajadores del sector ajenos a la discusión del valor de referencia en el convenio con los tangoneros congeladores”.

Estos hechos han generado que varias empresas tomaran la decisión de dejar inactiva por el momento los buques fresqueros, especialmente los nucleados en CEPA o CAPIP que tiene plantas de procesamiento en Rawson o Puerto Madryn. Procesarán lo que tienen, lo que han podido salvar del piquete y cuando esa materia prima se termine, más de 2000 trabajadores de tierra se verán directamente afectados.

“No puede ser que en un país donde tanta gente está debajo de la línea de pobreza, en un momento en el que estamos llevando pescado todas las semanas a los comedores, se tiren 500 toneladas de langostino. No se entiende nada, no respetaron ni el trabajo de sus propios afiliados de los fresqueros”, señaló Juan Pablo Basavilbaso, de Iberconsa, que se vio afectado por la medida, debiendo tirar 40 toneladas y es una de las empresas que amarrará sus barcos.

Por muchos motivos se debe encontrar una salida al conflicto con el SOMU. Raúl Durdos no puede firmar a la baja y las empresas no pueden salir a pérdida. Un pacto transitorio, como ya se dijo muchas veces desde estas páginas, parece la única solución posible. Los agitadores del gremio en las redes sociales dirán que quien brega por la reactivación de la actividad es un carnero o un vendido a los empresarios, pero en realidad es un razonamiento desde la más simple lógica.

El mundo está en crisis, la Argentina está atravesando el pico más alto de la pandemia con multiplicación de casos en ciudades como Mar del Plata que hasta hace poco soñaba con pasar a fase 5 y el SOMU no se entera. Convoca a manifestaciones en la vía pública y obstruye el desarrollo de una actividad que tuvo el privilegio de ser considerada esencial y que con esfuerzo buscaba realizarse bajo protocolos que garanticen la salud de los trabajadores.

El gobierno puede ayudar a solucionar el problema, no cobrando a los marineros el impuesto a las ganancias que en promedio anualmente representa el 35% de su sueldo. Pero no está dispuesto hasta el momento a eximir a los trabajadores de ese impuesto; los sueldos altos no van a a ser pasibles de tal excepción.

En este contexto al gremio solo le resta denunciar el lock out pero para que ello ocurra primero debe dictar el Ministerio de Trabajo la conciliación obligatoria. Otra mano que el gobierno no parece dispuesto a darle al SOMU. La intervención de Pablo Moyano con una carta al Ministro de Trabajo busca presionar en ese sentido, pero desde CAPIP ya anunciaron desde este medio que no pueden ser obligados a trabajar a pérdida.

“El lock out patronal fue debidamente denunciado por el SOMU pero sorpresivamente, no fue atendido con la urgencia y severidad que se merece tanto por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social como por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, toda vez que se trata de una actividad esencial y por demás sacrificada y peligrosa”, sostuvo el líder camionero en una nota dirigida a los ministros Carlos Moroni y Daniel Arroyo.

Por lo que se observó en la última reunión con el Ministro de Trabajo, el gobierno parece entender mejor las razones de los empresarios que las del SOMU. La insistencia en contabilizar los costos laborales sin tener en cuenta otros ítems además del sueldo, para decir que representan el 24% y no el 46% de las ventas, quitó seriedad a la presentación del gremio. Y la exposición por parte de las empresas de precios y recibos de ventas concretadas en la última semana fueron elocuentes sobre la realidad de los mercados.

Desde CAPECA ya han anunciado que no les queda nada más por decir. “Hemos puesto sobre la mesa la cruda realidad del sector y de la actividad. Hemos entendido la necesidad del país de encontrar una salida y poder trabajar. Estamos tratando de hacer que en un contexto de gran dificultad por la pandemia se siga funcionando y generando ingresos para todos los que dependen del sector. Frente a ello tenemos un paro general inédito que busca afectar a todas las actividades. Justo lo contrario que lo que el propio gobierno nos pidió en la última audiencia. Frente a ese pedido del gobierno la respuesta de la dirigencia del SOMU fue no solo no buscar una solución para que pueda trabajar la flota tangonera congeladora sino parar toda actividad pesquera”, concluyó Eduardo Boiero.

Cabe recordar lo que ocurrió ocho años atrás cuando el SiMaPe decretó un paro por casi tres meses que terminó con muchas plantas de procesamiento en Mar del Plata, fuentes de empleo que nunca más volvieron a levantar sus cortinas. De aquel paro los marineros salieron con un salario igual al propuesto desde el primer día y dejaron como herencia, a los trabajadores de tierra, una resolución que permitía devolver la cuota de merluza sin penalidad.  Eso terminó de destruir al filetero marplatense, que ya no tuvo pescado para cortar. Eso se ganó en el paro de 2012 y es difícil creer que de este paro, alguien salga ganando algo.