28/07/2020
Trabado el acceso al varadero de la Base, el desguace de barcos inactivos arranca en SPI

El Consorcio Portuario Regional de Mar del Plata gestionó que el astillero de Tettamanti ponga en seco el Chiarpesca 58 y ceda espacio para que Lusejo lo convierta en chatarra. La obra fue anunciada en noviembre de 2017 pero la Armada todavía no entregó el varadero porque pusieron un cabrestante usado y el acuerdo señalaba que debía ser nuevo.

Revista Puerto - BP Chiarpesca 58 entra a desguace - 02
Por Roberto Garrone

El Consorcio Portuario también tuvo que apelar a un plan B para poner en marcha el plan de desguace de barcos inactivos y abandonados que ocupan espacio operativo sobre las secciones Cuarta y Quinta del muelle 2 del puerto marplatense.

“El pesquero Chiarpesca 58, ya fuera de servicio, fue derivado al Astillero SPI donde se procederá a su disposición final. Es el primer paso de un plan para remover cascos y recuperar áreas operativas y frente de amarre. La obra redundará en un beneficio ambiental para la terminal”, resumió la administración portuaria a través de un comunicado.

La gestión Merlini había anunciado la obra en noviembre de 2017 pero a la fecha no se había desocupado ninguno de los 110 metros lineales de muelle que pensaban. En marzo de 2019 se firmó un acuerdo entre la Armada y el Ministerio de la Producción de Buenos Aires por el cual cedieron el uso del varadero de la Base Naval por 40 meses al Consorcio para que se desguacen los barcos.

El Chiarpesca 58 era uno de los barcos que Lusejo había recibido para limpiar y acondicionar antes de desguazar en el varadero. Las tareas se hicieron a flote porque en el varadero hubo obras de mejoras pero colocaron elementos como el cabrestante, el implemento que pone en seco a los barcos para cortarlos, usado, cuando el acuerdo decía nuevo.

Mientras tratan de convencer a la Armada y modificar el acuerdo por segunda vez, el Consorcio firmó un acuerdo de colaboración con SPI. El astillero de Tettamanti, aseguraron en el Consorcio, no cobró por la maniobra del sincrolift para ponerlo en seco y dispuso de un espacio, sin cargo, para que lo conviertan en chatarra los operarios de Lusejo.

“Uno de los principales problemas que tiene nuestro puerto es la escasez de espacios operativos y, en tanto se ajustan obras pendientes en el varadero de la Base Naval Mar del Plata, encontramos una alternativa para avanzar con este primer buque”, destacó Gabriel Felizia, presidente del Consorcio Portuario Regional Mar del Plata.

El traslado del pesquero Chiarpesca 58 hasta el astillero se concretó a primera hora de este lunes con apoyo de un remolcador, que pagó la empresa armadora. El casco quedó en dique seco y listo para las tareas de desguace, que comenzarán de inmediato.

El puerto de Mar del Plata, según el último relevamiento, tiene 52 embarcaciones inactivas. Si bien se continúa trabajando para poder operar en el varadero de la Base Naval y se proyectan posibles hundimientos en el Parque Submarino Cristo Rey, el desguace del Chiarpesca 58, de 38.3 metros de eslora, significa un paso adelante en esta tarea.

“El conjunto de estas unidades que se encuentran abandonadas, interdictas o retiradas de la actividad pesquera ocupa más del 30 por ciento del total de la capacidad que el puerto marplatense tiene para el amarre de embarcaciones”, reportaron desde el Consorcio.

La consecuencia es la limitación para la operatoria de amarre, carga y descarga de la flota activa que alcanza los cuatrocientos ingresos mensuales. Esta situación quedó en evidencia la semana pasada cuando algunos tangoneros tuvieron problemas en hacer combustible y cartones para poder salir a pescar porque no encontraban espacio en muelle, mientras todavía hay poteros descargando y otros que ya terminaron la temporada.

El problema puede agudizarse en los próximos días. Según cifras que aportó el propio Consorcio, hay cuarenta y cinco barcos poteros que tienen a Mar del Plata como puerto operativo y que quedarán amarrados en espacios interiores del puerto.

Felizia destacó que además de la recuperación de frente de atraque y espacios operativos, remover estos cascos, algunos de los cuales permanecen semihundidos y abandonados, contribuirá a mejorar la capacidad productiva de este puerto y permitirá un significativo cambio y recuperación de estos sectores en términos ambientales.