05/08/2020
Las exportaciones de las principales especies en el semestre de la pandemia

La merluza hubbsi es una de las más golpeadas, especialmente la exportación de filet. El langostino congelado muestra bajas en las exportaciones del 40% en volumen y de más del 50% en recaudación, mientras el langostino de fresquero se mantiene a flote. El calamar fue el gran salvador con aumento en las capturas, la demanda y hasta el precio. Informe CAPECA.

Revista Puerto - Exportaciones - 02
Por Karina Fernández Fotos de archivo

El mercado de la merluza está “destruido”, indican operadores del sector y preocupa por las estructuras montadas en tierra. El langostino congelado ha tenido un repunte estas semanas con pedidos de los mercados tradicionales que no tienen stock y quieren llevarse las primeras capturas y el fresco es uno de los pocos signos positivos de las exportaciones del primer semestre, pero sobre ambos mercados existe incertidumbre de cara al futuro cercano. El calamar illex tuvo buenas ventas además de abundancia en este primer semestre, mayor demanda que en 2019 y valores más altos. Otras especies de mercado y volumen reducido como la merluza negra tuvieron un buen año en base a mayor volumen de exportación; la centolla, en cambio, redujo la cantidad exportada pero mantuvo el precio. Este panorama por especie, producto y país de destino surge del informe elaborado por CAPECA basado en datos del INDEC.

Merluza hubbsi

El mercado de la merluza está destruido, señala el responsable comercial de Pesquera Veraz, Federico Angeleri; y las cifras de exportaciones del primer semestre corroboran sus dichos, incluso sin haber llegado a registrar la última embestida sobre el  precio del filet, el sector más golpeado.

En total se han exportado unas 26 mil toneladas de filet, lo que representa un 17,1% menos que en 2019. Sumado a la caída del precio promedio de 11%, esto generó que los ingresos de las empresas se redujeran un 35,4% comparando con el primer semestre del año pasado. Esta situación, de por sí preocupante, se agravó en los últimos días cuando el precio de la tonelada de merluza procesada en tierra tocó los 2.400 dólares y 2.500 para el filet de a bordo.

“Cada uno tiene una estructura distinta pero para nosotros un valor de 2.800 dólares ya nos complicaba, ahora con los valores que estamos manejando el panorama es muy desalentador, hasta el año pasado podíamos compensarlo con el langostino pero este año también está complicado y el Coronavirus fue la frutilla del postre”, señala Federico Angeleri.

Brasil, que es el principal mercado del filet de merluza que se elaboran en tierra, requirió un 20% menos y lo pagó un 27% menos que en 2019, pasando de recaudarse 42 millones a 30 millones y medio de dólares en el mismo período. España, el segundo mercado en importancia, aumentó un 8,2% el consumo pero pagó un 2,4% menos que en 2019. Estados Unidos bajó en demanda un 15% y en dinero la caída fue del 27% porque en ese destino el precio cayó un 14%.

En el caso de la merluza congelada a bordo que no incluye filet, si bien hubo caídas no han sido tan abruptas. Se vendieron 17 mil toneladas por 25 millones de dólares, lo que representa una reducción en demanda del 6,5% y en recaudación del 14%, debido a una caída del precio promedio del 8%.

Rusia, que se presenta como el principal mercado, es de los pocos países que ha requerido más volumen que el año pasado, un 35,2%; pero lo adquirió por un valor 7,3% inferior al de 2019. Ucrania, que el año pasado fue el segundo comprador en importancia, en 2020 requirió un 63,7% menos y a un valor 13,6% inferior. Algo similar ocurrió con Jordania que compró un 56,4% menos y por un valor 17,8% inferior al del año pasado.

Como vemos, la merluza hubbsi que supo ser el caballito de batalla de la Argentina no está pasando por un buen momento, como tampoco el gran salvador de los últimos años, el langostino.

Langostino

Las cifras de exportaciones de este preciado crustáceo son preocupantes en lo que a langostino entero se refiere. Se trata del producto que comercializan los tangoneros congeladores, un sector que viene advirtiendo sobre el derrumbe de las ventas y precios. La demanda durante el primer semestre en comparación con 2019 se redujo un  42,3% y la recaudación un 54,6% porque se sumó una caída en el precio del orden del 21%.

España, el gran mercado del langostino congelado a bordo, compró en el primer semestre un 48% menos que en 2019 y con un precio promedio de 4.657 dólares la tonelada, 20% menor.  En las últimas semanas se han reactivado los pedidos de Europa después de muchos meses sin demanda. El inicio tardío de la temporada para los congeladores, despertó interés en los compradores por las primeras capturas. Esto genera esperanza en algunos operadores del sector mientras otros solo lo consideran un respiro en medio de un escenario demasiado incierto a futuro.

China, el otro gran cliente, compró en seis meses 2.637 toneladas, un 42,5% menos que en 2019 y se recibió en dólares un 55% menos ante una caída del precio del 21,6%; pero lo que más preocupa es que todavía no llegan pedidos y la incertidumbre abruma hasta a los más optimistas. En Rusia la demanda bajó al mismo ritmo y las 1.812 toneladas que compró, las obtuvo a un precio 23% más bajo. Salvo Japón, que aumentó en un 111% su demanda, todos los demás países pidieron menos volumen, llegando algunos como Francia o Grecia a requerir un 70% menos.

En el sector langostinero la producción de fresqueros es la que se mantiene a flote, aunque tiene un precio promedio 7,5% inferior al del año pasado. Se lleva exportado un 12,6% más que en 2019 con 28 mil toneladas. Si bien se registró una baja en el precio promedio del 7%, el alza en algunos mercados y el aumento en volumen permitió a las empresas acrecer su recaudación en un 4%.

China compró un 42,5% más, al igual que Vietnam, y Perú aumentó la demanda en un 115,5% ocupando el segundo lugar con 4 mil toneladas; se trata de países que realizan básicamente reprocesamiento. Estados Unidos, que es otro comprador de productos terminados, también aumentó su volumen, en un 32% y hasta se logró un aumento en precio de las 1.637 toneladas vendidas, pero la demanda no es sostenida según afirmaron empresas con años en ese mercado.

Quienes trabajan con este producto indican que lo hacen sobre un margen de ganancias muy ajustado, sobre todo porque la demanda no es sostenida y la venta de colas a un precio bajo en los países que reprocesan, atenta contra los productos argentinos con alguna elaboración como el pelado. También observan con atención lo que está ocurriendo con el langostino de cultivo, para el que ya directamente en China no hay precio. Se están realizando negociaciones con barcos cargados que están optando por volverse con la carga a su país de origen o venderla a un precio ruin.

Calamar

El único recurso que realmente inyectó oxígeno a las empresas es el calamar Illex argentinus.  En el primer semestre se exportaron 110 mil toneladas, un 35,7% más que en 2019 y se alcanzó una recaudación 48,5% superior a la del año pasado. Pese a la abundancia, el precio aumentó un 9,5% y se convirtió en la especie que más dinero recaudó con casi 298 millones de dólares.

En mayor o menor medida todos los mercados aumentaron la demanda; en algunos casos se mantuvo el mismo precio que el año pasado y en otros aumentó considerablemente. China, que se llevó la mitad de lo exportado, pagó casi un 12% más por el illex. Corea del Sur aumentó en un 158% la demanda pero para ellos el precio aumentó solo un 1,3% y España, sin variación en el precio, pidió un 20% más que en 2019. Vietnam con el mismo precio y Tailandia con una suba del 7% aumentó la demanda por encima del 300%. Finalmente Taiwán, que el año pasado no había comprado, este año se sumó a la lista de los principales diez principales compradores.

“El calamar hasta ahora nos salvó”, dice Juan Pablo Basavilbaso, responsable de Iberconsa Argentina y se esperanza en una continuidad en los pedidos de langostino: “Confío en que las 30 o 40 mil toneladas menos que vamos a pescar ayuden a acomodar los precios y se mantenga el nivel de demanda que estamos teniendo ahora”. Le preocupa la falta de demanda de China y la devaluación en Brasil, que deja en una situación desventajosa a la merluza hubbsi, pero no se permite tener una mirada pesimista. “Los productos alimenticios en este tipo de crisis son los que se mantienen”, dice, aunque reconoce que de todas formas deberán hacer equilibrio para no fundirse.