09/09/2020
Como era de esperarse fracasó la prospección de langostino

El Subsecretario de Pesca y autoridades santacruceñas con aval del CFP utilizaron incomprensiblemente una herramienta de administración biológica para destrabar un conflicto entre las pesqueras y la estiba. No hallaron langostino, tuvieron elevado bycatch y siguen sin una solución.

Revista Puerto - Langostino - 02
Por Karina Fernández Fotos de archivo

Carlos Liberman intercedió en un conflicto entre empresas pesqueras y el gremio de la estiba en Santa Cruz. Para destrabarlo, prometió a los trabajadores que el Consejo Federal Pesquero (CFP) aprobaría una prospección de langostino en el sector sur, que ya habían solicitado las autoridades provinciales. Con eso, se dijo, esperaban  aumentar la frecuencia de buques en los puertos de Deseado y Caleta Olivia. El Subsecretario de Pesca logró el apoyo unánime del Consejo pero la prospección fue un fracaso, tal como lo esperaban los estudiosos del recurso y los empresarios que no mostraron interés en participar. Altos niveles de bycatch de merluza y langostino de talla chica dieron rápidamente por terminada la prospección. El conflicto entre la estiba y las pesqueras nunca se resolvió, se derrocharon recursos económicos y ahora los funcionarios deben buscar una solución, algo que debieran haber hecho antes que prenderle una vela al langostino (ver Liberman prometió una prospección para que los estibadores levantaran el corte de ruta).

Las posibilidades de encontrar langostino de talla comercial eran ínfimas en esa zona en esta época del año pero las autoridades, con el acompañamiento del Consejo Federal Pesquero, decidieron darle curso de todas formas. Fue una situación anómala porque las prospecciones son medidas de manejo para la correcta administración del recurso, no una herramienta de negociación en conflictos gremiales; situación en la que ningún funcionario reparó.

La prospección de langostino que el INIDEP debió diseñar por orden del Consejo Federal Pesquero para el sector ubicado entre los paralelos de 45° y 46° Sur a la altura de los meridianos de 62° y 63° Oeste, generó los resultados esperados.

Para quienes siguen el comportamiento biológico del langostino no fue una sorpresa que en esta época del año no se encontrara en el sector sur una proporción de ejemplares de langostino de talla comercial suficiente como para ser explotado comercialmente. Que fue con lo que se encontraron los únicos cuatro barcos dispuestos a prospectar el área para atender el reclamo de los funcionarios y la estiba (ver Solo cuatro barcos en la prospección de Liberman).

Pero además de una alta proporción de langostino juvenil, durante los cinco días de pesca en el área de veda los barcos obtuvieron altos los niveles de bycatch de merluza, superando por mucho el elevado límite del 20 por ciento adoptado por las actuales autoridades pesqueras.

Con estos resultados la prospección se dio por finalizada. No se dará apertura al área de pesca y los estibadores no recibirán a la flota tangonera como esperaban. Ahora solo resta esperar para ver cómo solucionan los funcionarios el conflicto con la estiba que solo quedó suspendido.

Por el momento el cierre del puerto de Madryn puede aliviar la situación porque algunos barcos han decidido descargar en puertos santacruceños hasta tanto se resuelva la situación epidemiológica en la terminal chubutense. Pero no es más que otro parche.

La solución para que el empleo en la estiba no se vea afectado aún no existe e incluso, en el último tiempo, las medidas sindicales solo han generado una profundización del problema. La firma Vieira, luego de que el Sindicato Único de Estibadores Portuarios Patagónicos cortara la ruta, decidió dejar de operar por el resto del año en Puerto Deseado ante la alta conflictividad que existe en la provincia.

Puerto Deseado y Caleta Olivia necesitan mantener los puestos de trabajo y este es un problema de todos. Las empresas que operan habitualmente en estos puertos, en conversaciones con las autoridades, se han comprometido a descargar pero a un nivel inferior al del año pasado. Deberán llegar a un acuerdo los armadores, los trabajadores y las autoridades para no dejar a nadie en la calle y mantener una ecuación económica que no termine por expulsar a las empresas.

En Puerto Deseado en los últimos dos años al 31 de julio se registraron descargas por 55 mil toneladas. Este año se llevan descargadas 36 mil; mientras que en Caleta Olivia las capturas bajaron en comparación con 2019, pasando de 20 mil a 14 mil toneladas, aunque están mejor que en 2018, cuando se descargaron 11 mil toneladas.

La situación resulta complicada pero no parece insalvable. En esta prospección se dilapidaron recursos económicos que bien podrían haberse destinado a otro tipo de medidas que tuvieran como objeto, realmente, el problema. Cuesta entender si la prospección la pidieron esperando un milagro, para solamente patear el problema o porque realmente no tienen ningún conocimiento biológico de la especie. Cualquiera de las opciones es poco feliz.