29/09/2020
Dos versiones ante un despido

Guillermo Marelli es camarista de la firma Apolo Fish en Mar del Plata. Denunció que este lunes fue agredido por patovicas cuando intentaba ingresar a trabajar. Desde la empresa revelaron que el sábado había intentado golpear a uno de los socios. Mañana hay audiencia en el Ministerio de Trabajo.

Revista Puerto - Mar del Plata - Camarista despedido de Apolo Fish - 02
Por Roberto Garrone Fotos Diego Izquierdo

Guillermo Marelli no sabe por qué ayer a la mañana, cuando quiso entrar a trabajar en Apolo Fish como desde hace 18 años, había cinco patrulleros en la puerta de la fábrica y tres patovicas impidiéndole el ingreso.

Todavía siente los golpes de las trompadas y patadas que le pegaron cuando forcejeó con ellos para poder pedir explicaciones en el primer piso de la empresa. “Acá no dice si estoy suspendido o despedido”, muestra la nota que se llevó junto con la golpiza mientras los efectivos de la Comisaría Tercera miraban sin intervenir.

“Les pedí que los identifiquen porque alguno estaba armado con una navaja; me la puso en la panza cuando me tiraron al piso y me dijo que él también cortaba. Pero no hicieron nada. Para qué estaban acá un lunes a las siete de la mañana, sino para defender a los patrones como siempre hacen”, subrayó.

En la nota desde Apolo Fish señalan que fue denunciado por amenazas y de ahí la restricción para poder trabajar. Guillermo lo descarta. “Lo único que dije fue que el domingo no traigan gente de cooperativas porque nos podíamos contagiar. Acá no se cumplen los protocolos, ni las medidas de distanciamiento. No tengo nada con los muchachos, son laburantes como nosotros, pero andan de fábrica en fábrica”, sostiene quien fuera delegado de la empresa durante trece años.

Desde la empresa aseguraron que el sábado el trabajador intentó agredir a Ariel Pennisi, uno de los nuevos socios que trajo varios clientes al frigorífico. “Por suerte no le pegó pero la trompada pasó de largo y rompió un vidrio. Ya veníamos con muchos problemas con este hombre pero no podemos seguir así. No es una guerra, no podemos vivir amenazados; acá estamos para trabajar y sacarlo adelante”, contó otro de los socios, ante la consulta de este medio.

Marelli niega estos hechos y reitera que solo fue a pedir que no sumen gente tercerizada. “Ya despidieron a una envasadora y a un filetero. Creo que voy a seguir el mismo camino”, especula el camarista con la nota todavía en la mano y un paquete de yerba en la otra.

Luego de no dejarlo entrar y que los patovicas lo agredan, representantes del gremio fueron a conversar con los empresarios y los trabajadores que estaban en el frigorífico. Les pidieron a los tres camaristas que acompañaban a Marelli en la vereda que suban para participar de una asamblea donde finalmente se decidió seguir trabajando.

Este martes habrá una audiencia en el Ministerio de Trabajo. “Nosotros lo vamos a despedir con causa por el intento de agresión. Tenemos un prontuario de este muchacho y hoy (por ayer) sus compañeros lo entendieron”, aseveraron desde Apolo Fish, donde confirmaron que habían hecho la denuncia penal correspondiente.

“Yo fui a hacer la denuncia a la Tercera y no tenían nada en mi contra. No sé qué hicieron y dónde lo hicieron”, dijo el camarista, para quien sus compañeros están todos amenazados con que si paran no cobran.