16/09/2020
Investigadores del CONICET monitorean los sedimentos del puerto marplatense

El Consorcio Portuario firmó un contrato de asesoría con el centro de investigación. El relevamiento comprende sectores externos fuera de las dársenas, antepuerto, banco de arena en la Escollera Sur, desembocadura del arroyo El Barco y las playas vecinas. Permitirá evitar errores del pasado.

Revista Puerto - Mar del Plata - Dragado - 02
Por Roberto Garrone

Científicos del CONICET y miembros del Instituto de Geología de Costas y del Centro de Investigaciones Marinas y Costeras de la Universidad Nacional de Mar del Plata celebraron un contrato de asesoría con el Consorcio Portuario. El costo es de 104 mil pesos.

Durante los cinco meses de vigencia los investigadores monitorearán los sedimentos de distintos sectores del puerto, se tomarán muestras para ver su composición y propondrán un plan para fijar el banco de arena sobre la Escollera Sur de modo de atemperar su crecimiento que obliga a tener que dragar de manera periódica para mantener la navegabilidad en su boca de acceso y canal principal.

El acuerdo fue suscripto por Federico Isla, investigador Superior del CONICET, director del Instituto de Geología de Costas y encargado del estudio del que participa un grupo de seis científicos. En una primera etapa está prevista la obtención de entre veinte y treinta muestras de los sedimentos que serán analizadas en laboratorio.

“Por ahora estamos analizando las batimetrías que se han realizado en los últimos meses y viendo la conformación del banco de arena”, anticipó Isla ante la consulta de REVISTA PUERTO. Los investigadores también tienen planificado realizar otro relevamiento batimétrico.

Se utilizará una sonda digital SI-TEX. El GPS será configurado para guardar la posición cada treinta segundos. Las coordenadas geográficas serán ingresadas en un sistema de información geográfica a efecto de plotear cada sondaje de acuerdo a un color diferente y según una equidistancia de dos metros.

Los sondajes serán volcados sobre la imagen referenciada obtenida del Google Earth para guardar detalles planimétricos de todo el espejo portuario. Este relevamiento se comparará con las batimetrías de detalle que se han realizado para el Consorcio en años anteriores.

“Con la información recolectada se validará el modelo de flujo de las aguas superficiales de acuerdo a las direcciones de incidencia máxima de los vientos en el espejo de agua”, explicó el investigador.

Entre los objetivos del monitoreo también figura la caracterización de los fondos de todo el sector. Eso se logrará en laboratorio donde se separarán arenas de fangos. Las arenas serán lavadas para quitar sales y –previo secado- se tamizarán en cedazos cada 0,5 unidades phi. “Con estos datos se construirá un mapa de distribución de sedimentos y contenido en materia orgánica en el antepuerto que se interpretará en función de los efectos de ola”, subrayó Isla.

A partir de las muestras de fondo obtenidas se analizarán los contenidos de organismos del macrobentos. La caracterización de ellos da idea del grado de contaminación o enriquecimiento en materia orgánica de los fondos. Los resultados se compararán con muestreos previos realizados por el grupo de bioindicadores bentónicos de la Universidad.

“El banco comenzó a formarse desde el momento en que construyeron la Escollera. La arenera que funcionó durante muchos años en esa zona obedecía a esa necesidad de ir removiendo sedimentos del banco pero muchas veces quitaban de Punta Mogotes que es más gruesa, de mejor calidad. La del banco es muy fina. Por eso tampoco sirve refularla hacia Playa Grande como se hizo en el dragado y refulado de 1998. Ese material se perdió enseguida porque era muy liviano. La arena gruesa está más afuera, frente a la boca del puerto. Esa es la que se debería refular y tirar en la rompiente de Playa Grande”, asegura el investigador.

Como esos sedimentos tienen material orgánico, esa tarea debería realizarse entre el otoño y la primavera para que no genere olores nauseabundos en verano durante la temporada estival.

El especialista se mostró descreído de que la solución pase por la extensión de la Escollera Sur para terminar con los problemas que genera el banco de arena. “Si la extendemos 500 metros en la dirección que está solo alejamos el problema, el banco no desaparecerá. Si se hace como un rulo hacia la izquierda, quedan sin arena Playa Grande y las playas del centro. Creo que una alternativa es establecer un by-pass que permita extraer arena del banco y refularla enfrente de Playa Grande de modo que la deriva también alimente las playas del centro”.

En ese sentido volvió a insistir con que no es un sedimento de calidad para sembrar las playas pero es mejor eso que tirarla mar adentro. “Se podría realizar con una dragalina que trabaje todo el año, que como una gran aspiradora, vaya sacando los sedimentos que acumula la deriva de litoral”.

Sobre ese fenómeno, el investigador reveló que “aporta entre 200 y 500 mil metros cúbicos de sedimentos por año”. La diferencia depende de que ocurran temporales con viento sur que acumulan sedimentos. “El banco vemos que crece hacia el norte y luego hacia el oeste porque esos sedimentos son trasladados por el oleaje hacia el centro del canal y eso genera las obstrucciones”, remarcó.