03/09/2020
La importancia de la sustentabilidad en el mercado

Fomentar la inversión en tecnología y ciencia e implementar buenas prácticas que reduzcan el costo ambiental de la producción de alimentos, comienza a ser una exigencia de los mercados que debe lograrse sin reducir la productividad de la actividad pesquera.

Revista Puerto - Sustentabilidad en el mercado - 02
Catalina Dapena Garay Fotos de archivo

La sustentabilidad pesquera se ha vuelto, en el último tiempo, uno de los principios más demandados por el mercado en el hemisferio norte. De hecho, son cada vez más las grandes tiendas y los distribuidores que privilegian, e incluso exigen, productos de mar con garantía de sostenibilidad. Por su parte, organismos internacionales, y las principales ferias de seafood también lo incorporaron como un punto en su agenda. Y ello deriva en la importancia de que las pesquerías se transformen en negocios tan rentables como, en realidad, sustentables.

Cuando hablamos de la sostenibilidad del sector, hablamos de garantizar la trazabilidad del producto en origen. De abordar cuestiones como la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada. De responder por condiciones laborales a bordo seguras y decentes (generalmente aceptadas por la industria local) y la aplicación del Convenio 188 de la OIT. Así como por entornos de trabajo en tierra salubres y formales, independientemente de la estacionalidad comprendida. De una explotación controlada de los recursos marinos, de políticas y de legislación que regule la actividad, y de asumir el compromiso de toda acción tendiente a la conservación de las aguas.

Hablamos de sostener el sector en el largo plazo, y de contribuir con su comunidad. En Argentina, la industria pesquera es generadora de empleo digno durante las instancias de captura, procesamiento, comercialización y distribución del producto. Según el último informe anual de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, dependiente del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de La Nación, con relación a las exportaciones e importaciones pesqueras, las primeras ascendieron a 1.863 millones de dólares en 2019. Con China, Estados Unidos, Rusia, Brasil, España e Italia como principales mercados. Volviendo al sector un muy importante sustento para miles de familias que dependen directa o indirectamente de la cadena de suministro.

Ello sin mencionar que forma parte de la idiosincrasia de comunidades enteras de pescadores. Volviéndose todo un estilo de vida y constituyendo una cultura de trabajo.

Mientras tanto, también sabemos que el pescado favorece una alimentación saludable, variada y equilibrada de la población, y es indiscutible por su aporte nutricional. La OMS recomienda la ingesta semanal de este tipo de proteína animal por ser fuente de vitaminas y minerales, y de aceites grasos poliinsaturados de comprobados beneficios, como el Omega 3. Está científicamente probado que favorece la regeneración de la piel, la digestión, y el sistema cardiovascular. De esta forma, desempeña un papel preponderante en la lucha contra el hambre y la desnutrición. Además de mitigar enfermedades como la obesidad, la hipertensión o la diabetes, patologías que constituyen problemas reales en términos de salud pública.

El problema

Sin embargo, y a pesar de las muchas bondades reconocidas desde un enfoque social, surgen paralelamente cuestionamientos y preocupaciones por parte de entes gubernamentales, expertos y ONGs, sobre el resultado de la gestión pesquera sobre el medioambiente. Pero no son solo ellos los que alzan la voz, sino los propios clientes, en respuesta a la creciente demanda de un consumidor final consciente e informado.

De aquí se desprende la importancia de fomentar la inversión en tecnología y ciencia, y la implementación de buenas prácticas, que permitan reducir el costo ambiental de la producción de alimentos, sin por ello reducir la productividad de la actividad. Nos referimos a trabajar por la eliminación de los descartes, y la reducción de las capturas incidentales, desarrollando la técnica de selección y de captura de especies objetivo. La minimización de los desperdicios generados, y la evaluación de la huella sobre el fondo marino, entre otras cuestiones.

La solución

Un modo eficaz y pragmático de evidenciar una administración responsable es a través de la publicación de Reportes de Sostenibilidad, que aporten transparencia y que acrediten la sustentabilidad del producto de manera transversal y a lo largo de toda la cadena de abastecimiento. Reportes que parecen funcionar como una garantía antes los ojos del comprador, y que bien pueden complementarse con certificaciones o ecoetiquetas globalmente reconocidos. Incorporando, en ambos casos, directrices internacionales fuertemente avaladas en todo el mundo que dan lugar a la introducción de mejoras, la detección de oportunidades, y la reducción de viejos costos fijos. La clave: medir la incidencia de las operaciones no solo en términos económicos, sino también en términos sociales y medioambientales.

En conclusión, todo indica que la necesidad de una producción de alimentos con bajo impacto ambiental es un hecho, y que la pretensión llegó para quedarse.

Sin dudas, un cambio de paradigma que nos obliga, si es que se pretende acceder a más y mejores destinos, a redefinir cuestiones. Y a desarrollar nuevas propuestas que logren trascender a lo largo de los años, y aporten al perfeccionamiento de los procesos y al progreso y prestigio del sector.

La sustentabilidad y la implementación de sistemas de manejo eficientes, es el gran desafío de la pesca en Argentina.

La Dra. Catalina Dapena Garay es Consultora Estratégica en Desarrollo Sostenible y Reporte – www.pudupudu.com.ar