26/10/2020
“En Argentina no existen estudios que relacionen pesquería y cambio climático”

Entrevista a Bárbara Franco, oceanógrafa del CONICET que investiga los efectos del cambio climático en el Atlántico Sur, el calentamiento en el agua y el desplazamiento de la Corriente de Brasil hacia el sur que está modificando el Frente del Talud y tiene efecto sobre las pesquerías.

Revista Puerto - Vieira

La vieira patagónica sería de las primeras especies afectadas por los cambios.

Por Karina Fernández

La investigadora Babara Franco sorprendió a un auditórium de biólogos y conservacionistas, en el transcurso de un webinario sobre Áreas Marinas Protegidas, con el llamado a proteger el Frente del Talud ante la evidencia de una reducción del mismo como consecuencia del calentamiento y desplazamiento de la Corriente de Brasil. Siempre que se habla de medidas restrictivas en el Mar Argentino, el sector se alarma ante la posibilidad de que su fuente de ingresos se vea afectada; pero en la charla que la oceanógrafa mantuvo con REVISTA PUERTO, expresó las razones para medir el impacto desde otra perspectiva. Abordar la investigación sobre los recursos pesqueros desde el cambio climático resultará clave para prevenir cambios en las pesquerías que pueden afectar el negocio: es una solución antes que un problema. Plantea que la falta de acceso a los datos duros de la investigación pesquera son una traba para avanzar en el conocimiento científico que derivaría en mejores medidas de manejo.

“El cambio climático está generando cambios en circulación de los giros oceánicos y alcanza a la Corriente de Brasil en el borde oeste del Océano Atlántico Sur y este cambio atmosférico está generando cambios en la circulación oceánica que ya está induciendo cambios en las pesquerías de Brasil, Uruguay y Argentina”, explica Bárbara Franco.

REVISTA PUERTO: ¿Qué está pasando en el Frente del Talud?

BARBARA FRANCO: El giro subtropical del Atlántico Sur se está desplazando hacia el sur y la corriente de Brasil, además de estar calentándose, se está intensificando y también desplazando. Esa intensificación y corrimiento hacia el sur está generando que el punto de encuentro –confluencia- con la Corriente de Malvinas que trae agua fría y nutrientes que sustentan la productividad del frente del Talud, también se esté desplazando. Desde hace entre 30 y 40 años, se desplaza hacia el sur a razón de 0,4 grados de latitud por década. No parece mucho pero en 10 años son 4 grados y lleva 4 décadas, es bastante, son 400 kilómetros y las proyecciones para 2050 al 2100 indican que esto va a seguir ocurriendo.

RP: ¿Existe evidencie de que este desplazamiento está reduciendo el frente del Talud?

BF: La parte norte de ese frente ya está afectada. Está comprobado que la Corriente de Brasil se ha desplazado hacia el sur y donde llegue la corriente de Brasil va a dejar de existir el Frente del Talud. Es que este frente es generado por la Corriente de Malvinas y está siendo empujada hacia el sur por la Corriente de Brasil, que es pobre en nutrientes y con aguas mucho más cálidas. Es importante destacar que muchas especies de aguas frías se encuentran asociadas al Frente del Talud. Un ejemplo es la vieira patagónica; desde hace unos años la corriente de Brasil alcanzó el mayor banco de vieiras a los 40º Sur, siendo por el momento la más afectada.

RP: Las biólogas que trabajan sobre vieira en el INIDEP han mostrado preocupación por la disminución de la densidad. ¿Ustedes lo relacionan con el calentamiento del agua y una menor productividad del Talud?

BF: Es necesario investigar más, pero es probable que lo explique este desplazamiento de la Corriente de Brasil, porque la vieira necesita el fitoplancton que genera el Talud y que se precipita al fondo para alimentarse.

RP: Siempre existe desconfianza sobre la fundamentación de este tipo de conclusiones. ¿Existe suficiente evidencia científica para asegurar que se está generando este cambio?

BF: Ya no hay dudas al respecto, hay muchos estudios fundados, observaciones y datos de modelos climáticos sobre el desplazamiento hacia el sur de la Corriente de Brasil. Que se está generando todo un cambio en la circulación atmosférica induciendo estos cambios, no hay dudas. Incluso usando distintos datos se llega a la misma conclusión.

RP: Las especies sobre las que se han referido en sus informes son los moluscos bivalvos como la vieira y peces pelágicos como la anchoíta.  ¿Qué se sabe de otros grupos de especies?

BF: En Argentina hay muchísimas especies de importancia pesquera y de conservación ambiental pero el conocimiento de la relación del cambio climático y la abundancia, la mortalidad y distribución, prácticamente no existe. Las instituciones que tienen los datos pesqueros hace apenas uno o dos años que comenzaron a hablar del tema, por lo tanto estudios sólidos que relacionen pesquería y cambio climático no existen en Argentina.

RP: – ¿Estos estudios los debe hacer el INIDEP o debiera poner a disposición los datos duros para que otros investigadores, por fuera del instituto, colaboren en la generación de ese conocimiento que hoy no tenemos?

BF: Es difícil interactuar porque el INIDEP tiene departamentos y laboratorios para cada grupo de especies pero quedan en poder del INIDEP. Algunas personas hacen investigación pero no hay expertos en la relación del cambio climático y las pesquerías. Se necesita hacer estudios interdisciplinarios, con expertos que puedan aportar datos temporales, no solo la temperatura y la salinidad… El océano es complejo, no se pueden medir solo datos sueltos. Para poder tener estudios sólidos, es necesario superar esta falta de conexión entre el cambio en la oceanografía, la circulación oceánica y el cambio que se está observando en las especies. Es necesario saber si el cambio en la distribución del langostino o en la abundancia del calamar está asociado con el cambio climático. Si contamos con los datos de las especies podemos saber si están relacionados con el cambio climático. El INIDEP recién está empezando a interactuar con investigadores de otros institutos, pero lleva mucho trabajo acceder a esos datos.

RP: En los informes técnicos que ha presentado junto a otros autores, reclama la puesta a disposición de la investigación científica de esos datos duros de la biología pesquera. El reclamo no es nuevo, científicos de renombre como Ana Parma lo han hecho en el pasado y recientemente Carlos Iribarne ha dicho que los datos pesqueros son secretos de estado.  ¿Qué les permitiría disponer de esa información?

BF: -Hay datos oceanográficos de 30 o 40 años y hay datos biológicos pesqueros también de 30 y 40 años, es necesario que podamos acceder, necesitamos que los datos estén disponibles. Muchos investigadores podrían trabajar uniendo esos datos para tener un conocimiento de los impactos del cambio climático y eso permitiría tener un mejor manejo de la pesquería. Por ejemplo, se debería conocer cuáles son las especies más vulnerables al cambio climático en Argentina, esto no se conoce y es un punto clave.

RP: ¿Es decir que para poder tener un manejo sustentable es necesario incorporar esta información?

BF: Sería fundamental. Es cierto que esto también pasa en otros países pero es necesario cambiarlo para que las pesquerías puedan ser planeadas y manejadas de acuerdo al conocimiento que se tenga sobre si están siendo o no afectadas por el cambio climático. Si a partir de estudios se comprueba que a tantos grados el Frente del Talud no está siendo productivo, eso va a afectar a las pesquerías. Se necesitar contar con esa información y relacionarla para que la explotación de los recursos en las pesquerías sea sostenible.

RP: Usted ha planteado la necesidad de proteger al Frente del Talud como Área Marina Protegida. ¿Qué implicaría para el sector pesquero?

BF: Yo lo planteo desde el punto de vista de la conservación de la biodiversidad. Así como las especies pesqueras van al Talud a alimentarse, muchas otras especies lo hacen y terminan perdiendo ese ambiente altamente productivo, porque en esa área se concentra mucha cantidad de buques pesqueros de arrastre de otras partes del mundo. Esto genera que especies que tienen importancia de conservación biológica no puede alimentarse de esa fuente de productividad que es el Frente del Talud.  Ya hemos visto que hay una ciudad flotante en esos espacios.

RP: Desde esa perspectiva entonces, ¿proteger el Frente del Talud sería una forma de proteger a los recursos del Mar Argentino de la pesca ilegal o no declarada y no reglamentada y también de las exploraciones sísmicas proyectadas?

BF: Exactamente, sería una oportunidad para limitar ese movimiento pesquero, de limitar los efectos de la acústica que está afectando a muchas especies importantes marinas. Para que sean sostenibles las pesquerías que dependen del Frente del Talud es importante protegerlas de la concurrencia de esa flota y de las exploraciones sísmicas.