18/11/2020
Comienzan a evaluar la acidificación del océano en la costa bonaerense

El laboratorio con el que cuenta el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras se acaba de incorporar al Observatorio Regional de la Acidificación de los Océanos conformado por 18 países latinoamericanos y podrá aportar datos importantes para la pesca. Se hará un seguimiento en cuatro estaciones.

Revista Puerto - Pesca en la costa bonaerense

El Observatorio Regional Latinoamericano de Acidificación de los Océanos está integrado por 18 países, entre los cuales a partir de ahora se contará a la Argentina. Nuestro país cuenta con un laboratorio equipado por el Organismo Internacional de Energía Atómica y será el CONICET el encargado de coordinar este nuevo espacio que permitirá evaluar el sistema de carbonatos y acidez marina en diferentes estaciones ambientales permanentes en zonas marinas-costeras y estuariales de la provincia de Buenos Aires. Las evaluaciones y seguimiento se realizarán en cuatro estaciones de monitoreo ambiental costero  localizadas en Santa Teresita, Villa Gesell, Mar del Plata y el estuario de la laguna costera de Mar Chiquita.
El objetivo de este seguimiento es aportar información sobre el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 14.3, en el que se intenta reducir al mínimo y abordar los efectos de la acidificación de los océanos, incluso mediante una mayor cooperación científica a todos los niveles», señalaron desde el CONICET. Destacan además que trabajarán interinstitucionalmente “sobre los posibles efectos de la acidez oceánica en especies claves de nuestros ecosistemas estructurados de comunidades y especies marinas comerciales”.
La acidificación de los océanos es un proceso que está ocurriendo de manera acelerada como consecuencia del aumento de la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera, proveniente del uso de los combustibles fósiles. El dióxido de carbono es absorbido por los océanos produciendo una serie de reacciones químicas, alterando el sistema de carbonatos y disminuyendo el pH del medio, fenómeno que se conoce como acidificación oceánica.

La acidificación tiene importantes consecuencias en diferentes organismos, muchos de ellos con estructuras calcáreas como por ejemplo las almejas, los mejillones y las vieiras. Señalan las investigadoras que “estos cambios pueden alterar los ecosistemas y los servicios ecosistémicos que estos organismos proveen, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria y los medios de vida de millones de personas”.
La coordinadora del proyecto, Betina Lomovasky, explica que “esta iniciativa brinda la oportunidad de fortalecer las capacidades para el estudio de los sistemas costeros y marinos, en función a estresores relacionados a Cambio Climático Global, conocer cuál es el impacto en nuestras zonas costeras y cómo esto puede afectar diferentes servicios ecosistémicos en las áreas de estudio”.

“Esperamos que este fortalecimiento pueda ser transferido a otras instituciones del país y colabore en la conformación de una red nacional interinstitucional e interdisciplinaria a fin de abordar la problemática desde diferentes puntos de vista”, señala la investigadora del CONICET.

El proyecto  de “Fortalecimiento de las capacidades en los medios marinos y costeros mediante técnicas nucleares e isotópicas”, es financiado por el Organismo Internacional de Energía Atómica y la incorporación de nuestro país al Observatorio Regional permite dar
cumplimiento a los objetivos propuestos por la Iniciativa Pampa Azul.

Desde el CONICET señalan que permitirá  reforzar y ampliar las redes de observación y monitoreo; fortalecer las capacidades interinstitucionales de investigación y aportar a la agenda de desarrollo orientada a la protección de los bienes naturales marinos y al estudio del cambio climático a nivel global.
“En todo este trabajo interinstitucional radica la importancia de abordar la acidificación del océano desde una perspectiva integradora que incluya la observación de la evolución de estresores ambientales relacionados al Cambio Global junto con los impactos que el mismo podría tener sobre los ecosistemas marinos-costeros”, concluyó Betina Lomovasky.