02/11/2020
La anchoíta comienza a despertar en Mar del Plata

La flota fresquera de altura la captura en el borde del paralelo 41° Sur con un tamaño irregular que se refleja también en los precios. Demanda de la industria conservera y saladeros.

Revista Puerto - Mar del Plata - Anchoita - 02
Por Roberto Garrone Fotos Diego Izquierdo

Pasaron pocos minutos de las 9 de la mañana y el fresquero Tesón enfila la proa por la boca del puerto para amarrar, minutos después, en el muelle Deyacobbi. En su bodega trae casi 2.200 cajones de anchoíta capturada bastante lejos del puerto local.

“No alcanzamos a completar”, dirá más tarde César Cichiotti, el armador del Tesón y también del “Padre Pío”, otro fresquero que también tiene redes de media agua y suma las primeras mareas a la engraulis de 2020. “Operamos entre el 41° y 42° Sur y el 62°15 Oeste. Al sur del 41° es un pescado que no tiene certificación pero es donde encontramos el cardumen”, subraya el armador.

Completar la bodega implicaba quedarse un día más en zona de pesca.  “Nos faltaban pocos cajones y no valía la pena. Salimos el 26 y volvimos hoy (por el viernes 30 de octubre)”, especifica Cesarino, que prefiere no mencionar el precio de venta del pescado.

En las conserveras que consultó REVISTA PUERTO aseguraron que no hay una tarifa uniforme porque el tamaño ha sido irregular en estas primeras mareas. Hubo quienes pagaron 45 pesos y también 60 pesos el kilo.

“Compré algunos cajones del Tesón y la pagamos 60 pesos; era buen tamaño, entre 31 y 32 piezas el kilo”, reconoce Emiliano Rosso Quesada, gerente de Marechiare. “Hemos comprado poco hasta ahora, unos mil cajones, para seguir haciendo boquerones”, amplió el gerente.

Hasta el 28 de octubre la estadística oficial marca que en Mar del Plata se llevan desembarcadas 1.842 toneladas sobre un total de 5 mil toneladas. El resto lo aportó la flota de Rawson durante el invierno, que proveyó materia prima de muy buena calidad para las conserveras locales.

Además del Tesón y el Padre Pío participan de la temporada de anchoíta el Sueño Real, Luis Piedrabuena, Marbella, Salvador R y Nono Pascual, entre otros barcos. Durante las primeras mareas el pescado fue más chico que el de ahora, entre 45 y 50 piezas por kilo que la industria pagó alrededor de 45 pesos por kilo.

Cichiotti reprocesa parte de su pescado en el Parque Industrial donde la anchoíta se destina al salado. “Hubo buenas capturas en Europa y también en Marruecos, podríamos seguir pescando durante todo este próximo mes pero no sé si hay tanta demanda”, señala.

Alejandro Pennisi, de Natusur, reconoce que la calidad de la materia prima es aceptable. La empresa compra tanto para conserva como para salar. “No sabemos cuánto vamos a comprar porque hay demanda del exterior para exportar salado y también tenemos que hacer para mercado interno tanto de sardinas como de anchoas porque partimos de stock reducidos de productos terminados, dice.

Las conserveras han tenido un año 2020 con acceso sostenido de materia prima desde mucho antes de la primavera cuando la flota local comenzaba la zafra de especies pelágicas como la anchoíta y el magrú.

Al aporte de anchoíta patagónica se sumó una temprana llegada de magrú en los muelles del puerto local. El fenómeno queda reflejado en la estadística de los desembarques. Mientras el año pasado en Mar del Plata se habían descargado 8.113 toneladas, hasta el 28 de octubre pasado ya se acumulaban 12 mil toneladas.