17/11/2020
Vedadas las gradas de la Base, desguace de inactivos en astilleros privados

Se cumplen por estos días veinte meses del acuerdo firmado entre la Armada y el Ministerio de Producción bonaerense para desguazar buques inactivos en el varadero de la Base Naval Mar del Plata. El Consorcio sigue retirando barcos para que los desguace SPI. También lo hará TPA.

Revista Puerto - Mar del Plata - Desguace de buques pesqueros - 02
Por Roberto Garrone Fotos Diego Izquierdo

El 19 de marzo de 2019 en el Edificio Libertad, sede del Estado Mayor General de la Armada Argentina, se llevó a cabo la firma del contrato de concesión de uso con cargo del varadero de la Base Naval Mar del Plata por un plazo de cuarenta meses para desguazar barcos inactivos que ocupan espacio operativo, principalmente en el muelle 2, aunque también incluyó otros buques como la draga Mendoza y viejos remolcadores de la propia fuerza.

El acuerdo fue rubricado por el entonces ministro de Producción de la Provincia de Buenos Aires, Javier Tizado; el presidente del Directorio del Consorcio Portuario Regional Mar del Plata, Martín Roberto Merlini; y el jefe del Estado Mayor General de la Armada, almirante José Luis Villán. El único que todavía sigue en funciones es Gabriel Attis en la Base Naval Mar del Plata.

Pasaron casi veinte meses de la rúbrica y el varadero luce ayuno de actividad de desguace. Los únicos trabajos que se hicieron fueron para poner  en valor las instalaciones, tendido eléctrico, cerco perimetral, bitas protectoras y colocar un cabrestante para la puesta en seco de los cascos abandonados.

Esa pieza en particular fue la que originó la madre de las disputas entre la Armada y el Consorcio. El acuerdo dice que tenía que ser nuevo y el Consorcio puso uno usado. La sensibilidad de la Armada para con sus instalaciones no quedó en evidencia al momento de desguazar el dique flotante Yerba I, que originó graves destrozos en su estructura.

En diciembre pasado el Consorcio elevó una adenda con la rectificación de algunos términos del acuerdo que incluyó lo del cabrestante usado que Lusejo, la encargada de los desguaces en función de haber contratado con varias empresas armadoras las cuales les entregaron los cascos para tal fin, extrajo del buque San Pablo, del Grupo Caputo, que integra el lote de los cascos a extraer.

Si bien en este tiempo se repiten los contactos informales que supuestamente acercarían a las partes a alcanzar un acuerdo, en el expediente, la Armada nunca contestó la propuesta presentada por el Consorcio con la adenda.

Por otra parte el contrato también aclara que el plazo para la ejecución de las obras previas al desguace, tendría una duración de cuatro meses y ese plazo esta largamente vencido sin que se rubrique un final de obra.

Esto permitiría barajar y dar de nuevo otro acuerdo, más laxo, que posibilitaría subir los barcos más grandes que no pueden ponerse en seco ni en SPI ni en TPA, los dos astilleros privados que oficiaron de Plan B para la gestión Felizia.

Por estas horas en el sincrolift de SPI subió el Chiarpesca 5 de 38,30 metros de eslora. Si bien iba a permanecer en esa zona para ser limpiado antes de ingresar mañana miércoles al interior del predio, ayer REVISTA PUERTO hizo fotos del casco ya dentro de las instalaciones de Horacio Tettamanti.

Con el Chiarpesca 57 se repetirá un proceso idéntico al que atravesó el Chiarpesca 58 y que lo convirtió en poco menos de dos meses, en un montón de chatarra naval que extrajo y comercializó Lusejo.

Con SPI el Consorcio tiene un acuerdo que va rubricando “barco a barco”. No hay un número establecido de cascos a poner en seco, como sí existe en TPA donde el compromiso es de remover cuatro buques, luego que el Consorcio gestionara la liberación de espacio en el varadero que ocuparon por más de diez años los barcos Judith y Rayo de Mar.

El único que tiene el plan de desguace aprobado por Prefectura es el Mar Azul, el barco de Moscuzza de 45,90 metros de eslora. Ya fue presentado el plan de desguace del Magritte, de Solimeno, que mide 40,04 metros de eslora. Esos son los dos primeros que se convertirán en chatarra en TPA. Otro al que le apuran los papeles para desguazar es al Don Luciano, con una eslora de 48,62 metros.

Si finalmente un día el varadero de la Base se habilita para el desguace en el Consorcio piensan ubicar en ese espacio, de manera prioritaria, a los poteros que hoy persisten abandonados en distintos sectores del puerto: Young In N° 33, Depemas 81, Coral Azul, Demóstenes y Libertad del Mar.