01/02/2021
“San Antonio es tierra de nadie”

Lo afirmó Jorge Maldonado, coordinador de Políticas Pesqueras del SICONARA, tras el naufragio del Golfo Azul el miércoles pasado. “Acá salen a pescar barcos dados de baja, sin matrícula, y zarpan sin capitán ni maquinista”, amplió. El SOMU pidió que se reemplacen los cascos de madera.

Revista Puerto - San Antonio Oeste

San Antonio Oeste, Golfo San Matías. Tierra de nadie desde siempre.

Por Roberto Garrone Fotos de archivo

El naufragio del barco Golfo Azul ocurrido la semana pasada a pocas millas del puerto de San Antonio Oeste cuando se dirigía a pescar langostino y que por suerte solo dejó como saldo tripulantes en estado de shock tras el hundimiento, puso sobre la mesa no solo las condiciones de parte de la flota que opera en el puerto rionegrino sino también la ausencia de controles sobre la actividad que se desarrolla en el puerto provincial.

Jorge Maldonado, coordinador de Políticas Pesqueras del SICONARA, fue uno de los que tuvo contacto directo con la tripulación horas después de ser rescatados por el costero Marta S y llevados al puerto de San Antonio Este, de donde había partido el barco que se encontraba navegando cerca del buque hundido.

“Los compañeros estaban muy conmocionados, atravesaron momentos difíciles; vivir una situación así no es lindo, pero gracias a Dios podemos contar un final feliz”, dijo el dirigente ante la consulta de este medio.

De acuerdo con lo referido por el conductor a bordo del buque, luego de salir del puerto SAO tuvo que subir a cubierta para hacer unos ajustes en el guinche. Luego puso la bomba de achique y fue al baño. “Ahí escuchó la alarma de sentina… cuando bajó ya había mucha cantidad de agua para el tiempo que él no había estado en la máquina y no hubo mucho más que hacer”, precisó Maldonado.

La declaración del Coordinador revela que el buque debería tener una filtración que obligaba a activar la bomba de achique desde casi el momento de la zarpada.

Consultado sobre si había controles en el puerto para prevenir este tipo de siniestros, Maldonado aseveró que “en Río Negro es totalmente distinta la legislación. Podes llevar barcos dados de baja, sin matrícula, como es el caso del Golfo Azul. Antes este barco se llamaba Rosana, pero lo dieron de baja en Chubut, no tenía más matrícula”, precisó.

El Golfo Azul fue construido en 1974 y como él hay otra media docena de barcos cuyo casco es de madera. Ahora, gremios como el SOMU elevaron una nota a las autoridades para que se renueve esta flota por barcos de acero.

“No sé por qué el Director de Pesca de Rio Negro los habilita para seguir pescando”, se preguntó el dirigente. El Director es Jorge Bridi, quien ocupa el cargo desde hace varias décadas, casi el mismo tiempo que figura como representante de la Provincia en el Consejo Federal Pesquero.

“San Antonio es tierra de nadie. No te tiene que llamar la atención que pase esto. Hay otros barcos más grandes, que están en peores condiciones que el Golfo Azul, y que uno los ve entrar y salir sin que nadie los pare”, amplió Maldonado.

En ese sentido y para graficar con otro ejemplo la anarquía que parece sobrevolar el puerto rionegrino, contó: “Desde San Antonio salieron barcos con marineros solos, sin capitán y maquinista. No sé qué papel cumple Prefectura. Con los jefes anteriores salieron y están las denuncias y los sumarios hechos”, precisó.

También trazó un perfil de los armadores que llegan hasta la ría de San Antonio. “Los empresarios que llegan son golondrina. Abusan de la necesidad del pueblo, la pesca es una de las pocas fuentes de trabajo. La gente tiene que salir sí o sí a navegar, hay mucho trabajo en negro. En este barco puntual, la empresa estaba asegurada, pero hay otros que salen sin seguro”, remarcó.

Ojalá el naufragio del Golfo Azul y el milagro que esquivó la tragedia y mantuvo con vida a los ocho tripulantes, asustados pero sanos y salvos, sirva para que algunas cosas comiencen a cambiar en los puertos de Río Negro.