23/03/2021
“El año pasado vendimos langostino por cincuenta millones de dólares pero ganamos cero”

Pedro Gordillo, director general de Ardapez, trazó un balance del negocio del langostino 2020 y se mostró optimista en resolver las diferencias con el SOMU. Nuevas inversiones, relación comercial con China, reproceso de calamar y su mirada de la pesca en Mar del Plata.

Revista Puerto - Ardapez - Pedro Gordillo - 02
Por Roberto Garrone Fotos Diego Izquierdo

“Es un momento complicado” es lo primero que dice Pedro Gordillo cuando se prende el grabador en su oficina del primer piso de Ardapez, con fotos de mapas, especies del Mar Argentino y banderas de Argentina y China en el escritorio.

Pedro Gordillo tiene 48 años, llegó a la empresa de capitales asiáticos hace veinticinco años como estudiante universitario. “Vine a hacer una auditoría para un estudio en el que trabajaba y no me fui más”, contará durante la charla el contador. Hace siete que es Director General y trabaja a la par de Zhao, el Director Manager.

“Somos una empresa argentina que trabaja e invierte para seguir estando los próximos cincuenta años. Por eso apostamos a mejorar nuestra flota y la calidad de los productos porque la pesca va hacia ese lado: cada vez con más exigencias en los mercados que te obligan a mejor”, subraya Gordillo.

Tras la adquisición de Arbumasa, Ardapez tiene activos en Mar del Plata y Puerto Deseado y evalúa poner un pie en Chubut, más precisamente en Puerto Madryn, en principio para recibir las descargas de sus barcos poteros y tangoneros, pero no descartan generar trabajo en tierra.

No es lo único que evalúa por estos días. “Ardapez no será más Ardapez. Hoy es un conjunto de empresas, un grupo económico cuyo nombre está por definirse”, revela el Director General en la charla.

REVISTA PUERTO: ¿Esta nueva figura incorpora nuevos activos pesqueros en Argentina?

PEDRO GORDILLO: No. Buscamos una integración desde la extracción hasta la venta. Hoy tenemos los fresqueros, los seis Huafeng que iniciamos la renovación. Los que quedan irán a desguace o eventualmente algún armador que quiera renovarlo con un barco más nuevo, pero cada permiso se reemplaza con el barco nuevo. En nuestro concepto, si no mejorás las herramientas te quedás afuera de lo que viene. Los mercados exigen cada vez más calidad. Es difícil por los costos y no hay financiamiento. La obra es grande, unos 18 millones de dólares. Como está hoy el negocio es un montón. Serán fresqueros con otro formato de barco, mejor calidad de pescado y más seguridad para la gente, con doble cubierta; más allá de las diferencias gremiales, se valora el trabajo de la tripulación y tratamos de mejorar la habitabilidad y seguridad a bordo.

RP: ¿Ardapez por el origen de capitales que la conforman, tiene que exportar todo a China?

PG: Somos una empresa de capitales chinos pero operamos con todo el mundo. Un 50 por ciento de las ventas van a China porque por volumen es el principal destino de las exportaciones pesqueras. Depende de los productos: calamar y langostino va para Europa y Japón. Estamos diversificados. Nunca la empresa exigió que los productos vayan exclusivamente a China. Somos una empresa netamente argentina, todos nuestros recursos humanos son argentinos, tenemos menos de diez personas de China trabajando acá.

RP: ¿Puerto Deseado seguirá siendo el foco de la operatoria de los poteros y tangoneros?

PG: Sí, buscamos integrarnos en todo el litoral marítimo y por eso pensamos en Madryn para sumarlo a esa integración. Estaríamos en los tres principales puertos de Argentina.  En la pelea de muchos, Mar del Plata-Patagonia, nosotros no nos peleamos con nadie. Esa ruptura le hace mal al sector, a la gente, a las empresas. Tenemos 60 personas efectivas en Deseado, más unos 250/280 eventuales durante la temporada de langostino y entre las flotas serán otros 300 más. En Patagonia hacemos langostino y reproceso de calamar. Los dos poteros tienen compromiso de reproceso. Pedimos poder reprocesar lo de Deseado en Mar del Plata porque esta campaña vamos a tener bastante volumen de langostino y tememos no poder llegar a cumplir con el reproceso. Acá en Mar del Plata, como es incierto el panorama de los fresqueros, tal vez podamos complementar con calamar.

RP: ¿Han cumplido con los porcentajes asignados en los permisos de los poteros?

PG: En uno tenemos el 10 por ciento y en el otro el 20 por ciento y me jacto de ser una de las empresas que reprocesan hasta el último gramo de calamar que tenemos que reprocesar. Vos me preguntás si sirve, no, no sirve desde lo económico pero la gente trabaja, y es la condición con la que te dieron el permiso y lo respetamos. A mí no me sirve ese producto, pero tenemos que poner todo en la balanza, con algo gano y con otra cosa pierdo. Siempre que el resultado final sea rentable. A muchos no les gusta; quieren ganar con el entero y no perder con el reproceso. Es un equilibrio que hay que encontrar. El reproceso es deficitario por el costo y el valor de venta. Pero el entero es rentable. La filosofía de esta empresa es estar cincuenta años más en Argentina.

RP: ¿Qué hacen en las plantas de Mar del Plata?

PG: – Tenemos unas 300 personas en tierra bajo convenio 75 y en los 6 barcos hay otras 150 personas. En el conjunto estamos cerca del millar, varía según la época del año. Acá no hacemos merluza, sino variado costero. No hemos querido innovar con el langostino para no mezclar mucho las cosas, pero entendemos que se puede reprocesar langostino en Mar del Plata con un convenio competitivo y diferente como el que acordó Iberconsa. Lamentablemente se cayó horas antes de ponerlo en vigencia.

RP: Siempre se dijo que el SOIP no estuvo de acuerdo con esos valores para hacerlo general pero permitió que sea un acuerdo por empresa porque los trabajadores de Iberconsa lo aceptaban.

PG: Trabajé en ese convenio junto con Mariano Pérez (Iberconsa) y el SOIP también estaba de acuerdo. Creo que hubo un problema de comunicación ente las patas. Gremios, empresarios y gobierno. La idea es buena y es una posibilidad de generar trabajo registrado para mucha gente. Para sustentar un negocio tiene que haber un negocio. Si querés impulsar una actividad que le genere divisas al país y trabajo a la gente el empresario debe tener utilidades. Si no la empresa no lo hace, no invierte y no podés obligarla a que lo haga. Tenés que darle la oportunidad de que tenga un negocio y derrame. Acá muchos creen que los empresarios se la llevaron toda y que se la siguen llevando y entonces se estrangula la gallina de los huevos de oro. Como pasó el año pasado con la zafra de langostino en la que no había rentabilidad, no daban los números.

RP: ¿Cómo ven ese negocio en 2021?

PG: Este año estamos en una situación similar. El valor del langostino con el costo argentino es 7 mil dólares para el entero. Si no lográs esos precios comenzás a estar en problemas. El año pasado llegó a los 4800 dólares y era imposible; ya no era un problema porque había dejado de ser un negocio. Luego los precios remontaron un poco y siguieron creciendo justo cuando tuvimos que dejar de pescar, pero se recompusieron bastante. El langostino es un producto que tiene mercado y demanda. El problema es que muchas veces no quieren pagar lo que vale. Y eso requiere que las tres patas sean inteligentes y se amolden a la realidad de los precios que pone el mercado internacional. Nosotros no los ponemos. Sobre ese precio todos tienen que quedar satisfechos.

RP: ¿El año pasado resignaron los tres?

PG: Creo que en la ecuación el que menos resignó fue el gobierno porque su filosofía es costo fiscal cero. Los trabajadores resignaron, no solo los del SOMU sino también oficiales de máquinas y capitanes. Y las empresas… no me meto en los balances de ninguna, pero te hablo por nosotros: exportamos por 50 millones de dólares, ¿cuánto ganamos?, cero de cero de cero. Y no contamos los gastos de dique. ¿Por qué lo hicimos? Porque es peor tener los barcos parados. Mover 50 millones para no ganar nada… Fue un año atípico, pandemia, pero no podés instrumentar un negocio de esta forma.

RP: ¿Es optimista para este año con la negociación paritaria de los marítimos?

PG: La negociación con el SOMU la veo bien encaminada, pese a las varias vueltas que tuvo la historia. Creo que el SOMU se equivoca en no reconocer a CEPA. Quedó acordado que el acuerdo valía para todos. No viajó Darío (Sócrate) por la pandemia, pero siempre estuvo en la mesa. Igual se va a terminar resolviendo porque hay voluntad de las partes para llegar a un acuerdo. Lo de 2021 está encaminado, el ajuste en los básicos y volver al precio del dólar que marca el convenio.

RP: ¿Cómo analizan la reducción de las compras de China?

PG: Es preocupante porque es el principal comprador de los productos pesqueros argentinos y no hay mercado capaz de reemplazarlo en ese volumen. Y podemos ponernos de acuerdo con los gremios y el precio cae un poco y otra vez estamos en problemas. Estamos en una línea fina. La expectativa es poder llevar los precios para arriba. Estamos optimistas porque no han seguido bajando. El atraso en la prospección, independientemente de las opiniones de cada uno, al mercado no le viene mal.

RP: ¿Brasil puede absorber una parte?

PG: – Ha sido una excelente noticia. No te puedo decir cómo es el mercado porque no tenemos experiencia. No sé qué tan bueno será. China es un monstruo, es el mayor regulador del mercado. Dejó de comprar a todos y si compra lo hace con condiciones que son difíciles de cumplir.  La mayoría decidimos no cargar porque el riesgo es muy alto. Estamos trabajando para exportar entero a China. El año pasado tuvimos un compromiso de 3 mil toneladas de fresco en bloque y mandamos 800 pero cortamos porque comenzaron a surgir muchas restricciones Hubo empresas que tuvieron contenedores de vuelta por tema del covid. No somos chinodependientes pero mueven la aguja. Representaba el 50 por ciento de nuestras exportaciones y es un golpe a la estrategia comercial de la empresa porque tenés que salir a buscar otros destinos.

RP: ¿Cómo ve la actividad del sector pesquero en Mar del Plata?

PG: La veo desordenada, diluyéndose el empleo registrado y sostenido por un alto nivel de informalidad. Nosotros no incorporamos un trabajador a producción hace como cuatro años y según lo ha reconocido la propia Cristina Ledesma, somos la que paga los salarios más altos. Lo hemos hablado con Cristina y con las autoridades pesqueras. Como planeamos generar trabajo y sumar valor, en estas condiciones laborales del país es casi imposible.

RP: ¿Nota que el gobierno quiere revertir esta situación?

PG: Lo dejas así y es una agonía, o lo formalizás. Desde el gobierno no advierto que se tome alguna decisión. Hace unos años tomamos quince personas por una agencia de empleo. Cuando terminó el trabajo me hicieron juicio… ahí están trabajando. Hay mucho por mejorar, requiere de buena voluntad de las partes y que alguien pague un costo político de acá para adelante para poder repensar el sector y que no desaparezca. Hemos tomado trabajo en administración porque queremos hacer una empresa con mejor estructura, pero a nadie en el frigorífico.