05/04/2021
Finalizó prospección de abadejo con buenas capturas y tamaños

Los seis barcos que participaron del relevamiento alcanzaron el sábado las 600 toneladas asignadas. El Tesón alcanzó a realizar tres mareas con lances de 800 cajones. El Tozudo completó un viaje en un solo lance. Desde ALFA piden que se separe la pesquería de la de merluza.

Revista Puerto - Abadejo - 02
Por Roberto Garrone Fotos Diego Izquierdo

El abadejo volvió a mostrar buen nivel de abundancia tras completarse en las últimas horas la prospección autorizada por el Consejo Federal Pesquero el mes pasado, tras alcanzarse las 600 toneladas como captura máxima total para la flota que participó del relevamiento en una zona comprendida entre los paralelos 40° y 43°30’ de latitud Sur y los meridianos 56° y 60° de longitud Oeste.

“Ni siquiera pescábamos arriba del pozo, ya en el veril las capturas eran muy buenas”, cuenta Sebastián Ciciotti, armador del Tesón y el Belvedere. Los dos barcos salieron sorteados para participar de la prospección.

“Al Tesón le tocó la subárea 3 y pudimos hacer tres mareas. Fueron viajes cortos, de cuatro días y dos efectivos de pesca. El tamaño del pescado es muy bueno, entre mediano y grande.  Nos tocó buen tiempo, eso también ayudó”, dice el armador mientras controla la descarga del Belvedere el jueves a la mañana en muelle Deyacobbi.

Mientras los estibadores de Estimar vacían la bodega de 2.500 cajones y sobre el muelle un par de camiones de culata reciben abadejo y algunos cajones de raya y calamar, es incesante el pedido de gente que se arrima al barco y pide llevarse un par de pescados. “Ayudamos a los que podemos”, refiere Ciciotti.

“Esta nueva prospección permitirá completar el reconocimiento de la zona y es una continuación de la llevada a cabo durante el mes de enero del año pasado”, señaló el INIDEP según quedó reflejado en el Acta 3 del CFP.

Los armadores pesqueros sostienen que hace cinco años repiten prospecciones, en distinta época del año, y los resultados siempre son los mismos: dicen que los barcos vuelven llenos de abadejo y refieren una situación distinta a la que reflejan los informes técnicos.

“El destrato científico técnico y el desinterés que tuvo Argentina para con la pesquería de abadejo es monumental”, señala Mariano Retrivi, armador y presidente de ALFA.  “Nuestro pedido desde hace años es que se trate esta especie como una pesquería más, y mientras se la siga encasillando como pesca incidental de merluza, nunca tendremos actividad, ni técnico-cientifica, ni comercial”, subraya el armador.

La prospección tuvo algunas singularidades. El Argentino, de Pesquera Veraz, no participó por el conflicto que involucra a la empresa con los gremios marítimos por diferencias en la liquidación de los casos aislados por ser contactos estrechos de COVID-19.

“El Marejada estaba arriba del pozo la primera marea, pero tuvimos que volver a puerto porque falleció la madre del Inspector. Con el “María Gloria trajimos poquitos cajones, volvimos zapateros”, cuenta Eduardo “Carpincho” García.

Al “María Gloria” le tocó la subárea 5, la única que no está vedada a la pesca de abadejo durante todo el año y es frecuente en la zona la presencia de barcos congeladores que hacen su pasada. Su límite de captura es de 10 toneladas por viaje mientras que la de los fresqueros es el 3% de la bodega.

“Nadie va a pescar solo el 3% de la bodega a tantas millas de distancia y con los riesgos que tiene romper una red en esos pozos”, dice García. Eso le pasó al Ciudad Feliz, otro de los fresqueros que participó de la prospección, asignado a la subzona 5 como el María Gloria.

Más allá de estos contratiempos en las áreas de pesca más al norte las capturas se mantuvieron abundantes. El jueves 2 de abril el Tozudo, que estaba en el área 4, completó casi 2 mil cajones con un solo lance.

“El primer viaje fue irregular porque había muchas marcas pero arriba de las piedras. El del jueves fue un lance espectacular. Tenemos la esperanza que nos permitan pescar un poco más en Argentina y no que lo pesquen solamente los extranjeros”, dice Domingo Costagliola. armador del Tozudo.

Desde ALFA sostienen que las descargas de abadejo que realizó la flota extranjera en el puerto de Montevideo el año pasado multiplica por diez la captura máxima permisible autorizada por el CFP en base a las recomendaciones del INIDEP para toda la flota que pesca abadejo en esa zona, argentina y extranjera.

“Lejos está el abadejo de ser tan solo un “acompañante de la merluza hubbsi”, insiste Retrivi. “Hay mucho abadejo y lo sostienen los pescadores y yo en particular desde aquella simpática nota de REEVISTA PUERTO donde me apodaron “Golden Retrivi” porque obviamente declaramos todo lo capturado”, recuerda el armador.

En 2017, fue a buscar el famoso 30% que estaba permitido y agarraron 50 toneladas, mucho más que el máximo autorizado por viaje.  “Tengo un cuadro en la oficina del lance y también de la multa, claramente”, agregó Retrivi.

“Ya se suspendieron las salidas a abadejo”, había anticipado el viernes Julián Suárez. Al mediodía del día anterior en la Subsecretaría llevaban contabilizadas 230 toneladas de abadejo capturadas en la prospección, pero faltan sumar varias mareas de esas últimas horas. Para el sábado, el Director Nacional de Coordinación Pesquera confirmaba que ya se habían alcanzado las 600 toneladas fijadas como captura máxima.

Desde ALFA ponderaron la estrecha relación que mantienen con las autoridades pesqueras y del INIDEP. “Liberman, Suárez y Padín nos han dado la derecha y gestionan para mejorar esta pesquería, en especial las prospecciones que ahora tienen un mejor diseño y formato gracias a ellos”, concluyó el Presidente de la cámara.

En 2020 la captura total de abadejo ascendió a 2.920,5 toneladas, según la estadística oficial, lo que representa un aumento del 45,7% respecto a lo declarado en 2019. Las exportaciones para ese mismo año fueron de 1.128 toneladas, la mitad de las cuales salió en presentaciones de filet. El mercado brasileño es demandante de este producto. Ante el aporte irregular que llega desde Argentina, lo importan desde Nueva Zelanda.

“Nosotros reprocesamos todo en Catesur, la planta del Parque Industrial”, informó Ciciotti al tiempo que reveló que el precio del abadejo entero varió según el tamaño. “Mediano 130 pesos el kilo y grande, 150 pesos el kilo”, especificó, mientras seguía monitoreando la descarga y dejando que algunos desconocidos pudieran comer filet de abadejo en la Semana Santa.