21/04/2021
No hubo acuerdo entre obreros marítimos y empresas adheridas a CEPA

El conflicto por la liquidación con otro convenio colectivo a los marineros del SIMAPE y el SOMU pasó a un cuarto intermedio hasta mañana. Las empresas hicieron una oferta y hubo una contrapropuesta que surgió de la asamblea convocada en el SIMAPE.

Revista Puerto - Mar del Plata - Asamblea del SIMAPE - 02
Por Roberto Garrone Fotos Diego Izquierdo

La novela por la liquidación salarial a marineros del SIMAPE y el SOMU con el convenio de CAPECA que realizaron las empresas Moscuzza, Solimeno y Xeitosiño por las mareas de sus congeladores tangoneros el año pasado en aguas nacionales todavía dilata una solución.

Ayer representantes de los gremios, el Ministerio de Trabajo y asesores legales de las firmas armadoras junto a Darío Sócrate, presidente de CEPA, mantuvieron una audiencia virtual que tuvo varios cuartos intermedios pero que no llegó a definir una solución para que los once barcos de estas empresas puedan volver a salir a pescar.

El reclamo de los gremios es que estas empresas liquidaron las mareas unilateralmente con el convenio 579/15 de CAPECA, cuando al estar adheridas a CEPA, deberían haberlo hecho por el 579/10 para los marítimos del SOMU y por el 580/10 para los marineros del SIMAPE.

El año pasado CAPECA acababa de firmar con el SOMU el acuerdo que marcaba un techo al valor del dólar para la producción de los tangoneros. CEPA no lo firmó más allá del compromiso asumido por el SOMU. Ahí radica la diferencia sustancial de los salarios, más allá de que el convenio de CAPECA fija el aguinaldo a promedio y el de CEPA liquida por el mejor mes.

Con la homologación reciente que el Ministerio de Trabajo aplicó a CEPA sobre el acuerdo del año pasado que también firmó CAPIP, el SOMU se quedaría sin argumentos para reclamar esa diferencia salarial; sí tiene argumentos válidos para quejarse el SIMAPE, que tenía su convenio vigente al momento en que las tres empresas decidieron liquidarle por otro convenio.

Ayer las empresas intentaron llegar a una solución y comenzaron ofertando 200 pesos por tonelada producida por los tangoneros en las mareas del año pasado, pagaderos en 4 cuotas. “Nosotros en el Pakú debemos haber hecho unas 590 toneladas”, contó uno de sus tripulantes en la asamblea organizada frente al SIMAPE, en que los trabajadores escucharon la propuesta inicial de la patronal. Un rato antes, el hermano del Prosecretario del SOMU atacó y amenazó al reportero gráfico de REVISTA PUERTO (ver Agreden a reportero gráfico de Revista Puerto).

Desde la asamblea surgió una contraoferta: 400 pesos por tonelada y en una sola cuota. La misma fue llevada a la reunión virtual con los empresarios pero no hubo una respuesta definitiva, la cual seguramente estará mañana a la mañana antes de la asamblea.

Una alternativa que debía seguir dialogándose era la posibilidad de cerrar en 350 pesos por tonelada y una cuota menos. “La deuda promedio para los tripulantes del SIMAPE es de 700 pesos por tonelada”, confió una fuente sindical.

Queda claro a esta altura que el SOMU no tiene mucho que reclamar. Los dirigentes de Mar del Plata se apegaron al SIMAPE para ver si pueden sacar provecho conjunto, conscientes de que si resignan el reclamo se exponen a una desafiliación masiva en la sede de Avenida Edison.

Y pensar que a Pablo Ochagavia, el exsecretario General del gremio en Mar del Plata, lo corrieron de la conducción por caminar muy cerca de Pablo Trueba. Basail ahora, más que cerca, parece pegado al Secretario General del SIMAPE.

“Si los marineros se ponen a sacar cuentas y ven lo que perdieron por no ir a la prospección del norte y estar pescando desde hace una semana, se amargan un rato largo”, contó una fuente empresaria que sigue de cerca el zoom y es optimista con que mañana debería definirse.

No solo han perdido los marineros. Las empresas aseguraron perder 93 millones de pesos por día al mantenerse amarrados al muelle. Ellos también tienen que hacer ese cálculo y preguntarse si valió la pena estirar tanto el conflicto.

De las tres empresas, Solimeno está en condiciones ya de sacar los barcos al tener a todo el personal aislado y con hisopado negativo. No a todos en realidad. Hubo una delegación que llegó de Corrientes en que se registraron tres positivos y el resto quedó aislado por contacto estrecho.

Pero lo más importante que tiene Solimeno es el aval de la conducción del SOMU para mover los barcos. No parece que los trabajadores tengan un mayor margen de maniobra para seguir rechazando propuestas. Al menos no los del SOMU, aunque los del SIMAPE son minoría en esta novela.

Esta situación de la liquidación con otro convenio también abre la grieta dentro del SOMU. Los tripulantes del sur que ven que sus pares marplatenses se llevan un sueldo extra de la temporada 2020 cuando ya perciben un salario mayor por el aguinaldo y barcos con mayor capacidad de bodega, como los de Moscuzza.