01/06/2021
La industria conservera marplatense en busca de una materia prima que escasea

Tímidamente comenzó a llegar anchoíta patagónica de muy buen tamaño de un par de costeros de Rawson, pero a las fábricas les cuesta encontrar regularidad. Un conflicto gremial demoró el inicio de temporada y muchos barcos optarán por el langostino en aguas nacionales.

Revista Puerto - Anchoita - Conserva - 02
Por Roberto Garrone Fotos de archivo

El año pasado la anchoíta patagónica que aportaron más de media docena de barcos costeros de Rawson como prueba piloto, permitió a la industria conservera marplatense comenzar a trabajar un par de meses antes de lo habitual, elaborando un producto de alta calidad que tuvo buena demanda tanto en el mercado interno como en el exterior.

A esta altura del año pasado las fábricas ya estaban en plena producción, sumando personal y extendiendo los turnos de trabajo. Ahora el panorama es bastante diferente. Apenas Natusur compró 600 cajones del costero “Padrino” y en Marechiare esperan por estas horas que llegue la primera carga desde el sur que aportará el “Nuevo Quequén”. Otro que también comenzó a recibir anchoíta es Marbella.

Que sean solo dos barcos los que operan sobre la anchoíta a pocas horas de Rawson no es casualidad. Son los únicos que acordaron el precio por cajón con los marineros y los oficiales de máquinas. El resto, alineado a las cámaras costeras, todavía espera destrabar la paritaria que involucra no solo a la merluza y la anchoíta sino también al langostino.

“Hasta ahora ha sido muy irregular el acceso a la materia prima y la estamos pagando un poco caro, cerca de los 75 pesos el kilo puesto en Mar del Plata. Es un producto muy bueno, pero necesitaríamos más volumen para poder poner segunda. Estamos como regulando”, reconoció Alejandro Pennisi, de Natusur.

Los industriales en Mar del Plata siguen con atención la evolución de la puja salarial en Rawson para sumar alguna certeza. El acuerdo estaba casi cerrado, pero en el SOMU advirtieron un plus que cobraban los maquinistas por kilo de langostino y pidieron las mismas condiciones.

Ese plus suma un 15% adicional al 23,5% de actualización de octubre al mes de abril que pensaban aplicar los armadores sobre los precios de la temporada pasada.

El número de barcos que se dirigirá a la anchoíta es una gran incógnita por estas horas puesto que muchos armadores esperan saber si hay langostino en las áreas más próximas a la costa y que son evaluadas en la prospección.

“Si el marisco llega a estar a menos de 100 millas, los barcos de más de 800 cajones se irán al langostino. No hay comparación, son dos dólares el kilo contra menos de uno”, explicó un armador patagónico.

“Necesitamos que haya más oferta de anchoíta para que pueda bajar el precio. Lo necesitamos porque no tenemos más stock y hay demanda”, sostiene Emiliano Roso Quesada, gerente de Marechiare. El año pasado la anchoíta patagónica fue clave en el objetivo de trabajar con regularidad todo el año.

“Con una provisión regular podemos sumar personal y generar horas extras. Podríamos congelar lo que no producimos y extendemos el trabajo más tiempo”, razona Pennisi.

Aunque haya costeros que elijan el langostino la temporada no parece estar perdida para los industriales marplatenses.  Ayer en el muelle chico de Rawson estaban armando para anchoíta los barcos más chicos, como el Fiesta, Vamos a Probar, Mirta R y el Valeria Alejandra.

“Pude sumarse algún otro que no se anime a navegar tanto para pescar langostino y espere que se encuentre al norte del paralelo 44° sur, en ese caso podría ir a anchoa, pero los números deberían ser otros… 88 pesos puesto en Mar del Plata, una cifra que parece estar lejos de lo que están pagando ahora”, dijo otro armador consultado por REVISTA PUERTO.

En Mar del Plata otros esperan que el precio baje. “No nos dan los números en 75 pesos como pagaron algunos”, reconoció Silvina Costagnola, de Industrias Santa María, una fábrica del Parque Industrial marplatense. “Rawson es el plan B ante los barcos que se van a langostino y cuando vuelven, la zafra ya queda corta. Ojalá se pueda dar para trabajar un poco como el año pasado”, amplió.

La calidad de la anchoíta patagónica nadie la discute. Entre 35 y 40 piezas por kilo la transforman en un producto noble para reprocesarla en distintas variantes. “Ha sido un año que por una cosa o por otra, entre conflictos gremiales y mal tiempo, se ha comenzado tarde. Ojalá podamos aprovechar lo que queda”, remarcó Pennisi.

El dirigente de la cámara sectorial ponderó que es la industria marplatense la que puede hacer frente a las capturas que aporta la flota patagónica. “Nosotros ya tenemos la capacidad productiva instalada, los clientes y el circuito financiero para aguantar la vuelta de la rueda. Para que tengas una idea, el pescado que vendimos el año pasado a Europa todavía no lo cobramos”, reconoció el industrial.