10/06/2021
Tres años del Rigel y un intacto reclamo de justicia

Familiares y amigos de los ocho tripulantes desaparecidos les rindieron homenaje en el nuevo aniversario del naufragio en el monolito que los recuerda en la banquina chica del puerto marplatense. Una orden judicial para que bajen los buzos que no se cumple hace 20 meses.

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Por Roberto Garrone Fotos Diego Izquierdo

Caras tristes, corazones rotos pero la mirada en alto como punto de unión de los familiares de los ocho tripulantes desaparecidos tras el naufragio del fresquero Rigel, ocurrido en la madrugada de un 9 de junio de 2018 frente a Punta Tombo, en las costas de Chubut.

Tres años de un naufragio evitable que atravesó la vida de toda la comunidad portuaria, a menos de un año del hundimiento del Repunte, y que ayer, al cumplirse el tercer aniversario, vio manifestarse en la banquina chica del puerto a un reducido grupo de familiares y amigos, con barbijo y respetando el distanciamiento, dentro de lo que se pudo, porque la emoción de madres y padres fue muy fuerte y hubo abrazos y respaldos mutuos durante la ceremonia.

“Para algunos son tres años, pero para nosotros son 1096 días de la desaparición de nuestros familiares porque contamos cada uno, desde aquel naufragio previsible”, contó Guillermina Godoy, mamá de Nahuel Navarrete, uno de los marineros desaparecidos.

“Todavía estamos de pie, luchando para que se cumpla la manda judicial y bajen los buzos a hacer las inspecciones a ese casco y si están allí nuestros desaparecidos, nos regresen algo de ellos, como lo ordena el Juez”, amplió Guillermina.

La orden judicial emanó del juez Guillermo Lleral el 9 de octubre de 2019, dieciséis meses después del naufragio el juez federal de Rawson ordenó que el Estado arbitre, a través del Jefe de Gabinete, todos los medios necesarios para buscar los restos del pesquero, a 93 metros de profundidad y recuperar los cuerpos de los tripulantes.

Pasaron veinte meses y hasta ahora desde el Estado no han emitido ninguna respuesta a una orden que, si bien es muy difícil de cumplir, tampoco ha merecido aclaraciones por parte de la Armada y la Prefectura para reconocer la imposibilidad práctica de llevarla a cabo sin poner en riesgo la vida de los propios buzos que participarían del operativo.

Los familiares se mostraron muy críticos con los funcionarios del actual gobierno a quienes acusaron de “hacer política con nuestros desaparecidos”.  Especialmente ponen el foco en Fernanda Raverta, directora Nacional de ANSES, quien habría participado del acampe promovido por familiares y hoy, según contaron los familiares, “no nos atiende el teléfono”.

“Hoy les reclamamos a ellos porque tienen el poder para hacerlo. Nos abrazaron, consolaron y hoy no se pronuncian exigiendo que bajen los buzos como hicieron cuando eran candidatos”, resume Guillermina la indignación con los miembros del gobierno.

El Rigel era propiedad de Pesca Nueva, luego de haberlo comprado a la empresa Solimeno. Salvador “Toti” Tallercio era uno de los socios y capitán del barco. La embarcación presentaba algunas fallas de estabilidad que arrastraba pese a las reformas y adecuaciones que le habían hecho antes de salir. Familiares y exmarineros que subieron al barco aseguraron que presentaba deficiencias serias y mostraron dudas por la manera en que superó las inspecciones de Prefectura.

En esa última marea inconclusa y en medio de un fuerte temporal de grado 5 y que mantenía a toda la flota que operaba sobre el langostino refugiada cerca de la costa, en el Rigel también embarcaron el segundo patrón, Rodrigo Sanita, el jefe de máquinas, Néstor Rodríguez, el auxiliar Cristian Osorio y los marineros Rodrigo Blanco, Jonathan Amadeo, Nahuel Navarrete, Carlos Daniel Rodríguez y Luciano Mierez.

“Esto es lento y yo sé que lo vamos a conseguir. Por la fuerza que tenemos, porque realmente los chicos merecen que los traigan. Para que se marque un precedente y que la piensen dos veces estos tipos cuando dejen salir un buque en malas condiciones como el Rigel. Que piensen que van a ir presos. Que va a haber un Estado atrás. ¿Cuánto pudieron pagar para dejar que el barco salga así, cuánto les costó a ellos la vida de mi hijo? A mí me costó la vida, porque el dolor que tengo lo voy a llevar hasta el último día”, manifestó Hugo Amadeo en declaraciones al portal Qué Digital.

“No callamos, no negociamos y continuamos de pie, por ustedes, haciendo todo lo necesario para que no haya más impunidad y todos los marineros puedan trabajar en condiciones dignas”, remarcaron los familiares tras el homenaje en una banquina chica donde las flores que flotaban como tributo resaltaban en un cielo nuboso y gris.

“La historia se está escribiendo y ustedes, Jonatan, Luciano, Rodrigo, Cristian, Rodrigo, Nahuel, Daniel, Fabián, son las víctimas junto a tantos otros que están abandonados en el Mar Argentino”, dijeron los familiares.