12/07/2021
La OMC quiere un acuerdo sobre subsidios en diciembre

El 15 de junio se realizará una reunión previa para conocer la postura de los Estados Miembro de esa organización respecto del documento de prohibición de los subsidios que será sometido a votación a fin de año y que solo será efectivo si existe consenso. Se llevan veinte años sin acuerdo.

Revista Puerto - OMC - Subsidios a la pesca - 02
Por Karina Fernández

El principal problema que encuentra la OMC para prohibir los subsidios a la pesca es que el acuerdo debe ser aprobado por consenso y los Estados Miembro que utilizan esta herramienta para sostener sus capturas alrededor del mundo, ya sea en aguas lejanas o dentro de su jurisdicción, se oponen rotundamente. Esto ha resultado una traba desde que se iniciaron las negociaciones en la Conferencia de Doha en 2001.

Aunque en cada conferencia se busca avanzar, hasta ahora los subsidios a la pesca permanecen inalterables. En 2005, en la Conferencia de Hong Kong (China) se acordó que era necesario prohibir determinadas formas de subvenciones que contribuyeran a la sobrepesca, pero cuando en 2017 volvieron a reunirse en Buenos Aires, China e India, aunque por motivos diferentes, se opusieron a dejarlo plasmado en un documento.

A partir de ese momento se pactó un programa de trabajo para concluir las negociaciones en la siguiente conferencia, que tras la postergación por la pandemia se celebrará en diciembre de este año.

En la reunión previa a la Conferencia Ministerial de Organización Mundial del Comercio se pretende escuchar la opinión de los delegados, especialmente la de los Estados Miembro con presencia marítima, entre los que está Argentina. La directora de la OMC, Ngozi Okonjo-Iweala, pretende llegar con un documento aprobable y lo que surja de esta reunión puede ser determinante.

El documento que se someterá a debate establece en diez artículos un nuevo reglamento mundial que impedirá el otorgamiento de subvenciones a operadores o buques que realicen pesca ilegal, no declarada o no reglamentada, dentro o fuera de su jurisdicción. La denuncia de otro Estado Miembro, con aporte de pruebas, será el vehículo para aplicar la sanción. También se castigará a quien realizare pesca sobre especies sobreexplotadas y en este caso la sanción alcanzará también a los países en desarrollo.

No se podrá subsidiar la construcción, adquisición, modernización, renovación o mejora de buques, ni reconstrucción; tampoco la compra de máquinas y equipos para embarcaciones. No se podrán subsidiar los costos en combustible, hielo o cebo; costos de personal, cargas sociales o seguros, como así tampoco los ingresos de los trabajadores que emplean o los operadores que contratan.

Tampoco se permitirá subvencionar para sostener los precios del pescado; no se podrá apoyar las operaciones o instalaciones de procesamiento de pescado en el mar, ni a buques frigoríficos de carga de pescado y no se otorgará apoyo a los buques tanque que reabastecen los buques pesqueros en el mar.

Esta reglamentación se aplicará sobre Estados Miembro que superen ingresos per cápita de 5 mil dólares durante tres años consecutivos; que sus capturas superen el 2% de la captura mundial según datos de la FAO o realice actividades en aguas distantes. En el caso de los países en desarrollo las prohibiciones no se aplicarán dentro de su mar territorial, en los primeros siete años desde la entrada en vigencia de este instrumento. Y podrá otorgarlos por cinco años previo aviso al comité por escrito. Estos países no deberían superar el 0,7% de las capturas mundiales y los subsidios no debieran superar los 25 millones de dólares anuales.

Un estudio de la Universidad de Columbia y Oceana revela que el 70% de los subsidios a la pesca son otorgado por solo diez naciones, que gastan más de 5.300 millones de dólares al año en la pesca en las aguas de otras ciento dieciséis naciones, representando un tercio de su gasto total en subsidios pesqueros dañinos.

“En algunas naciones de bajos ingresos, la pesca en aguas distantes representa la mayor parte de las capturas. Y las flotas de aguas distantes a menudo reciben subsidios por valor del 20 al 40 por ciento del valor de esa captura, lo que sugiere que de otra manera no serían rentables”, indica el informe.

La lista la encabeza China con 2.900 millones de dólares anuales de subsidio a la flota que opera en aguas distantes; mientras que las aguas territoriales de Japón presentan la mayor huella de las subvenciones perjudiciales, con 1.400 millones de dólares por parte de naciones extranjeras. “De hecho, otras naciones capturaron más pescado de las aguas del Japón y Corea del Sur que las propias flotas nacionales de esos dos países”, aclara el informe.

España ocupa el séptimo lugar en la lista, con 700 millones de dólares destinados a la subvención de la pesca en aguas lejanas, pero si se toma el total del bloque, la Unión Europea debiera ocupar el tercer lugar con 2.000 millones de dólares. La mayor preocupación manifestada por los españoles fue la prohibición del subsidio al combustible y la construcción de barcos. Los demás países en orden de importancia son: Rusia; Tailandia; Taiwan; Indonesia y Noruega.

En total, de forma anual, los gastos por subsidio alcanzarían los 15.400 millones de dólares, de los cuales 2.200 millones se destinaron a la pesca de pequeña escala y 13.200 millones a la de gran escala. La distribución de los gastos de esta última, se reparten entre buques que operan en aguas territoriales, 7.000 millones, en aguas extranjeras 5.400 millones y en alta mar 800 millones. Estudios posteriores han considerado que la cifra total se ubicaría entre 20 y 30 mil millones de dólares. En cuanto a las capturas se considera que el 40% proviene de pesca en aguas extranjeras y altamar.

“Estos resultados significan que una gran parte de los subsidios pesqueros del mundo pueden estar transfiriendo los riesgos de la sobrepesca de una nación a otra en alta mar, las aguas más allá de la jurisdicción nacional”, se indica en el informe y solicitan que estos datos sean tenidos en cuenta a la hora de discutir la prohibición de los subsidios.

Con tantos intereses de potencias mundiales en juego, las posibilidades de llegar a un acuerdo consensuado no son altas. En la reunión de este jueves, la intención no es acordar sino reconocer los puntos de mayor conflicto que podrían impedir lograr un documento consensuado.

El presidente del grupo de negociaciones de la OMC sobre pesca, el embajador colombiano Santiago Wills, que hizo llegar a los delegados el documento revisado que servirá de base para la reunión ministerial, indicó que “el texto debería ayudar a los ministros a participar el 15 de julio de una manera que nos brinde el tipo de impulso y orientación política que necesitamos en esta etapa para poder avanzar hacia una conclusión”.

La directora General de la OMC, Okonjo-Iweala, afirmó respecto del documento que se discutirá que “refleja el mejor juicio del presidente sobre los cambios que pueden ayudar a los miembros a reducir la brecha en sus posiciones. La revisión puede ser una buena base para el trabajo más detallado que los miembros tienen por delante para concluir las negociaciones”.

Cada ministro tendrá un tiempo para hacer una intervención y recibirá preguntas de la Directora General y el Presidente con el objetivo de enfocar las discusiones. Saben que no bastará con este debate para lograr un documento consensuado y en ese sentido, dijo el Presidente que, junto a la Directora General, “continuarán acercándose a los miembros en diferentes configuraciones de reuniones para discutir el texto y preparar el terreno para la reunión de ministros”.

“Siento un cambio de humor y deberíamos aprovechar ese estado de ánimo para impulsar la conclusión de estas negociaciones”, concluyó Santiago Wills.