06/07/2021
Lanchas pescan pescadilla cerca de la costa

El domingo operaron dos yuntas frente a Santa Clara y ayer ya se sumaron otras cinco más con capturas dispares. Pescadilla de buen tamaño acompañada de algunos cajones de pargo que tienen demanda en la Cooperativa.

  • Revista Puerto - Mar del Plata - Pescadilla - 02
  • Revista Puerto - Mar del Plata - Pescadilla - 03
  • Revista Puerto - Mar del Plata - Pescadilla - 04
  • Revista Puerto - Mar del Plata - Pescadilla - 05
  • Revista Puerto - Mar del Plata - Pescadilla - 06
  • Revista Puerto - Mar del Plata - Pescadilla - 07
  • Revista Puerto - Mar del Plata - Pescadilla - 08
  • Revista Puerto - Mar del Plata - Pescadilla - 09
Por Roberto Garrone Fotos Diego Izquierdo

Un par de yuntas de lanchas amarillas, de las pocas que quedan operativas en la banquina chica del puerto de Mar del Plata, encontraron pescadilla el domingo a poca distancia de una de las escolleras en el centro de Santa Clara del Mar.

El hallazgo y la permanencia del buen tiempo hizo que otras embarcaciones se alistaran con la red de cerco y aprovecharan esta posibilidad de pescar ejemplares de buen tamaño comercial sin consumir mucho combustible, la ecuación que deben hacer los viejos patrones pescadores a la hora de evaluar la jornada de pesca.

El domingo el tiempo regaló un día casi primaveral. Sin mucho viento, las lanchas Alba y Príncipe Azul por un lado y la Don Nino trabajando a la pareja con la Siempre Sara Madre, fueron el centro de atención de quienes paseaban y disfrutaban el paseo por la costa.

“Salimos a las cinco de la mañana”, dice Vicente Galeano, todavía cerca de la timonera de la Don Nino. Son las tres y media de la tarde pasadas y acaban de llegar con más de 200 cajones. Mayoría pescadilla y unos 60 cajones de pargo. Es una cifra aproximada porque el pescado viene a granel en la bodega de la lancha.

Separan las primeras lingadas de 6 cajones de pescadilla grande y el patrón va anotando en una libreta. Otro de los marineros apura los cajones que hace más de una hora esperan la llegada de la lancha en la banda sur de la banquina chica donde el guinche comenzó a levantarlos hasta la caja térmica de un camión.

El día resultó más fructífero que la jornada del domingo cuando entre los cuatro barcos trajeron unos 250 cajones de pescadilla que terminaron en la cámara frigorífica de la cooperativa marplatense de pescadores. “Hay demanda por suerte”, confió Rubén Burkaard, el gerente de Coomarpes.

La Sara Madre espera su turno para vaciar la bodega amarrada en primera andana, al lado de la Don Nino, su suerte fue más esquiva este lunes. Apenas 100 cajones. Un marinero cuenta que rompieron la red. “Nosotros también tuvimos roturas, el pescado está sobre las piedras y cuando no enganchás, son los lobos… no sabés cómo las dejan”, dice Galeano, propietario de ese sobrenombre en la banquina.

Los otros lobos rodean la lancha, desde el agua y en el muelle, buscando alimento. Una de las parejas que pescó frente a Santa Clara tuvo que desenredar un ejemplar joven de la red y perdieron algunos minutos en la tarea antes de lograr el objetivo.

“Les gusta la pescadilla, el pargo ni lo comen, fíjate”; dice y el marinero que acercaba los cajones a la cubierta es quien se encarga del experimento que confirma lo que anticipaba Galeano, quien sigue de cerca la evolución de la descarga y anota cuando sube otra lingada de pescado grande.

El pargo no sabe cuánto lo pagarán porque es la primera vez que lo traen. Por la pescadilla mediana reciben 45 pesos por kilo y por la grande, 60 pesos.  “No queda otra, hay que volver a salir”, contesta cuando le pregunto si mañana vuelven al agua.

Además de estas cuatro lanchas, también salieron a pescar la Mi Lucha en pareja con la Romeo Aralde y la Libertad con Due Fratelli. Sin compañía zarpó también la San Juan José.

“La pescadilla suele ser muy costera, especialmente en esta zona, al norte de Mar del Plata. Hay pescado mezclado, juveniles con adultos”, remarca Claudio Ruarte, del Programa Costeros del INIDEP.

La Mi Lucha llega media hora después y amarra delante de la Don Nino. Javier, el patrón, no luce muy contento. “Pescamos 16 cajones solamente. Todo de pescadilla”, dice mientras busca con la mirada a alguien en la bandeja superior de la banquina. “Son días…, a veces te toca y a veces no”, reflexiona no sin cierta amargura, pero convencido de que mañana tendrá revancha.

Hasta el 23 de junio pasado se llevaban desembarcadas 2.012 toneladas de pescadilla, de las cuales 1.310 fueron descargadas por la flota costera, 504 por barcos fresqueros y 251 toneladas por las embarcaciones de rada/ría.