30/08/2021
Estaban en negro, los pusieron en blanco, pero reclaman porque ganan poco

Son dieciocho trabajadores ligados a Nicolás Mineo y cortaban pescado en una planta de Mar del Plata. Tras una inspección de AFIP todos fueron dados de alta y registrados bajo convenio. Pero de bolsillo ganan un treinta por ciento menos. El viernes despidieron a cuatro y la tensión entre las partes va en aumento.

Revista Puerto - Mar del Plata - Trabajadores de Mineo en el SOIP - 02
Por Roberto Garrone Fotos Diego Izquierdo

En la historia de los trabajadores de Nicolás Mineo hay noticias buenas, malas y un final abierto que nadie se atreve a predecir pero que puede resumir la realidad de lo que ocurre en muchos eslabones de la industria del pescado en Mar del Plata.

Mineo tiene una planta donde trabajan 18 obreros del pescado que reprocesa pescado en Juramento casi Vértiz de la ciudad de Mar del Plata. Mayoría fileteros que cortan para mercado interno y también algo de exportación. Fundamentalmente hacen variado costero, pero también un poco de merluza cuando es necesario. Siempre en negro. Desde hace unos diez años. El propio Mineo lo reconoce.

A principios de mes algo cambió entre la planta, Mineo y los trabajadores. Cayó de manera tan sorpresiva como silenciosa una inspección de AFIP. Fuentes consultadas en la dependencia aseguran que no hay una campaña abierta contra el trabajo informal pero que la idea es ir avanzando en la registración. Sin bombos ni platillos, silenciosamente. Planta por planta de la mano de una hoja de ruta que marca el SOIP.

Ante la presión de los inspectores y la multa millonaria por el trabajo no registrado, Mineo decidió darles el alta temprana. Completó el formulario 931 para los 18 trabajadores que pasaron a formar parte del anexo Pyme del convenio colectivo 161/75.

Hasta acá, lo bueno. El empresario decide blanquear trabajadores en vez de bajar la persiana, desaparecer de los lugares que solía frecuentar y los obreros iniciando una búsqueda del tesoro para cobrar unos pesos de indemnización. “Necesito seguir trabajando”, le dijo Mineo a este medio la semana pasada.

Lo malo comenzó cuando los flamantes registrados se dieron cuenta de lo que cobraban en el sistema formal. Ellos percibían 36,50 pesos por kilo de merluza. Ahora pasaban a recibir 22 pesos. “No entienden que no puedo seguir pagándoles como antes. Eso que falta son cargas sociales y previsionales”, remarcó Mineo.

La semana pasada las partes tuvieron una reunión en la sede del sindicato donde los trabajadores acudieron en busca de ayuda. El gremio reunió a todas las partes para ver si había una solución. A los obreros les explicaron que era difícil cobrar los montos que percibían en negro y al empresario le pidieron un plus por productividad que mejore un poco el número final.

Los trabajadores sostienen que les descontó 4 mil pesos y no saben de dónde. Que el bono que habían pedido de adelanto era de 8 mil pesos, pero la empresa les descontó 12 mil.

Las cosas no siguen bien porque al otro día, el viernes, este medio se volvió a comunicar con Mineo quien adelantó que había despedido a cuatro trabajadores. “Piden, piden, piden y no tienen idea de cómo son las cosas ahora. Si sigue así cierro todo y me voy a Brasil, ya se los dije”, contó.

La falta de merluza en plaza, a partir de que barcos que antes la traían a muelle ahora armaron a magrú, genera un fuerte desabastecimiento. Hasta el 25 de agosto se había descargado un 50 por ciento menos de merluza del efectivo sur en relación al mismo período del año pasado. Fueron 28 mil toneladas en agosto de 2020 y a falta de cinco días para terminar el mes se llevaban declaradas 16.500 toneladas.

Este lunes en el SOIP iban a intentar recomponer la relación para que esos cuatro trabajadores puedan ser reincorporados, aunque no queda claro si los despedidos quieren volver a trabajar en blanco o volver a la informalidad que no contempla la jubilación ni la obra social, pero les reporta más beneficios en el bolsillo.