06/09/2021
AFIP impuso valores preventivos para exportaciones de langostino

El Gobierno argumenta que es para evitar subfacturación. Ya los había impuesto para el calamar. El Estado fija criterios que distorsionarían las variables comerciales.

Revista Puerto - Langostino
Por Nelson Saldivia Fotos de archivo

La AFIP lo hizo otra vez. El gobierno de Alberto Fernández, en coincidencia con el Día de la Industria, le ofrendó la semana pasada a la industria pesquera una nueva medida regulatoria fiscal. El ente recaudador reinstauró los valores referenciales de carácter preventivo para las exportaciones de “langostino” a través de la Resolución 5066/2021 de la Dirección General de Aduanas.

El profesor de Derecho Tributario de la Universidad Austral, José Ignacio Bellorini, hace tres meses, había alertado en REVISTA PUERTO acerca de que la política fiscal podría avanzar en una nueva regulación al comercio exterior del Pleoticus muelleri (ver “Cuestionan la reinstalación de ‘Valores Preventivos de Exportaciones’”).

En esa oportunidad, el organismo había aplicado los parámetros de precios para la exportación de calamar; ahora, el Gobierno le dice al sector exportador de langostino a qué precio debe vender sus productos al exterior.

“La Matxinada de la Sal”

Conocida la novedad, este medio consultó al tributarista Bellorini, que había anticipado lo que podría ocurrir: “Esta madrugada preparaba una conferencia que debo dar para la Universidad donde doy clases hace ya unos quince años y repasaba un dato histórico. En el año 1634 en Bilbao ocurrió un hecho histórico. La Matxinada de la Sal. Y la revuelta tuvo su origen en el aumento del impuesto a la sal que finalizó con la ejecución de los cabecillas, ejecutados el 24 de mayo del citado año 1634. En su honor fueron declarados Mártires del Señorío de Bizkaia, País Vasco”, citó en el comienzo de la charla.

“No bastaron los centenares de procesos impugnatorios tranzados allá durante los años 2014/2015 sino que, nuevamente, fijaron valores preventivos de exportaciones. Y como opinamos hace casi tres meses, al instalar este mecanismo para el calamar, se fijó sobre el langostino. Ahora comienza, en verdad para quienes fueron debidamente asesorados en la materia ya comenzó hace un año, una gran batalla para sostener los valores exportados por las empresas del sector”, señaló anticipando las diferentes objeciones que volverán a plantearse en la materia.

“Criterios arbitrarios”

Sostiene que, en este marco, “la Aduana pivotea sobre tres ejes para sostener una impugnación de un valor aduanero de exportación sin poder muchas veces la empresa probar otros criterios comerciales que afectan, ciertamente, el precio del producto: la talla del marisco, forma de congelamiento, y el país destino”, detalló.

“Esos criterios arbitrarios y selectivos -considera- son incorporados a un sistema informático aduanero quien ‘opina’ cual debiera ser el precio de referencia de exportación. Y allí empieza al calvario. La AFIP soslaya que si bien la talla, el tipo de congelamiento y el destino suponen reglas de interpretación respecto la materia prima exportada, otros parámetros e indicios afectan directamente al precio del langostino que deben ponderarse”, analiza y señala puntualmente tres: las piezas por kilo por estuche, el acomodado del marismo en el estuche, y la zona de pesca.

Sobre el primer punto, indica que “mientras mayor sea la cantidad de piezas y en consecuencia más se acerque a los valores del calibre inmediato inferior, menor será su valor comercial”, lo cual deja de ser tenido en cuenta con esta regulación fiscal.

Respecto del acomodado del marisco en el estuche, “el marisco debe estar bien acomodado y ordenado a ‘lo largo’, o a ‘lo ancho’, según el calibre protegiendo las cabezas hacia el ‘centro’ el estuche por el caso del langostino, ya que de no ser así el valor comercial disminuye”, ejemplifica sobre otra característica que determina el precio de un producto a determinado mercado. También menciona que la zona de pesca “puede afectar la calidad final del pescado”.

“Es que resultan infinitas las variables comerciales versus los valores aduaneros que fijen el precio de exportación para que luego venga la AFIP y proceda a impugnar los derechos pagados reclamando la diferencia y yendo por la vía penal tributaria bajo el poncho. Otro atropello, ya moneda corriente”, opina Bellorini sobre la Resolución 5066/2021 de la Aduana-AFIP.

Reclamos administrativos y judiciales

Finalmente, el tributarista reflexionó con ácida ironía: “Una Matxinada (revuelta) fiscal y aduanera se espera -esperemos sin fusilamientos de ningún bando- en épocas de vacas ‘cepadas’ y langostinos con valor preventivo. Exportar en Argentina se ha transformando, increíblemente cuando resulta el motor productivo nacional y generador de divisas, en el arte de sufrir inútilmente”.

No obstante, pronosticó que “habrá que dar batalla legal cierta y concreta a los ajustes propuestos, más allá de las buenas y siempre bien intencionadas acciones de las cámaras empresarias que nuclean al sector”, sobre lo que considera será un nuevo escenario de reclamos administrativos y judiciales.

“Es hora de que de una vez por todas el arco político entienda y comprenda que la única forma de salir del problema de liquidez que sufre Argentina es mediante las exportaciones, ámbito propio de nuestra oferta exportable en el mundo y motor generador genuino de divisas”, concluyó.