07/10/2021
La relativa eficacia de las AMP por la falta de fondos y el costo social no contabilizado

El webinario sobre Áreas Marinas del Cono Sur dejo varios conceptos interesantes, como la relatividad de su efectividad cuando no se asigna presupuesto, la necesidad de incorporar a la contabilidad de las naciones el costo de no proteger los océanos y alternativas a las regulaciones pesqueras.

Revista Puerto - Areas Marinas Protegidas - 02
Por Karina Fernández

Se realizó el webinario sobre Áreas Marinas del Cono Sur organizado por el Foro para la Conservación del Mar Patagónico. Las presentaciones dejaron en evidencia que Chile, con 15 por ciento del territorio marítimo protegido, no destina fondos para su gestión y que existen muchas falencias que impiden cumplir con los objetivos de protección. Lo mismo ocurre con Argentina, que tiene el 7% de su mar protegido. Uruguay tiene solo el 0,7% bajo la protección de AMP y en el sur de Brasil no hay ninguna, al igual que en la zona centro y norte de nuestro país. Más allá de los porcentajes que podrían hacernos pensar en mejores y peores gestiones, las ponencias dejaron en claro que los cuatro países comparten las mismas problemáticas. Como parte del conversatorio entre expertos, la exposición de la española Purificación Canals fue la más destacada: planteó la necesidad de incluir los costos de no proteger los océanos en la contabilidad de los países y propuso la utilización de herramientas alternativas en la regulación pesquera para las zonas sensibles.

Más del 42 por ciento de la zona económica exclusiva chilena se encuentra protegida, siendo uno de los países con más Áreas Marinas Protegidas a nivel global; de ese total 15 por ciento corresponde a territorio marítimo, representadas por 13 AMP que se fueron creando desde la década del 90. A pesar del alto porcentaje de zonas costeras y marinas protegidas, los especialistas chilenos aseguran que los avances han sido relativos y que queda pendiente de resolución la fiscalización, el monitoreo, integración de actores locales y financiamiento.

Además, existen brechas por cubrir en la elaboración de instrumentos de planificación para el manejo y capacitación del personal, disponibilidad de equipamiento, infraestructura y asignación de presupuesto para las áreas. “Los objetivos para los cuales fueron creadas estas áreas continúan sujetos a presiones y amenazas”, señaló Nycol Jara, de Wildlife Conservation Society (WCS) Chile.

Tres de las amenazas que se identifican de alto impacto para la Patagonia, son la contaminación generada por diversas fuentes, la sobreexplotación de los recursos marinos y los efectos nocivos de la navegación no controlada que se encuentra asociada a la introducción de especies exóticas y riesgo de colisión con grandes mamíferos marinos. Además, se desconoce el efecto de estas amenazas sobre la biodiversidad, como así también sobre los efectos del cambio climático en el ecosistema. En 2019 se calificó en Chile al 67 por ciento de las pesquerías como sobreexplotadas o colapsadas.

“Ante estas amenazas las AMP tiene un costo-beneficio muy positivo, pero es necesario que sean efectivas. Pero para que ello suceda es necesario contar con personal y financiamiento, siendo este último clave. En Chile el financiamiento es menor al 10 por ciento de lo que requieren las AMP”, señaló Claudia Silva, también de WCS Chile.

En Argentina el manejo de los recursos se presenta como mucho más eficiente; sin embargo, los problemas a la hora de medir la efectividad de las AMP son similares. Germán Palé, de Vida Silvestre Argentina, recordó que en 2013 nuestro país crea su primer AMP en el banco Burdwood-Namuncurá pero que recién en 2016 se creó una partida presupuestaria específica, que se utilizó en mayor medida para la realización de campañas de investigación y reacondicionamiento de buques.

“Estos gastos se estiman en dólares y se mantienen relativamente constantes a lo largo del tiempo, pero al convertirse en pesos la partida varió de 3.700 pesos por kilómetro cuadrado en 2016 a 156 pesos para el presupuesto 2021. Es decir que la inversión pasó de 283 dólares a 1,86 dólares. Esta disminución se debió a varios factores, reducción del presupuesto asignado, la depreciación del peso y el aumento de las áreas protegidas sin un incremento de la partida presupuestaria acorde”, puntualizó Palé y concluyó diciendo que “la brecha presupuestaria en base a lo aprobado en 2020, es del 70 por ciento, lo que equivale a 270 millones de pesos o 3. 900.000 dólares”.

Argentina hasta hoy cubre el 30 por ciento de los recursos que necesita para manejar efectivamente sus áreas protegidas, pero si avanzan los proyectos de Ley presentados por la diputada Camaño y la senadora Gladys González, de creación de la AMP Agujero Azul sin aumentar fuertemente el presupuesto, ese porcentaje se reducirá sensiblemente y por kilómetro cuadrado de área protegida se pasará a percibir centavos, como ya lo anunció la Directora de AMP del Ministerio de Medio Ambiente.

De Uruguay no hubo una presentación del estado de situación, al igual que de Brasil, pero sí participaron expositores de esos países como parte integrante del conversatorio que se realizó posteriormente.

Leticia Barteasaghi, del Sistema Nacional de Áreas Marinas Protegidas, dependiente del Ministerio de Ambiente del Uruguay, señaló que más allá de los desafíos que presenta la gestión de las AMP, en su país “se plantea la necesidad de ampliarlas, dado que solo tiene el 0,7 por ciento de la superficie protegida con seis AMP y la gestión está concentrada más en continente que en espacios marinos”. Aunque aseguró que “existe el compromiso del gobierno de alcanzar el 10 por ciento y tenemos la ventaja de contar con la experiencia de los países de la región para ayudarnos a dar pasos más certeros”.

Gilberto Sales, biólogo del Instituto Chico Mendes de Brasil, compartió los mismos problemas que Chile y Argentina respecto de la gestión y eficacia de las áreas protegidas. “Las AMP creadas generaron problemas, una cosa es la expectativa y otra la realidad, se generó mucha turbulencia por lo que es muy importante el rol de los gestores con una mirada multisectorial, porque el camino ideal es muy complejo”, señaló.

Purificación Canals, presidenta de la Red Mediterránea de AMP de España, a su turno señaló que, aunque se encontraba hablando desde un lugar distante, al otro lado del océano, la similitud de las problemáticas le fueron completamente familiares. Su intervención fue la más destacada del conversatorio; se centró en la necesidad no solo de proteger los sistemas marinos sino de entender también su complejidad.

Al abordar el tema del financiamiento, Canals señaló: “El marco no lo escogemos, el marco es lo que hay y en este contexto es fundamental por parte de los gobiernos la internalización de costes y beneficios que dan los océanos, eso no forma parte de nuestro modelo de contabilidad y ahí es donde radica el reto para la financiación. Si eso estuviera contabilizado adecuadamente, no tendríamos la necesidad de ir buscando dinero como condenados para hacer las actividades de manejo básicas. En ese escenario no sería cuestionable, pero lo es porque tenemos un sistema que solo se basa en una parte del sistema”.

La investigadora planteó la necesidad de generar un proceso de sensibilización y educación hacia la sociedad y particularmente a los gobiernos para evolucionar en los modelos económicos: “El problema es que tenemos un sistema económico que ignora que depende de los sistemas naturales, si no lo ven tienen un problema y los que lo vemos tenemos un problema de comunicación porque no hemos sido capaces de pasar ese mensaje”, sostuvo.

Entre las herramientas existentes que consideró de suma eficiencia, nombró los fondos fiduciarios, con los que trabaja. Y planteó que, al existir corresponsabilidad, el sistema ayuda a la toma de conciencia y que al trabajar con estructuras dirigidas por expertos se genera confianza en los donantes, teniendo en cuenta que muchas veces su principal problema, especialmente en los grandes donantes, es el fin y los resultados que se alcanzan con su aporte. En ese sentido, informó que existen en Latinoamérica muchas oportunidades de financiación, más incluso que en el viejo mundo.

Siguiendo el hilo de la propuesta realizada por la especialista española, Gilberto Sales planteó uno de los grandes problemas de la región, la falta de trasparencia y los problemas burocráticos en la administración pública: “Tenemos muchos problemas burocráticos, normativos, culturales, porque los que integran la administración pública viven dentro de su mundo desde hace muchos años. Acá no hay falta de problemas ni de recursos económicos, hay falta de instrumentos normativos y administrativos, debe haber transparencia para crear confianza ante los fondos fiduciarios”.

La compatibilidad de las AMP con la pesca fue otro de los puntos abordados por los expositores y en líneas generales se planteó la necesidad de involucrar a los actores en la toma de decisiones y abordar con cada sector sus particularidades, dada la distancia que existe entre la realidad de un pescador artesanal y la de un industrial.

Por otra parte, Purificación Canals señaló que existen otros caminos por recorrer que no afectan a la actividad y citó como ejemplo la herramienta que brinda la Organización Marítima Internacional con las zonas de alta sensibilidad: “Hay que salir del clásico modelo de regulación y conservación, hay mucha herramientas, las zonas de especial sensibilidad permiten disminuir la velocidad en el tráfico marítimo y pensando en la Patagonia muchos mamíferos marinos deben sufrir colisiones, hay zonas donde no es la pesca la que mayor impacto genera”.

El webinario dio por terminadas las ponencias tras abordar la importancia de la generación de redes de Áreas Marinas Protegidas para garantizar su eficacia, planteando estos vínculos académicos como una ventana que se abre entre los países que puede superar relaciones diplomáticas complicadas.

“La conservación nos abre la puerta a la cooperación; cuando el objetivo es de conservación y no de explotación, nos lleva a debates que pueden tener otros niveles, se abren ventanas que a veces no logran las relaciones diplomáticas”, señaló Canals y destacó la importancia de que esas redes ya se estén gestando, dado que considera deben estar preparadas para cuando la política logre desmontar las trabas que pueden existir entre naciones vecinas. Ya va a existir, en ese caso, un conocimiento e intercambio previo entre los científicos que permitirá actuar inmediatamente.