12/11/2021
El congelador Luca Mario podrá hacer un viaje a pelágicas

CAIPA y CEPA, dos cámaras que agrupan barcos congeladores en la ciudad de Mar del Plata, habían requerido autorización al CFP para ingresar a la Veda de Merluza a pescar anchoíta y caballa, con el objeto de abastecer a la industria conservera. Ayer el CFP autorizó a un solo barco.

Revista Puerto - BP Luca Mario de Solimeno

Hace más de quince días el Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas (CEPA) solicitó autorización para capturar con red de media agua, en horas diurnas, especies pelágicas con sus buques congeladores ante el pedido de la industria conservera de colaborar con el suministro de materia prima para abastecer la creciente demanda, que no podían cubrir por falta de interés del sector fresquero en ir a buscar anchoíta y caballa. Pero no lograron la autorización por parte del Consejo Federal Pesquero y recién esta semana, luego de que CEPA, acompañado por la Cámara de Industriales de Pesca Argentina (CAIPA), circunscribiera la solicitud a un solo barco, la solicitud fue aprobada, permitiendo al buque Luca Mario realizar una sola marea.

La solicitud realizada para que uno o más barcos congeladores pudieran ingresar al Área de Veda de Merluza, con observadores a bordo y cumpliendo los requerimientos biológicos en función del arte de pesca y el horario de las operaciones, fue rechazada por varios de los consejeros. El tema si bien fue discutido no figuró en actas, dado que no hubo acuerdo.

Por un lado, el subsecretario de Pesca, Carlos Liberman, sostuvo ante la consulta de este medio que no existía una recomendación del INIDEP, como sí ocurría con los fresqueros, para que pudieran ingresar al área de veda. Por otra parte el representante de Chubut, Adrián Awstin, señaló que a su criterio debían abastecerse las conseveras con lo que entregaran los barcos fresqueros, dado que traían mejor calidad y se evitaba una baja en el precio, ante los volúmenes que la flota congeladora podría aportar.

Pero los días pasaban y la industria conservera seguía sin poder atender la buena y sostenida demanda que tenía. Los barcos fresqueros que hicieron temporada de langostino, en muchos casos estaban obligados a capturar merluza para no perder su participación en la cuotificación de esta especie, o les resultaba poco rentable, dado la lejanía de los recursos pelágicos en esta época del año.

La situación obligó a los consejeros a dar una respuesta, aunque no fue la que muchos esperaban. En la tarde de ayer, se decidió no dar tratamiento a la primera nota de CEPA que solicitaba el ingreso de buques congeladores en general y se trató únicamente las notas posteriores en las que esta cámara y CAIPA solicitaban autorización para un buque.

De esta forma el Consejo decidió por unanimidad autorizar, “durante el corriente período anual, al buque Luca Mario a realizar una marea de pesca de anchoíta y caballa exclusivamente, dentro del el AVPJM, entre los paralelos 42° y 43° de latitud Sur”, bajo las mismas condiciones que se habían exigido a los fresqueros: utilizar red de media agua, en horas diurnas y llevar observador a bordo.

Los consejeros argumentaron que otorgaban la autorización “teniendo en cuenta que el INIDEP ha expresado que no cuenta con elementos biológicos o científicos para desalentar que buques comerciales operen sobre especies pelágicas con red de arrastre de media agua y en horas diurnas, en la zona mencionada, y que se han autorizado operatorias similares”.

Si no existe riesgo biológico y existe una industria que está necesitando una materia prima que nadie le provee, no queda claro por qué se limitó la autorización a un único barco y una sola marea. En el acta no hay ningún argumento de los consejeros que lo explique.

En este contexto cobran sentido las palabras que dirigió el presidente de CAIPA al ministro Julián Domínguez y al Subsecretario de Pesca, en la reunión convocada para medir el impacto de las bajas de retenciones en el sector: “La pesca tienen muchos problemas y lo primero que hay que resolver es que las empresas puedan realizar toda la captura que sea necesaria para su mayor desarrollo, tenemos que cumplir con la finalidad que nos impone la Ley de Pesca. Si hay posibilidad de pescar hay que darles a las empresas la posibilidad”.

Evidentemente, el presidente de CAIPA ya tenía alguna idea de lo que se iba a resolver en la reunión del Consejo Federal. Si la marea que realice el Luca Mario no alcanza para abastecer a la conserva, probablemente el tema deba tratarse nuevamente. El problema para lograr dar continuidad laboral con el procesamiento de pelágicas, es que la mayoría de las grandes empresas dan vacaciones en diciembre a sus tripulaciones y puede ser complicado lograr ese objetivo.

Solo si el recurso se acerca a la costa, las lanchas amarillas pueden proporcionar algo de materia prima y si los fresqueros deciden ir en busca de pelágicas para no tener que cumplir la parada biológica, se podrá evitar que los trabajadores deban mantenerse en garantía horaria y las plantas de procesamiento trabajando al mínimo de su potencial. Situación que probablemente estén contemplando los consejeros, pero por el momento será el Luca Mario quien aporte la anchoíta y la caballa que pide la industria conservera.