24/11/2021
¿Ingresarán más barcos a la pesquería de langostino?

Hoy serían tratada una nueva reformulación en la reunión del CFP y la situación ha generado preocupación ante la posibilidad de que siga aumentando el número de buques, cuando desde el INIDEP han señalado en varios informes que no es recomendable.

Revista Puerto - BP Indomito

El Consejo Federal Pesquero hoy tomará vista de la solicitud de tratamiento de un nuevo proyecto pesquero. A través de una reformulación de permiso se busca trasformar tres lanchitas amarillas en un barco costero nuevo con acceso a la pesquería de langostino. El INIDEP vienen advirtiendo desde el año 2012 acerca del aumento sostenido de la flota fresquera sobre el crustáceo y desde 2017 sobre el impacto negativo que tiene el aumento del esfuerzo pesquero sobre la sostenibilidad del recurso. El aumento del esfuerzo pesquero no implica solamente mayor número de barcos, sino también un aumento de días de pesca y número de viajes, sobre el que ya han advertido los biólogos a las autoridades.

El crecimiento de la flota fresquera en la pesquería de langostino no ha parado desde el año 2009. Ya en 2016, en el último informe elaborado por quienes fueran los responsables del Programa Langostino del INIDEP, Daniel Bertuche y Carina Fischbach, se advertía sobre el aumento de la presión pesquera: “Un escenario posible, de fuerte disminución de su abundancia, provocaría circunstancias de dificultosa administración tanto en la pesquería de langostino patagónico, como en otras pesquerías importantes que han disminuido su presión de pesca al cambiar, algunos de sus barcos, su especie objetivo por el langostino” (ver “El crecimiento del langostino no es resultado de la estrategia de explotación”).

Con el correr de los años, la advertencia realizada por el antiguo equipo de investigación fue corroborada en varias oportunidades por los nuevos responsables del Programa, Paula Moriondo Danovaro y Juan de la Garza. La Jefa del Programa Langostino sostuvo a principios de este año, en una entrevista realizada por este medio, que “ya hemos documentado que a partir de 2017 se incrementa muchísimo el esfuerzo, a través del ingreso de muchísimos barcos fresqueros, no se aumentó solo en número sino también en días y tiempo de operaciones sobre la pesquería; y a partir de 2018 empezamos a ver un montón de cambios en la población, cambios que son de libro relacionados con la sobrepesca: atraso en los períodos reproductivos, reducción de tallas, desaceleración del crecimiento, todos son síntomas de sobrepesca. Eso se empezó a ver en la población a partir de 2018 como consecuencia del incremento del esfuerzo que se generó a partir de 2017. Ese esfuerzo está dado por la flota fresquera, porque la flota congeladora, si bien ingresó un par de barcos, se mantuvo relativamente constante” (ver “Se hace indispensable alertar a las autoridades”).

A pesar de las reiteradas advertencias de los investigadores, desde hace ya más de cinco años los operadores del sector fresquero han insistido en ingresar a la pesquería a través de reformulaciones y el Consejo Federal Pesquero lo ha avalado. Hasta 2019 se conseguía ingresar lanchitas amarillas, barcos con permisos provinciales, con historias de captura que no incluían langostino e incluso de dimensiones prohibidas, con asombrosa facilidad.

Luego, ante la evidencia del impacto que generaba el aumento del esfuerzo pesquero sobre la pesquería que fue denunciado por los investigadores en reiterados informes técnicos, el otorgamiento fue más reducido, pero, aunque a cuentagotas, no se ha frenado.

La última reformulación aprobada data de julio de 2021, la de la lanchita Viejo Amábile que no registraba prácticamente actividad, se convirtió en un cupo de especies no cuotificadas de 1.300 toneladas para el barco Fe en Dios I, permitiendo de esta manera el ingreso de un nuevo barco a la pesquería (ver Explicaciones sobre la última reformulación aprobada).

En las últimas semanas se supo que otro proyecto de reformulación ha ingresado al Consejo Federal Pesquero y existe temor de que se prosiga lenta pero firmemente en el aumento de flota fresquera sobre el langostino. Se trata de las lanchitas Nuevo Buenos Aires Querido, Juliana S y la Indómito, a través de las cuales se pretende acceder a un cupo de 1.200 toneladas para un barco nuevo.

De por sí el ingreso de más barcos a la pesquería es preocupante, pero los medios a partir de los cuales se pretende ingresar lo son más aún. El análisis de los permisos que pretenden reformularse dejan al descubierto cierta falta de escrúpulos.

La lanchita Nuevo Buenos Aires Querido, de Rawson, tiene 12 metros de eslora y no registra captura de langostino en los últimos cuatro años, precisamente porque fue reemplazada por la propia Juliana S. Sin embargo, esta lancha nunca hizo uso de ese permiso nacional, porque se sirvió de un VACOPA para pescar langostino con un promedio de 600 toneladas anuales. Cabe aclarar que los VACOPA son permisos para variado costero patagónico, que excluye el langostino como especie objetivo.

La otra lanchita que se ha incluido en el paquete de reformulación es la Indómito. Este barquito arrastra irregularidades desde la década del ochenta, cuando se le permitió renovar el permiso transitorio sin presentar la debida documentación hasta que finalmente, en 1992, se le otorgó un permiso definitivo para todas las especies, excluyendo langostino, merluza hubbsi y merluza austral (Expediente 50210/1985). De hecho, la Indómito no registra captura de langostino a pesar de su larga historia.

Lo curioso es que este barquito figura hoy en el listado oficial de buques con permiso para todas las especies sin merluza austral; parece que se han olvidado de inscribir la exclusión de merluza común y langostino de su permiso original. Un lapsus en el Registro de la Pesca que es más habitual de lo deseable y que ha permitido en los últimos años que varios barcos sin permiso de langostino ingresen también a la pesquería. Situación que podría repetirse en este caso.

Esta tarde el Consejo Federal Pesquero tomará vista de la solicitud de aprobación del proyecto pesquero presentado por los armadores Francisco Boccanfuso, Miguel Rosales y Mateo Mariscal y decidirá si le da tratamiento, si lo aprueba o lo desestima.

Seguir aumentando el esfuerzo pesquero aprobando una nueva reformulación, iría contra las recomendaciones de los biólogos del INIDEP, único organismo asesor vinculante para las autoridades pesqueras. Es precisamente en los informes de langostino donde se hallan las herramientas para poner fin al aumento de flota.

“El langostino es una especie altamente dinámica, con cambios importantes en cuanto a la distribución de las concentraciones económicas rentables, cambios en la estrategia reproductiva, entre otros. Los resultados de las últimas temporadas de pesca, en cuanto a los rendimientos de langostino, el esfuerzo pesquero aplicado y los resultados de las campañas de evaluación realizadas desde marzo de 2017, indicarían que se habría alcanzado el límite máximo de extracción, con una pesquería que podría rondar en las 200.000 toneladas si se administra de manera precautoria”, concluyeron ya el año pasado los investigadores en uno de sus informes (ver Para el INIDEP se habría alcanzado el límite máximo de extracción de langostino).