19/11/2021
“Tenemos que encontrar un método para que las fábricas no queden desabastecidas”

Alejandro Pennisi analiza la coyuntura del sector conservero tras la caída en las descargas de especies pelágicas que aportaba la flota fresquera de altura y a la espera de la llegada del congelador Luca Mario.

Revista Puerto - Mar del Plata - Conserva - Alejandro Pennisi - 02
Por Roberto Garrone Fotos Diego Izquierdo

La aparición de caballa en las redes de media agua de las lanchas amarillas le cambió el semblante a Alejandro Pennisi. El presidente de la Cámara de Industriales del Pescado bien puede representar a todo el sector conservero en esta sensación de alivio tras las primeras capturas de “la temporada chica”, como él mismo define en charla con REVISTA PUERTO.

“No nos tapan de pescado, pero nos sirve porque estábamos con muy poca actividad. Nos da tranquilidad y con ese precio van a querer salir todos y si el tiempo acompaña quizás puedan estar cerca de las 4 mil toneladas”, dice Pennisi en una mesa lateral de un café en la ciudad de Mar del Plata. ”El pescado está, el punto es que lo puedan ir a buscar. Los 100 pesos más IVA que pagamos es muchísimo, hay que pensar que a la merluza la pagan 75… Es caro pero no tenemos alternativa. Como hay desabastecimiento veremos cómo lo trasladaremos al precio”.

RP: ¿Qué impacto tuvo para la industria que se haya cortado la caballa en septiembre?

AP: La industria conservera tiene dos especies, anchoíta y caballa, que representan todo el año de trabajo. Porque de calamar hacemos poco, de merluza lo mismo. No hay otra cosa más que estas especies pelágicas. Y en un contexto donde mucha flota se desplaza al langostino y cuando regresa debe pescar la merluza que no pescaron, que es una pesca segura y con precios razonables, se genera un desequilibrio porque nos quedamos sin barcos que pesquen lo que nosotros necesitamos. Qué impacto tuvo su falta… acá hablo por mí. La merma de caballa implicó una reducción de entre un 18 y 19 por ciento en la producción anual. Estamos, tranquilamente, en un millón de latas abajo. Perdimos de hacerlas en septiembre, octubre y estos días de noviembre. Compramos más sardina del sur que el año pasado. Pero con la sardina no reemplazamos a la caballa; no se puede reemplazar con nada. Es lo que nos da más volumen.

RP: ¿No alcanzó la medida de la autoridad de aplicación de permitirle a los barcos computar la parada biológica pescando especies pelágicas?

AP: No se notó porque no hubo quien la vaya a buscar. Fueron un par de barcos, pero al no encontrarla no salieron más. Los que estaban con cupo de merluza desarmaron la red de media agua y volvieron con la de arrastre. Para el año que viene se podría pensar en permitirles pescar caballa y que la computen como merluza, para los barcos que deben cumplir con el cupo y por ese motivo no pueden pescar caballa.  Se me ocurre esa posibilidad pero podría ser otra, porque algo hay que hacer. Tenemos que encontrar un método para que las fábricas no queden desabastecidas. Tenemos 500 personas en relación de dependencia y para darles trabajo necesitamos entre 8 y 10 mil toneladas de caballa todos los años. En la temporada grande capturaron 4 mil. Quién puede cubrir y pescar lo que falta. Ahora permitieron al congelador (por el Luca Mario) hacer una marea. Podrían ir varios más si nosotros estamos demandando. La caballa no es el pescado más caro pero es una alternativa para el armador que puede hacer trabajar el barco y también para la gente de la conserva. Tengo entendido que el barco esta pescando. No sé qué va a traer y a qué precio. Ni sé si Solimeno me va a vender a mí. Creemos que estará en la primera semana de diciembre. Ojalá complete antes y pueda hacer una segunda marea.

RP: El Consejo Federal Pesquero primero había rechazado la posibilidad de que el Luca Mario pesque pelágicas. Luego los consejeros cambiaron de opinión y lo autorizaron. ¿Los persuadieron ustedes?

AP: Sí, pudimos hablar con Carla (Sain) y Carlos Liberman también… les explicamos la importancia de tener acceso a más materia prima y el problema que generaba en las fábricas tener las líneas de producción paradas. Por suerte lo pudieron comprender y resolver de manera favorable. Nosotros, como sector industrial, hacemos también un mea culpa, tenemos que estar más sobre los funcionarios cuando suceden estas cosas. Si estamos llenos de caballa, Solimeno no va a venir a ofrecer el congelador porque sabrá que estamos cubiertos. No hay que tener miedo de adaptarse a la realidad que le toca al sector. Pero si fracasa el fresco hay que habilitar el congelado. No hay que ponerse colorados por eso porque son medidas circunstanciales para atender puntualmente una necesidad. Esta falta de 5 mil toneladas de caballa generó que no trabajemos y no tenemos pescado en cámara. Es lo peor que nos pudo pasar, no tener producción ni stock. Si no encontraban las lanchas dudaba en suspender a la gente. En esta época nos tapan de caballa y ahora no teníamos nada. No sabemos qué sucederá el año que viene con el pescado… Por eso la Subsecretaria de Pesca tiene que saber que nosotros tenemos que procesar entre 8 y 10 mil toneladas. Porque todo esto implica otro problema: tenemos desabastecido al mercado interno. Eso genera que los supermercados importen todas las latas que no puede entregar la industria nacional. Son 40 millones de dólares para estos productos que se van del país. Además, sin competencia local pueden subir los precios y no generan trabajo.

RP: ¿Si el año que viene sucede lo mismo anticiparán los pedidos para no perder tanto tiempo?

AP: Ojalá no pase, pero considerando la importancia del sector, el empleo que genera, la sustitución de importaciones, necesitamos tener caballa y que los funcionarios entiendan que pueden usar todos los instrumentos para que la caballa llegue al muelle. No obligarlos, pero sí darles estímulos o variantes para llegar a producir lo que necesitamos. Si llega a fracasar en agosto, en septiembre tenemos que tener opciones. La del congelador es una buena alternativa para años especiales como este. Antes le compraba a Iberconsa y Solimeno que traían caballa como especie acompañante.

RP: La mayor negativa a permitir el ingreso del Luca Mario a pescar pelágicas provino de Chubut.  ¿Qué lectura hace de ese planteo?

AP: Ninguna en particular. Por lo que leí, su mayor preocupación estaba en una posible caída de precios para la sardina. Pero no la afecta porque compramos anchoíta patagónica en invierno, cuando los congeladores pescan merluza. Las fábricas de Mar del Plata sostienen la temporada de anchoíta de Rawson porque a esa altura del año estamos vacíos de stock luego de Semana Santa. Cuando arranca la temporada de caballa ya no compramos sardina.