22/12/2021
En el Golfo San Matías están a ciegas con el langostino y la merluza

La última campaña de merluza se realizó en 2016 y nunca se hizo campaña ni prospección de langostino, pese a lo cual en los últimos años se ha ido incrementado el esfuerzo pesquero. Las capturas en 2021 cayeron drásticamente. Acaban de entrar seis buques con mayor poder de pesca que los reemplazados.

Revista Puerto - Langostino - Golfo San Matias - 02
Por Karina Fernández Fotos de archivo

Que “San Antonio ha sido el basurero de la flota pesquera argentina”, como dijo el Ministro de Producción de la Provincia de Río Negro es cierto y por lo tanto sacar la chatarra y reemplazarla por barcos con por lo menos 35 años, como los que ingresan, es positivo. Que tengan un mayor poder de pesca y capacidad de bodega, puede o no ser un problema, todo depende del manejo de los recursos. Ser responsable y ayudar a desarrollar la industria pesquera local es innegablemente positivo, pero impulsar el crecimiento basado en las capturas, de forma irresponsable, puede traer graves consecuencias biológicas, económicas y sociales.

El reemplazo de seis barcos con una capacidad de bodega promedio de 700 cajones por otros que cargan entre 1.500 y 2.000 cajones es por lo menos una duplicación del esfuerzo pesquero, que requiere mínimamente un estudio de impacto ambiental para saber si el recurso está en condiciones de soportarlo.

El aumento del esfuerzo pesquero en el Golfo San Matías comenzó en 2017, luego de una captura extraordinaria de langostino. En el único informe de evaluación (sin datos de campaña) que tiene la provincia, se explica que el langostino no era una especie objetivo hasta que, entre agosto de 2016 y julio de 2017, se llegó al desembarco de 10.050 toneladas de langostino. En ese momento operaron 26 barcos costeros de hasta 33 metros y 31 embarcaciones artesanales y el 90% fue capturado por la flota industrial.

En ese mismo informe, se registra que se produjo “un cambio en la dinámica de la flota, no solo modificando la especie objetivo (que antes era la merluza), sino también provocando un aumento constante en el número de embarcaciones”. Y que ese aumento continuó a pesar de la disminución de las capturas.

Lo que se advierte en el informe como más preocupante no es el aumento de la presión pesquera, sino la falta de conocimiento sobre la situación biológica del langostino y la merluza que es la principal especie capturada como bycatch. Situación que en aguas nacionales sería inimaginable.

Enrique Morzan, director del Instituto de Biología Marina Almirante Storni (IBM), reconoce el desconocimiento que tienen sobre la dinámica del recurso por la falta total de datos de campaña: “No sabemos cuál es el impacto de la flota, tenemos que tener un estudio, ahora estamos ciegos, nunca se hizo una campaña. No tenemos respuestas sobre la situación del recurso, ni tampoco tenemos datos sobre bycatch. Pero no solo desconocemos la situación del langostino, tampoco sabemos en qué situación está la merluza hubbsi porque la última campaña se realizó y con muchas dificultades en 2016. Necesitamos tener una campaña de merluza en septiembre y una de langostino de forma anual”.

Si se comenzara mañana con las campañas, no se conocería inmediatamente la dinámica de la población de langostino, eso llevará al menos unos años, pero por lo menos se comenzaría a construir una serie histórica, imprescindible para hacer un manejo responsable del recurso, que genere empleos y divisas al país. Sumado al mantenimiento de los muestreos, a un programa adecuado de observadores a bordo y prospecciones, podría comenzar a realizarse una explotación racional.

“El recurso no puede ser el tema de discusión cuando no se cambia el régimen de captura que tienen los barcos industriales, hay que pensar cuál es el derrame de los dos sectores, cuánto puede dar la pesca industrial y cuánto la pesca artesanal. Tenemos que tener una mirada integral y todos tienen que ceder un poco”, había señalado el ministro de Producción Carlos Banacloy en una radio local (FM Marítima).

Considerar el conocimiento biológico un tema de poco o nulo interés, es quizás el error más grande que comete el Ministro, no solo por lo que el manejo sustentable representa en cuestiones económicas y sociales, sino porque además genera un enfrentamiento entre pescadores artesanales e industriales, qué con certezas científicas, no debería existir.

En esa misma entrevista, el Ministro dijo que esta era una oportunidad para discutir temas de fondo en la industria pesquera de San Antonio Oeste. Comenzar por saber qué tienen dentro del Golfo parece un buen punto de partida.