13/12/2021
“Uno pesca lo que sabe que tiene vendido”

Miguel Di Costanzo repasa sus inicios en la actividad pesquera y analiza la coyuntura del sector luego de un año donde hubo especial atención en la pesquería de especies pelágicas. Anticipa recambio de flota y reproceso de parte de su captura en Mar del Plata.

Revista Puerto - Mar del Plata - Miguel Di Costanzo - 02
Por Roberto Garrone Fotos Diego Izquierdo

Miguel Di Costanzo posa para las últimas fotos, luego del café y la charla con este medio, parado detrás de los cuadros que muestran sus tres barcos. Ahí aparecen el Canal de Beagle, el Jupiter II y el Nono Pascual. Hoy están todos pintados de rojo como fresqueros de altura pero en la imagen alguno luce el naranja de los costeros.

Al lado asoman otras fotos de otros barcos. Hay una sacada desde el puente hacia la rampa de un congelador en el que se distingue un marinero parado en una de las bandas. “El otro está parado del otro lado, pero no se ve porque lo tapa el agua… “No, no es fácil este trabajo”, resume con sonrisa de quien salió airoso de todos los desafíos que le plantó el vasto mar argentino.

Miguel trabaja con su hermano Juan, sus hijos y sobrinos. “Con Juan por suerte nos llevamos bien, gracias a Dios, y nuestras mujeres hicieron un gran aporte para sostenernos en todos estos años. Mis tres hijos trabajan conmigo; en Catesur y en la oficina del puerto.  Mi hermano tiene un hijo capitán y otro trabaja como capitán de armamento. Tiramos todos para adelante. Contentos porque todos en la familia trabajan en esto”, dice Di Costanzo en el comedor que los ha recibido a todos.

Las fotos forman parte de una colección que decora una de las paredes del gran ambiente que une living, cocina, comedor y cochera, en la casa de toda su vida, a unas veinte cuadras al sur del puerto. Miguel luce orgulloso del camino recorrido.

“Navego desde los 16 años, me recibí de capitán a los 24; estudiaba mientras hacía el servicio militar. Tengo toda una vida en el agua y cada tanto sigo saliendo como capitán. Salí dos veces el año pasado y dos este verano… Me subo al Nono Pascual que es el más moderno, tiene cubierta corrida, la paso mejor”, dice y sigue sonriendo.

Miguel comienza a recordar sus inicios acompañando a su padre en el barco Fénix, uno de madera que ya en 1979 cambiaron por el Canal de Beagle, construido en el Astillero Contessi como los otros dos, en 1996 el Jupiter II y en el 2012 el Nono Pascual.

“Podíamos pescar en todos lados, desde Mar Chiquita hacia la Bahía de Samborombón. Prefectura salía a controlar y nos saludaban por el nombre. Ahora casi que ya no podemos pescar en ningún lado. Comencé en 1971… pescábamos dentro de las 3 millas, fuimos de los primeros en ir a la pareja en la Bahía. Pero llego un día que nos corrieron de la costa. Después aplicaron 5 millas entre Médanos y el Faro San Antonio en Lavalle. Por 2010 solo permitieron barcos de hasta 18 metros en la Bahía. En 2014 con el Tratado del Río de la Plata impusieron la veda de condrictios y ahí también dejamos de pescar. Tenemos la veda de merluza en primavera al norte, la veda de El Rincón. La última fue la decisión de no permitir a embarcaciones de más de 20 metros pescar besugo…

RP: Pero estaban por alcanzar la captura máxima permisible…

MD: Entiendo que sea para proteger al recurso, no me parece mal, pero tenemos presión desde la costa con los semirrígidos que cada vez son más y del otro lado se vienen los barcos más grandes para la costa. Lo del Luca Mario intentando entrar en zona de veda de meluza para pescar anchoíta ya nos pareció demasiado. Nosotros quedamos en el medio y sin poder movernos mucho. Por eso es que pensamos en esa zona del 42° Sur hacia el norte hasta los 120 metros de profundidad, habilitar un área para los barcos fresqueros de hasta 40 metros. Es una alternativa que en algún momento vamos a presentar al Consejo Federal Pesquero.

RP: ¿Fue provechosa la reunión de la Comisión de Seguimiento de Pelágicas?

MD: Si, muy positiva. Por suerte las autoridades aceptaron que quede fija la posibilidad de tomar como parada biológica cuando salimos a buscar pelágicas. A veces pasa que cuando salimos para el sur en busca del pescado nos encontramos que no podemos entrar en zona de veda porque no tenemos observador… Necesitamos que sea algo más dinámico, por eso pedimos que nos dejen buscar y hacer el viaje dentro de la zona de veda y cuando volvemos subimos al observador. Nosotros tenemos obligación de llevar observador por el tema de la certificación de la pesquería de anchoíta bonaerense. Lo entendieron y es posible que sea viable. El INIDEP no tiene contradicciones sobre esto porque las redes de anchoíta y magrú son totalmente selectivas, no podemos agarrar otra cosa que no sean pelágicas. La gente del INIDEP siempre ha sido bien predispuesta en todo lo que consultamos.

RP: ¿Sigue molesto por lo que pasó durante la temporada de anchoíta?

MD: No, para nada… cada uno hace lo que cree mejor para sus intereses. No juzgo a nadie porque cada uno sabe lo que le conviene. Ahora las conserveras lo que producen en el año son 500 toneladas de pescado. Son unos 15 mil cajones. Eso es un viaje para uno de 3 mil cajones. Después tenemos el salado, que ahí también cada vez quedan menos saladeros, pero de la conserva es ese volumen. Y como compraron anchoíta de la flota de Rawson, ya estaban abastecidas.

RP: Los investigadores del INIDEP marcaron que las especies pelágicas están, lo que faltaron son barcos que la pesquen…

MD: Sí, nosotros podríamos decir que barcos hay, lo que falta son empresas que quieran comprarnos el pescado. Antes venían entre 25 y 30 compradores españoles de anchoíta y este año vinieron 5 o 6… No había demanda del exterior y los saladeros no compraron. Hubo muchos saladeros que cerraron…

RP: ¿Ustedes están vinculados con Catesur?

MD: Sí, les entregamos parte de las capturas. Después quedaron Delicias Marinas de Discala, Terramare, que produce un 10% de lo que supo hacer, Pranas, Natusur y Marbella, creo. Puede haber alguno más, pero quiero decir… se achicó mucho la oferta. Y las conserveras son menos aún, cuando hace años eran más de 40. No vamos a pescar porque no tenemos a quien venderle la captura, es sencilla la cosa. Cuando vas a armar a pelágicas antes vas a consultar a las fábricas si quieren pescado. Esa demanda no apareció este año, por eso no fuimos y fuimos a merluza. Uno va donde tiene vendido el pescado. El próximo año si hay demanda puede haber más barcos pescando. Pero si pescan en Marruecos, en España, Perú, China… pasará lo que pasó ahora. Y nosotros somos caros para ellos, 2 dólares el kilo de anchoíta para salazón terminada, para los españoles eso es caro y por eso buscan otros mercados más baratos.

RP: Pero con la caballa había demanda y no fueron muchos barcos a buscarla.

MD: Con la caballa lo que pasó fue que fuimos bastantes embarcaciones al principio de temporada hasta que se cortó, no sabemos por qué. Nosotros en el Júpiter II tuvimos casos de covid y quedamos parados por tres semanas. Cuando volvimos ya todos habían desarmado porque venían de colar agua. Para sacar un barco se necesitan entre 3 y 4 millones de pesos y no podíamos arriesgarnos cuando todos habían desarmado… entonces fuimos a lo seguro y lo seguro es merluza; para el armador, pero también para la gente que tiene que llevarse un mango, vivir, con lo caro que esta todo hoy en día. Qué te quiero decir con esto… Nosotros vamos a ir donde haya demanda. Corvina, caballa, merluza, langostino. Anchoíta, cualquier recurso que sepamos que lo vamos a vender. Ojalá que Diosito nos ayude para que haya langostino. Si se corta el langostino la vamos a pasar mal.  Para mí tenemos que cuidarlo un poco más, empezar más tarde y terminar antes. Pero todos tenemos que pescar un poco menos, también la flota de Rawson que parece que tiene canilla libre y pesca casi todo el año. Si tenemos que hacer un sacrificio sobre un recurso tenemos que hacerlo todos. Nosotros en los tres barcos tenemos cintas. Al primero que le pusimos fue al Júpiter, hace como diez años; nadie toca un pescado en la cubierta… lamentablemente no pudimos modernizar mucho la bodega porque no nos da el espacio. Pero arriba lo tratamos lo mejor que podemos.

RP: ¿Están evaluando cambiar al Canal de Beagle?

MD: Sí, queremos cambiarlo pero creo que me dormí (se ríe). En 2019 me aprobaron el proyecto de reformulación para sumar una embarcación más pequeña y poder hacer un barquito más grande, pero voy a tener que esperar, me parece. En Contessi no hay lugar, por eso te digo que me dormí. Cuando le dije a Domingo (Contessi) ya tenía todo ocupado por un par de años.

RP: Este año en Catesur hicieron mano de obra de langostino para terceros. ¿Hay posibilidades de que trabajen su propio pescado?

MD: Es una posibilidad bastante concreta. Hicimos una experiencia con terceros y resultó muy positiva y por eso pensamos reprocesar algo para nosotros. Se tienen que dar las condiciones para conservar la calidad. Tenemos un problema en Camarones, cuando llega el barco, los operarios lo primero que bajan al muelle es el hielo. Luego descargan el pescado, suben los vacíos y recién después suben el hielo a bordo. Para ese momento prácticamente está todo derretido. Se pensó poner una fábrica de hielo en Camarones, pero hay poca agua. Nosotros propusimos que dejen el hielo para el último momento. La logística necesita solo de un camión más, con eso se soluciona todo el problema. Pero les cuesta entenderlo… dicen que ellos siempre trabajan así, pero lo hacen mal, y no podemos lograr que cambien. Son detalles que hacen a la calidad del producto y este es fácil de solucionar, tenés que poner un camión más a la rueda.