20/12/2021
Ya se dragó el 25 por ciento en Mar del Plata pero las trabas continúan en tierra

La obra del dragado avanza a buen ritmo y en un mes de trabajo se removió una cuarta parte de lo previsto en el pliego. Hubo demoras y trabas burocráticas en Sanidad de Frontera y Prefectura con el cambio de la tripulación.

Revista Puerto - Mar del Plata - Draga Idun R trabajando en el puerto - 02
Por Roberto Garrone

El dragado en el puerto de Mar del Plata, a cargo de la draga Idun R de la empresa danesa Rodhe Nielsen, marcha mejor de lo esperado. Según estimaciones del propio presidente del Consorcio, Gabriel Felizia, ya se completó el 25 por ciento para recuperar el calado en los canales de acceso y espacios interiores de la terminal marítima.

Contribuye que la draga opere las 24 horas durante los 7 días de la semana desde que arrancó con los trabajos el 12 de noviembre pasado y que la ayuden las condiciones climáticas. En el último mes casi no hubo condiciones adversas que deban mantener a la embarcación amarrada en la sección séptima del muelle 2, lugar asignado por las autoridades del Consorcio como base operativa.

Pero las dificultades que la embarcación no encuentra en operar en las aguas interiores del puerto parecen brotar en tierra. La semana pasada la embarcación debió reemplazar a los siete operarios extranjeros y dos argentinos que estaban embarcados y trabajando desde que llegó al país proveniente de Portugal, viaje que incluyó una escala en Cabo Verde.

La Idun R tiene bandera de Países Bajos, bajo tratamiento de bandera de cabotaje por tener waiver y despacho de importación temporaria, contratada por el Estado Nacional, en este caso el Consorcio Portuario Regional.

El miércoles pasado, después del mediodía, se había planificado con Sanidad de Frontera el desembarco de la tripulación extranjera para ser reemplazada por otra. Lo que parecía un procedimiento normal, demoró casi 24 horas en que las autoridades sorprendían con nuevos pedidos y exigencias a medida que avanzaba el tiempo.

No alcanzaron los PCR negativos de la tripulación que salía ni los hisopados negativos de los que ingresaban a trabajar. Desde la Dirección Nacional de Sanidad, que dirige Claudia Madies, plantearon que Mar del Plata no era un Corredor Seguro por lo que los tripulantes no podían bajar. Ya para ese entonces habían perdido los vuelos de regreso a Europa.

La empresa dragadora explicaba y argumentaba, pero Madies no entendía. Que no habían estado circulando por Mar del Plata, sino que eran tripulantes que habían estado más de 30 días embarcados en una draga que entraba y salía a 7 kilómetros del puerto a depositar los sedimentos del dragado, en una burbuja.  Y que por protocolo de Migraciones no pudieron descender en ningún momento de la embarcación.

Lo peor llegó al día siguiente. Cuando finalmente los autorizan a bajar de la draga, ordenaron que la empresa los aloje en un hotel, lo que no solo implicó más costos operativos a los de reprogramar los vuelos aéreos, sino que ahí sí se corrieron riesgos sanitarios innecesarios.

Las trabas burocráticas, las conductas sin sentido común y los sobrecostos para los daneses no terminaron con los tripulantes pudiendo salir de Mar del Plata. La nueva tripulación debe necesariamente contar con un práctico a bordo para familiarizarlo con el espacio portuario. Lo determinan disposiciones de Prefectura.

El tiempo que pasa el práctico a bordo es efímero. O debería serlo si Prefectura no demorara tanto en emitir la autorización para que la embarcación pueda operar sin el asesoramiento del práctico. En el recambio de tripulación pasó lo mismo que cuando llegó la embarcación a Mar del Plata. El mes pasado el práctico estuvo cinco días arriba de la draga hasta que llegó la autorización de Prefectura.

Como pasó con los requerimientos de Sanidad de Fronteras, acá también todo se decide lejos de Mar del Plata. Los dragadores esperan señales desde el Edificio Guardacostas en Buenos Aires. En el puerto marplatense nadie decide nada.

Ni siquiera en el Consorcio Portuario, que es la autoridad portuaria y quien contrató a la draga. En la administración monitorean con celo el avance de la obra y la suma de metros cúbicos de sedimentos removidos, pero no muestran los mismos reflejos para ayudar a los daneses para que se liberen de la trampa burocrática argentina.