28/04/2022
El abadejo sigue en riesgo de sobrepesca a pesar de una leve mejoría

Las medidas de manejo para la preservación del recurso impuestas por el Consejo Federal Pesquero desde 2012 han permitido un leve aumento de las biomasas total y reproductiva pero estas aún continúan por debajo del punto de referencia límite y su capacidad reproductiva podría estar comprometida.

Revista Puerto - Abadejo - 02
Por Karina Fernández

El informe de evaluación de la pesquería de abadejo (Genypterus blacodes) elaborado por el investigador Emiliano Di Marco del INIDEP, analiza el período histórico comprendido desde 1980, cuando se inició la pesca comercial, hasta el presente. El recurso fue considerado en riesgo de colapso en 2012 y en ese momento el Consejo Federal Pesquero tomó una serie de medidas de manejo para protegerlo. A pesar del tiempo transcurrido, los efectos de las restricciones impuestas no han impactado de forma significativa y el recurso sigue estando en una zona de riesgo de sobrepesca, con tendencia negativa y con posibilidades de verse comprometida su capacidad reproductiva. No es que las medidas sean ineficaces, explica el biólogo, sino que al ser una especie longeva (unos treinta años), de crecimiento lento, con una edad de primera madurez de casi cinco años y de resiliencia baja o baja-media, la recuperación de la biomasa reproductiva no es inmediata. Es por ello que recomendaron una captura biológicamente aceptable no mayor a 3.800 toneladas para los próximos dos años y mantener las medidas restrictivas de manejo del recurso.

El informe sobre abadejo presentado por el INIDEP señala que los desembarques de esta especie se han reducido en el Atlántico Sudoccidental y en la Argentina un 56 y 71%, respectivamente, durante los últimos ocho años (2012-2020). Agregan que esta reducción habría estado directamente relacionada con la entrada en vigencia de las medidas establecidas para reducir el esfuerzo dirigido a la especie, que consistieron en limitar la captura por viaje, disminuir la Captura Máxima Permisible (CMP) y prohibir la captura por arrastre en las áreas comúnmente denominadas como “pozos de abadejo” hasta tanto se evidenciaran signos de recuperación.

La evaluación de la abundancia del recurso abadejo del Atlántico Sudoccidental, durante el período 1980-2021, se realizó empleando un Modelo Estadístico de Captura a la Edad (SCAA). Dicha evaluación se efectuó suponiendo equilibrio virgen (sin pesca) en un estado previo, e independiente, al inicio del período de explotación.

Los datos de biomasa inicial surgen de las campañas realizadas durante los años 1978 y 1979, mientras que los ajustes al modelo de evaluación se realizaron a partir de cuatro índices de abundancia relativa independientes entre sí:  las campañas de investigación realizadas durante el período 1995-2014 y la captura de la flota comercial que operó durante el período 1986-2020, datos que dependiendo de los años analizados provinieron de las flotas fresquera y congeladora, siendo mayor el aporte de los datos de fresqueros.

“Durante la totalidad el período considerado (1980-2021), la tendencia general de la abundancia del recurso fue decreciente”, indica el informe. Si bien se ha observado una

estabilización de la abundancia con un leve aumento en los últimos años del período (2014-2021), ha sido “aún en un nivel relativamente bajo”. Esta leve recuperación se adjudica a la disminución del esfuerzo de pesca aplicado sobre la especie merluza común por la flota arrastrera.

“Según los resultados, las biomasas total y reproductiva en el año 2020 se estimaron en unas 72.692 y 40.214 toneladas, respectivamente, y en el año 2021 se estimaron en 78.961 y 43.867 toneladas, respectivamente. Este valor de biomasa reproductiva representó un 11 y 12% en los años 2020 y 2021, respectivamente, de aquel estimado en el estado virgen, ubicándose, en ambos años, por debajo del Punto Biológico de Referencia Límite”, advierte el informe.

En cuanto al reclutamiento, se indicó que, a pesar de la leve mejora de los últimos años, el recurso se ubicó cercano a la pendiente negativa, “lo cual indicaría que la capacidad reproductiva del recurso podría estar comprometida, con riesgo de sobrepesca de reclutamiento, tal como se evidenció en evaluaciones previas”.

Dado que las biomasas reproductivas de 2020 y 2021 se encontrarían en un nivel por debajo de los puntos biológicos de referencia límite planteados, es decir un 20% para el valor límite y un 30% para el objetivo, se propusieron estrategias de recuperación de la biomasa reproductiva a partir de las estimaciones de las Captura Biológicamente Aceptable para 2022 dependiendo del objetivo que se desea alcanzar y el riesgo asumido en los plazos planteados.

La estrategia precautoria más adecuada sería de hasta 3.821 toneladas, la cual permitiría alcanzar el punto biológico objetivo en el largo plazo y en el mediano plazo se alcanzaría el punto límite. Si se quisiera alcanzar el punto objetivo de recuperación en el corto plazo, directamente habría que prohibir la pesca de este recurso.

Señalan desde el INIDEP que, si se optara por estrategias de recuperación menos conservadoras, con valores superiores a las 5.900 toneladas en el mediano, o a las 7.500 toneladas en el largo plazo, “situarían al efectivo justo en el límite de seguridad biológica”.

Para evitar esta situación y contemplando la necesidad del sector de capturar abadejo, fue que consideraron, “a partir del estado de explotación del efectivo de abadejo, diagnosticado como crítico”, que la Captura Máxima Permisible para el año 2022 no debiera ser mayor a 3.821 toneladas. Y recomendaron para 2023, como captura provisoria, el mismo valor. El CFP fijó para 2022 una Captura Máxima de 3.600 toneladas.

“Es importante resaltar que dichos valores de captura se definieron, en función del enfoque precautorio, considerando un único efectivo de abadejo a partir del cual se obtiene la totalidad de las capturas en el Océano Atlántico sudoccidental”, es decir que se ha tenido en cuenta la estimación de captura de la flota extranjera en aguas internacionales. Para 2021 ese valor se ubicó en 3.243 toneladas.

Explica el autor del informe, Emiliano Di Marco, que, a pesar de las medidas dispuestas por el Consejo Federal Pesquero a partir de diciembre de 2012, hasta el momento no se han observado señales claras de recuperación del estado del recurso, excepto un leve aumento en las estimaciones de la abundancia de los últimos años y una cierta disminución en la proporción de individuos juveniles en los muestreos de observadores a bordo. Por lo que se aconsejó proseguir con el mismo esquema de medidas de manejo establecidas.

Estas medidas implican la continuidad de la restricción de los cupos de captura de abadejo por buque y por viaje de pesca de 10 toneladas o un 3% de la captura total; continuar con la prohibición de la pesca dirigida con redes de arrastre y otras artes en los “pozos” de abadejo, dado que, en esos sectores, “el recurso es altamente vulnerable por su estado de agregación, y es recomendable no pescar hasta tanto se evidencien signos de recuperación”, precisaron.

Por otra parte, sostuvo el informe que es necesario profundizar en el conocimiento sobre la estructura de la captura mediante la optimización del muestreo y submuestreo de la especie a bordo de las flotas merluceras fresquera y congeladora por parte de los observadores del INIDEP.