27/04/2022
Holmberg y Angelescu en reparaciones con motores desarmados

Las tareas en los buques de investigación del INIDEP las realizan talleres oficiales coordinados por la Dirección de Buques. Repuestos del motor principal del Holmberg llegaron de Japón y si no falla saldrá de campaña a merluza. En el Angelescu recorren motores auxiliares diésel tras cumplir las diez mil horas de uso.

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Por Roberto Garrone Fotos Diego Izquierdo

Dos de los tres barcos de investigación del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP, el Eduardo Holmberg y el Víctor Angelescu, se encuentran en proceso de reparaciones, con motores desarmados. El viejo barco japonés tiene el motor principal esperando repuestos de inyección y si todo sale bien, antes de ir a dique seco saldrá de campaña para evaluar merluza hubbsi. En el construido en Armón, Vigo, recorrieron los tres motores auxiliares dentro de un programa preventivo tras cumplirse las diez mil horas de trabajo.

REVISTA PUERTO pudo recorrer la sala de máquinas de ambos buques, acompañado como guías por el propio Oscar Padin, director del Instituto, Alejandro Latte, director de Buques y Antonio Escudero, gerente Técnico, quienes explicaron los distintos procesos que atraviesan las plantas impulsoras de las embarcaciones científicas y las mejoras que se han sumado, sobre todo en el Holmberg, donde se colocó Wi-Fi, se reemplazó la planta potabilizadora de agua, se agregó un nuevo circuito de cámaras de vigilancia y se reemplazaron los viejos tablones de madera donde los científicos tomaban muestras de la captura por tablas de teflón.

En el INIDEP disponen del historial de días navegados de todos los barcos del Instituto aunque esa tira histórica está incompleta ya que hay datos que se han perdido en el tiempo. Padin advierte que no es bueno que un buque navegue sin parar durante mucho tiempo porque cuando para por una rotura, los resultados se sufren tarde o temprano y el tiempo de la reparación será mucho mayor.

“Eso paso con el Angelescu en 2019 que no paró; le tocó llegar y comenzar con la búsqueda del ARA San Juan, sin asentar, sin chequear, pero era una cuestión humanitaria que se tuvo que atender y luego ya salió de campañas”, dice el Director en su despacho del segundo piso, en el ala nueva del organismo.

En febrero de 2021 explotó uno de los tres generadores que tiene el buque antes de iniciar la campaña de calamar. Estos generadores se alimentan con los tres motores diésel auxiliares y a su vez transmiten la potencia a los dos motores eléctricos que activan la propulsión del Angelescu.

“Ese generador se rompió porque se desoldó un iodo, lo chupó y lo puso en corto hasta que explotó”, revela Latte. “Pasa un caso en un millón y nos pasó a nosotros. Ya había terminado la garantía pero hablamos con el fabricante y se hicieron cargo de parte del arreglo”, reconoce el jefe de Buques, quien destaca el cambio en la manera de trabajar.

“Por muchos años el mantenimiento fue correctivo: las cosas se arreglaban cuando se rompían y generalmente salía más caro y demoraba más tiempo recuperar la operatividad. Ni desde que llegó el Angelescu y los últimos quince años del Holmberg los barcos tuvieron el mantenimiento que hubo que hacerles. Ahora tratamos de cumplir con las horas de trabajo máximas para cada motor y circuitos para evitar daños mayores”, revela.

Salimos del edificio del INIDEP con rumbo a la sala de máquinas del BIP Eduardo Holmberg, construido en Japón y botado en 1979. El buque llegó equipado con un motor principal Yanmar de ocho cilindros y tres motores auxiliares. En campañas lo custodian seis maquinistas y un electricista.

Ingresamos al puente donde su capitán, Daniel Di Tomaso, charla con uno de los responsables del área de máquinas. Parte de los 25 tripulantes hacen tareas de mantenimiento y el sonido torna dificultosa la charla por lo que Padin apura el descenso.

El Holmberg canceló la campaña de calamar en febrero por una falla eléctrica en el circuito del paso variable. En esas pruebas previas advirtieron, cuando opera a su máxima potencia, una pequeña vibración en la hélice que intentarán resolver una vez puesto en dique seco.

“El otro problema que notamos es que el motor comenzaba a levantar temperatura cuando el barco estaba con carga”, dice Latte. Desde el instituto completaron el proceso de compra directa de componentes bombeantes de la inyección tras rastrear esas piezas originales en Portugal, Estados Unidos y Japón; la propia Yanmar aportó información fundamental para un motor de más de cuarenta años.

“He sido capitán de este barco y tengo un sentimiento especial por él. Siempre digo que es como un Ford Falcon. Siempre andaba y solo se cambiaba lo que se rompía. Para colmo se lo ha tratado durante muchos años, con años y años de 220 días navegados, bastante nos ha durado”, reconoce Latte.

Mientras los repuestos llegaban al país los técnicos de Yanmar en Mar del Plata desarmaron el motor y ahora prevén tenerlo ensamblado para la semana que viene y poder iniciar las pruebas en banco para regularlo. “Si todo marcha bien probaremos con el motor puesto y en las pruebas de mar”, dice Latte y Padin resalta otro cambio en el modo de trabajar. “La atención de los motores se hace con los services oficiales”.

Si con los inyectores nuevos el motor no levanta temperatura el buque saldría de campaña para evaluar merluza antes de hacer dique. En la próxima parada preventiva el Gerente Técnico quiere encarar la recorrida de la parte baja del motor, lo que se ha hecho pocas veces en estos cuarenta años.

“El motor esta bueno”, dice Escudero.  “Lo de arriba se ha hecho varias veces: se han cambiado camisas, cilindros. En una próxima etapa la idea es cambiar cojinetes de asiento, pernos, levas, como para que quede un motor hecho a nuevo”, amplía.

Caminamos entre motores pisando sobre un suelo de planchuelas de acero que relucen antióxido y esperan la mano de pintura final. Las mejoras mecánicas incluyeron los tres compresores de frío, que se recorrieron y recuperaron los dos que no funcionaban, y los tres generadores, de los cuales uno no funcionaba.

Si reanuda el plan de campañas el Holmberg haría dique en el segundo semestre del año y adelantarán la renovación de los certificados que vencen el año que viene. Padin anticipa que proyectan una partida presupuestaria de 150 millones de pesos, más repuestos para ese proceso.

“Evaluamos alternativas de hacerlo en gradas del Estado donde los tiempos burocráticos son más cortos pero los precios no eran tan convenientes como pensábamos por lo que estamos haciendo los pliegos de la licitación pública y que haya competencia”, remarcó el Director.

El Angelescu llegó de campaña hace poco y entró en esta reparación que en principio estaba programada para principios de enero cuando se aproximaban las 10 mil horas cumplidas de los motores auxiliares.

“El período primavera-verano siempre tiene una mayor demanda de campañas por lo que decidimos, luego de analizar el caso con los gerentes técnicos, hacer las campañas y posponer la parada por unas semanas y hacerlo ahora; se están recorriendo los tres motores auxiliares Mitsubishi”, revela Latte.

Padin cuenta que la Armada hizo el pilar con el servicio de electricidad de 45 amperes para que el buque pueda activar el generador de puerto. “Esa fue otra falla que tuvimos cuando el buque llegó. No existía la instalación y el barco siempre estuvo funcionando y consumió muchas horas de uso innecesarias”.

En un mes esperan tenerlo listo y en condiciones para sumarse al cronograma de campañas, itinerario que hoy se cumple solo con el buque de investigación Mar Argentino y barcos de la flota comercial como la que completó el pesquero Bogavante II sobre langostino en el golfo San Jorge y áreas adyacentes.