06/05/2022
Ingresa otro barco al langostino y con nuevos criterios de reformulación

Sin que se sometiera a debate, la nueva reformulación que formaliza el ingreso de dos barcos a la pesquería introdujo nuevos criterios. Se ha especificado que las autorizaciones de captura de especies no cuotificadas incluyen el langostino y se comenzó a considerar los tres mejores años de captura para las asignaciones.

Revista Puerto - Mar del Plata - BP Antonia D
Por Karina Fernández Fotos de archivo

En la reunión de ayer los miembros del Consejo Federal Pesquero dieron tratamiento a la reformulación que genera un nuevo permiso para el barco Porto Belo I y permite el ingreso al caladero de langostino del barco Antonia D, botado con tangones en noviembre del año pasado. Más allá de que se tomaron para la reformulación los permisos de dos lanchitas amarillas, se introdujeron nuevos criterios y eso fue lo que más sorprendió. Para estimar el volumen de las nuevas autorizaciones se tuvo en cuenta el promedio de los tres mejores años de capturas. El concepto de adjudicación es novedoso, nunca antes se había utilizado y tampoco ha sido materia de debate y votación en el seno del CFP, aunque al parecer están todos de acuerdo dado que aprobaron la reformulación por unanimidad. Otra novedad que dejó el Acta 11 fue la aclaración explícita de que las asignaciones de captura de especies no sometidas al régimen de cuotificación, incluyen langostino. Algo que ya se ejecutaba en la práctica, pero no estaba asumido como regla. Con la incorporación explícita de este concepto y la contemplación de los tres mejores años, el Consejo parece estar preparando el terreno para una cuotificación del recurso, bajo los parámetros que ha elegido el Ejecutivo.

La familia Di Bona solicitó un permiso de pesca para su buque Antonia D, recientemente botado, y solicitó la reformulación de permiso del buque Porto Belo I, también de su propiedad. Respondiendo a los criterios de reducción del esfuerzo, al igual que ha ocurrido en otras reformulaciones se pusieron a disposición los permisos de dos lanchas amarillas que tienen una actividad reducida o directamente están inactivas. En este caso ofrecieron desguazar las lanchas Madonna Di Giardini y Susana.

El único permiso con un volumen de captura considerable que se ingresó para la reformulación fue el Porto Belo I, un costero de 24 metros con permiso para todas las especies con cupo, sin langostino con cupo y variado costero con cupo, según consta en el Registro de la Pesca.

Del análisis presentado por la Dirección de pesca surgió que el barco tenía una autorización de captura de variado costero, pelágicas y bacalao de 1.364 toneladas y 355 toneladas de todas las especies sin langostino.  Hasta aquí coincide con el permiso original, pero luego se agrega que posee una autorización de captura de 986,9 toneladas de todas las especies no sometidas al Régimen de CITC.

Por otra parte, e introduciendo una novedad en el tratamiento de reformulaciones, se informa desde la Dirección que: “Registra un promedio de captura de los 3 mejores años de 963,2 toneladas de langostino y 1.745,4 toneladas de especies no cuotificadas”. Cifras que son tomadas para generar un nuevo permiso para el Porto Belo I y el Antonia D.

La propietaria de estos barcos había solicitado que se emitiera un permiso para el Porto Belo I, con autorización de captura de 1.364 toneladas de Variado Costero, Bacalao Austral y Anchoíta, 355 toneladas de todas las especies con exclusión de langostino y de las sometidas al Régimen de CITC y 686,9 toneladas de todas las especies con exclusión de las sometidas al Régimen de CITC”.

Para el Antonia D solicitaron una “autorización de captura que contenga 1.903,4 toneladas de todas las especies con exclusión de langostino y de las especies sometidas al Régimen de CITC, 851,6 toneladas de todas las especies con exclusión de las sometidas al Régimen de CITC y 1000 toneladas de especies pelágicas (caballa y anchoíta)”.

El Consejo argumentó que se estaba generando una reducción del esfuerzo pesquero y que se reducirían los valores solicitados por la armadora, pero además deja establecido en el Acta (documento público) que las asignaciones de captura de especies no cuotificadas incluyen langostino. Incluso cuando en los permisos originales la especie esté excluida como ocurre en este caso y ha sucedido sistemáticamente en las reformulaciones pasadas.

“Se destaca que, en el caso, se desguazarán dos buques, y que, además de ello, para otorgar al buque Antonia D una autorización de captura para todas las especies no cuotificadas (que incluye la especie langostino), se considera adecuada una reducción del cupo máximo anual que posee el buque Porto Belo I, que pasará de 986,9 a 400 toneladas”, escribieron los consejeros.

La reformulación terminó dando por resultado un permiso para el Porto Belo I de 1.364 toneladas de variado costero, bacalao, anchoíta y caballa, de 355 toneladas de todas las especies con exclusión de langostino y las especies cuotificadas, y de 400 toneladas de langostino según el nuevo criterio adoptado.

Al Antonia D se le otorgó una autorización de captura de 1.900 toneladas de todas las especies con exclusión de langostino y de las especies sometidas al Régimen de CITC, y 310 toneladas de langostino.

Para la concreción de esta reformulación se tuvo en consideración el cálculo de los “tres mejores años” de las lanchas amarillas que sirvieron para engrosar las autorizaciones de captura de especies no sometidas a cuotificación y sin langostino, de lo contrario se habría aumentado el esfuerzo. Lo descripto en esta reformulación es similar a lo visto en otras, el abanico de criterios que se han utilizado desde hace una década es tan amplio que todo es válido.

Lo curioso es que se siga ampliando el número de barcos en la pesquería a pesar de las advertencias de declinación del efectivo en los últimos siete años y las nuevas definiciones incorporadas. El Consejo ha decidido contabilizar las autorizaciones de captura para especies no cuotificadas como langostino formalmente y ha introducido el promedio de los “tres mejores años” para realizar cálculos ante nuevas reformulaciones. O, lo que es factible, para definir en un futuro no muy lejano cuál es el cupo de captura de langostino para los barcos que no tienen permiso para esta especie. Este aparentemente inocente paréntesis en la redacción del Acta 11 mete a todos los actores de la pesquería dentro del reparto.