06/05/2022
Otro barco a pique en Mar del Plata

El Demóstenes, un potero interdicto en la justicia, se fue al fondo del espejo interior del puerto local. El buque estaba amarrado en la cuarta andana de la sección sexta del muelle dos. Prefectura intentará reflotarlo la semana que viene. En la misma zona están hundidos el Ribazón Dorine y el María Luisa I.

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Por Roberto Garrone Fotos Diego Izquierdo

El muelle dos entre las secciones cuarta y sexta acrecienta la colección de barcos hundidos a partir de un deterioro marcado en su estructura, fruto de años y años de abandono sin que puedan ser removidos ni los armadores sancionados por la desidia de ocupar espacios operativos con chatarra flotante, o que fue alguna vez flotante. Un tercio de los muelles del puerto están ocupados por barcos abandonados.

Ayer en horas de la madrugada personal de Prefectura advirtió el hundimiento del barco Demóstenes, un potero de más de cincuenta metros de eslora que estaba amarrado en cuarta andana en la sección sexta del muelle dos.

“Comenzó a hacer agua en sala de máquinas y no fue suficiente el trabajo de achique que se intentó hacer desde la División Salvamento porque el ingreso era más importante y terminó en el fondo”, confió José Dos Santos, el jefe de la Prefectura en Mar del Plata.

El buque estaba al lado del Juan D´Ambra, el Coral Azul y el Don Luciano, todos de grandes dimensiones y tan abandonados como el Demóstenes y cuyas estructuras también están en riesgo a partir de los años que llevan inactivos.

El barco quedó escorado sobre la banda de estribor y se espera que la semana que viene llegue un cuerpo de técnicos de la propia Prefectura para comenzar con los trabajos de reflotamiento. Tareas que a juzgar por lo que ocurre con el Ribazón Dorine, el barco de Moscuzza hundido a unos metros más sobre la sección cuarta, son arduos y complicados.

“Esta tan dañada la chapa que tapás un hueco y aparece otro. Hay que trabajar con mucha paciencia”, refirieron en el muelle. “Hay que tapar e intentar achicar; tapar y volver a achicar. No es fácil”, coincidieron desde la Prefectura.

El otro pesquero que se hundió a la espera de su desguace en este o en otro puerto, fue el María Luisa I. El pesquero de “Punta Tres” del grupo Caputo también se fue a pique en noviembre de 2019 bajo la misma condición: bombas de achique que no dan abasto ante el ingreso repentino de un mayor caudal de agua.

Pese a que el buque Demóstenes no tenía hidrocarburos en su interior ni hubo derrame de sustancias oleosas, efectivos de Prefectura colocaron una barrera de contención de manera preventiva.

El Demóstenes ingresó por última vez al puerto en 2013. Fue declarado inactivo desde 2017 y siempre se mantuvo en esa zona donde se amarran barcos abandonados en el muelle dos.

La firma armadora del potero es Agua Marina SA. “La quiebra está en el Juzgado Nacional de Comercio Nº 3 Secretaría Nº 6”, puntualizaron desde el Consorcio Portuario en tanto reconocieron que a partir de esta situación el buque no formaba parte de la lista tentativa de embarcaciones que serían desguazadas por la empresa Lusejo en el varadero de la Base Naval Mar del Plata.

El acuerdo entre el Ministerio de Defensa y la Provincia de Buenos Aires para que el Consorcio Portuario pueda disponer del varadero se firmó en marzo de 2019 y el período de uso contemplaba un plazo de 40 meses.

Ya transcurrieron 37 meses y todavía, por distintas circunstancias, motivos y razones, no solo no se ha desguazado ningún barco sino que ni siquiera pudo subir alguno al varadero de la Base. Mientras tanto ya hay tres hundidos en el espejo interior.