05/05/2022
Reunión informativa del Grupo Cliente tras la suspensión de la certificación

Se reunieron en el INIDEP y analizaron los pasos a seguir tras la decisión de la certificadora OIA. Buscará sumar información y más barcos con los dispositivos para demostrar la baja interacción con aves y mamíferos. No dejaron que REVISTA PUERTO tome fotos.

Revista Puerto - INIDEP - Claudia Carozza

Claudia Carozza.

Por Roberto Garrone Fotos de archivo

Tras una reunión que se celebró en la sede del INIDEP, que se prolongó por más de dos horas y media y de la que participaron representantes de las empresas que conforman el Grupo Cliente, investigadores del INIDEP, armadores, miembros de Fundación Vida Silvestre y científicos de la UNMdP, concluyeron que la suspensión de la certificación MSC en la pesquería de anchoíta bonaerense no se resuelve en el corto plazo, aunque todos mostraron interés en levantarla.

Si bien el inicio de los trabajos para lograr la certificación, allá en la primera década del nuevo siglo, el proyecto fue impulsado por Delicias y Centauro, y en estos años se sumaron y bajaron otras empresas; actualmente el Grupo Cliente se conforma con Catesur, Delicias, Isemar,  Mar Picado, Marbetan, Marbella y Pranas.

“Basicamente no se llegó a demostrar que las condiciones podían cerrarse con la información que surgió en la última zafra respecto de las medidas de mitigación para la captura incidental de aves y mamíferos marinos”, confió una fuente que participó de la reunión ante la consulta de este medio.

REVISTA PUERTO pidió permiso a las autoridades del INIDEP para que el reportero gráfico pueda ingresar a la reunión para hacer un registro de la misma, pero fue rechazado. “No quieren fotos”, fue la decisión que transmitió el área de prensa luego de consultar con la directora Nacional de Investigación, Claudia Carozza.

La certificación vence el mes que viene y queda claro que no se renovará por lo que la anchoíta perderá el sello azul característico de MSC.

En noviembre de 2020 se actualizó el plan de acción donde el Grupo Cliente se comprometió a implementar las medidas requeridas. Los investigadores definieron las medidas y se compraron las balizas sonoras y las boyas inflables. Pero recién se pudieron aplicar en los barcos que salieron a pescar en la primavera siguiente, la de 2021.

Dentro del Grupo Cliente coinciden en señalar que la pesquería es “compleja” en función de una certificación que hacen las empresas que comercializan la anchoíta, pero no los armadores que la pescan, salvo el caso de Catesur, que tienen algunos fresqueros entre los socios.

Se implementaron las medidas de mitigación, pero el número de ensayos no fue suficiente como para determinar que funcionaban o no. Y en ese contexto, la certificadora bajó el pulgar.

“Es difícil involucrar a los demás barcos y muchos cambian de especie objetivo en función de la abundancia o de la rentabilidad de las especies y eso genera que cueste también embarcar observadores o que los datos sean reducidos y parciales”, reveló otra fuente consultada.

Nadie quiso salir públicamente a emitir una opinión porque en el Grupo Cliente todavía no habían definido cómo comunicarían esta novedad, al menos al resto de los medios, y quienes oficiarían de voceros.

A ninguna de las fuentes consultadas para elaborar este informe le preguntaron si tenía algún reparo en que un reportero gráfico registrara imágenes del encuentro.